Dayan Lagarda / MO

La actividad agrícola en el Valle del Yaqui enfrenta a un gran reto, la presencia de insectos como chapulines y grillos, cuya dinámica puede incidir en los cultivos establecidos en zonas cercanas a terrenos sin mover, afectando a parcelas aledañas.

Eustaquio Molina Muñoz, gerente de la Junta Local de Sanidad Vegetal, expresó que, aunque la presencia de estos insectos sí se ha notado en algunos predios, hasta ahora no se han registrado daños generalizados de impacto económico en la mayoría de los campos.

Reveló que los problemas localizados han ocurrido principalmente en las orillas de los cultivos, especialmente en trigo recientemente sembrado.

Explicó que estos insectos se reproducen y encuentran refugio en terrenos baldíos donde no se realizaron labores de movimiento de tierra o control de maleza, lo cual crea un ambiente propicio para que, llegado el momento, puedan desplazarse hacia parcelas agrícolas contiguas.

Detalló que, hasta la fecha, los daños observados han sido leves y no han requerido medidas de control masivo, pues la mayor parte de las hectáreas cultivadas no ha sufrido pérdidas significativas por estos insectos.

Molina Muñoz recomendó que ante la presencia detectada es la aplicación de un manejo localizado, como el anillado de los bordes del cultivo con insecticida únicamente en las zonas donde se observe daño, en lugar de fumigaciones totales que pueden afectar innecesariamente otros organismos benéficos y elevar costos.

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