Clara Aragón / MO

La Santa Misa de este domingo tuvo una intención especial, por las personas desaparecidas, violentadas, asesinadas y por sus familias, lo que formó parte de una jornada en todo el país, que se convocó después de lo ocurrido en Salamanca Guanajuato.

“No podemos permanecer indiferentes”, dijo el obispo de la Diócesis de Ciudad Obregón, Felipe Pozos Lorenzini, quien en esta región invitó a familiares de personas desaparecidas o que murieron a causa de la violencia, a acudir a misa para pedir por sus seres queridos.

“No podemos tomar una actitud de solo descalificaciones”, dijo, pues hay que hacernos responsables de construir la paz en los hogares, trabajos, matrimonio, escuelas y en todos los ámbitos.

Después de los lamentables sucesos ocurridos en Salamanca, Guanajuato, en donde ocho jóvenes de la pastoral juvenil fueron asesinados, el tema de la violencia se pone de nuevo sobre la mesa y se recuerda también la situación que se vive en la región.

“Nos solidarizamos con sus familias y con todas las familias del país que han perdido un hijo o una hija en esta ola de violencia que vivimos”, dice el comunicado.

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