ARENA POLÍTICA

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ENTRE EL GRUPO DE OPERADORES POLÍTICOS DE MORENA RONDAN AÚN MUCHAS PREGUNTAS PARA TRATAR DE ENCONTRAR RESPUESTAS SOBRE QUÉ LES falló en la reciente estrategia en donde buscaban evitar que desde el poder ejecutivo construyesen un acotamiento al control que pudiera tener esa organización política en el legislativo a partir de Septiembre.

Hay muchas preguntas que aún no tienen respuestas, pero algo les ha quedado en claro: faltó capacidad de operación política y falló la estrategia de movilización de quienes tenían la encomienda de fortalecer la imagen de Morena como partido político vencedor de las pasadas elecciones.

Pero además, se debían proteger los principales activos políticos de ese partido que a partir de Diciembre gobernará en el País: el respaldo popular obtenido el pasado uno de Julio y la gran oportunidad que tienen de desplazar de la toma de decisiones a los partidos tradicionales de Sonora como son el PRI y el PAN.

Nada de eso sucedió y por el contrario Morena de Sonora quedó ubicado como un partido más del montón, como lo fue en su momento el PRD y otras organizaciones de la izquierda en esta región del País que han logrado cargos de elección de importancia pero llegado el triunfo se convierten en organizaciones complementarias y contemplativas.

Ese escenario en ningún momento estuvo en el escritorio del principal personaje de Morena en Sonora, el senador electo y futuro Secretario de Seguridad Alfonso Durazo, quien trabajó durante meses y meses para hacer de Morena un partido consolidado, diferente a todas las izquierdas, con la capacidad suficiente de ser contraparte o controlar los excesos del PRI y convertirlo en la principal fuerza política y de tomadores de decisiones en el Estado.

Pero al parecer, esa visión del experto senador electo se ha estrellado con una realidad estruendosa y preocupante para ellos: no cuentan, salvo contadas excepciones, con los suficientes activos con la capacidad suficiente para operar situaciones de crisis y de movilización política.

La circunstancia vivida apenas el miércoles, desnudó por completo al grupo cercano de Alfonso Durazo, quien no les puede transmitir por ósmosis  su experiencia y capacidad para enfrentar circunstancias de altos riesgos y presión intensa y con ello mismo, las debilidades de ese partido político de la izquierda en Sonora.

Por supuesto que la situación generada en el Congreso del Estado en donde no pudieron contener o evitar las modificaciones constitucionales ya comentadas, generó una crisis al interior de MORENA y preocupación y molestia en el grupo de los tomadores de decisiones.

Esa incomodidad se ha dirigido directamente hacia Jorge Taddei, quien coordinó la campaña de Alfonso Durazo y Lilly Téllez al senado de la República, y al grupo de intelectuales que le han acompañado en este proyecto.

De acuerdo a algunos trascendidos, se dice que Alfonso Durazo se ha molestado por la forma cómo operó Jorge Taddei el tema de la contención del tema de las reformas constitucionales en el Congreso del Estado.

Fue evidente para los operadores de Morena la incapacidad demostrada por el maestro universitario para generar una reacción favorable a ellos, victimizarse con el tema de las reformas constitucionales, y convocar a la sociedad sonorense que les ofreció el respaldo a través del voto en las elecciones pasadas.

Una convocatoria de un centenar de personas para un tema de esa naturaleza, no corresponde a la popularidad o el arrastre que Morena generó en Sonora en las urnas en el pasado proceso electoral, y eso fue lo que más preocupó a los grupos de poder internos de Morena.

Esa falla considerada debilidad, se la adjudican a Jorge Taddei por su incapacidad como operador político.

El reconocido académico sonorense ha sido reconvenido en más de una ocasión por quienes toman las decisiones de Morena en Sonora, por su anticipada actitud de convertirse en la figura principal de ese partido político y sus recurrentes apariciones mediáticas consideradas más actos de promoción que otra cosa.

Pero aun así, desoyó las recomendaciones y mantuvo su ritmo protagónico, quizá escuchando las recomendaciones de uno de sus principales asesores, otro de los académicos sonorenses Álvaro Bracamontes, quien ha visto decrecer su capital profesional hasta convertirse en activista político de la izquierda sonorense.

Por eso, en estos momentos ya  se habla de la posibilidad de reconsiderar su designación como futuro coordinador de los delegados federales en el Estado.

Entre las opciones escuchadas para sustituirlo se escuchan ya dos nombres que encajan perfectamente con las necesidades políticas de Morena en estos momentos: el actual dirigente estatal de ese partido político Jacobo Mendoza y/o el comisionado del Partido del Trabajo, Jaime Moreno Berry.

Al primero de ellos le darían la oportunidad de reconstruir las bases y programas que Jorge Taddei no ha logrado plasmar y además contaría con el respaldo de la militancia y simpatizantes de ese partido por el sentido de la identidad hacia ellos.

En el caso de Jaime Moreno ciertamente no es integrante de Morena y por el contrario se ha convertido en un rudo y duro crítico de ese partido político, pero al ofrecerle un cargo de esa naturaleza, controlarían su rebeldía y contendrían la separación anunciada de la bancada de Morena  en la Cámara Local a partir de Septiembre y le regresaría la fortaleza política necesaria para controlar a ese poder en el Estado.

Esas son versiones que han trascendido de grupos internos de Morena, y quienes conocen a Alfonso Durazo, con la molestia que se carga en estos momentos, deberían saber que sus decisiones son firmes y definitivas.

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