MADRID. El Real Valladolid tomó una decisión tajante y sin margen para la negociación: Guillermo Almada dejó de ser director técnico del conjunto pucelano luego de manifestar su intención de escuchar una oferta del Real Oviedo. La postura del club fue clara y contundente: nadie está por encima de la institución, sin importar el nombre o el proyecto deportivo.

La situación se detonó cuando la directiva del Valladolid fue informada sobre el interés del Real Oviedo por hacerse de los servicios del estratega uruguayo. Aunque inicialmente la posibilidad parecía inviable, el escenario cambió cuando Almada reconoció que le resultaba atractivo conocer la propuesta del club asturiano. Ese gesto fue suficiente para que la dirigencia actuara de inmediato.

A través de un comunicado oficial, el Valladolid confirmó la salida del entrenador y anunció que Sisinio González asumirá como técnico interino, mientras se define al nuevo responsable del banquillo.

Gabriel Solares, copresidente del club, explicó públicamente cómo se dio la ruptura. Reconoció que el Oviedo se comunicó directamente con la institución y que, tras hablar con Almada, el propio técnico aceptó su interés por escuchar la propuesta. A partir de ese momento, la directiva entendió que el proyecto había quedado fracturado.

“La institución está por encima de cualquier persona”, fue el mensaje que marcó la postura del Valladolid. Desde la óptica del club, un entrenador no puede dirigir mientras mantiene dudas o intereses externos, razón por la cual se decidió cortar de raíz la relación laboral.

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