Martín alberto Mendoza Salazar

SEGUIMOS VIVIENDO ATRAPADOS EN UNA RUTINA MACABRA DONDE LA MUERTE DEJÓ DE SER NOTICIA; HASTA LA NOCHE DEL MARTES SUMÁBAMOS DIECISIETE HOMICIDIOS A UNA LISTA QUE PARECE QUE LLEVARA CALENDARIO PROPIO; UNA CUOTA DE SANGRE QUE LOS GENERADORES DE VIOLENCIA IMPONEN Y QUE LAS AUTORIDADES NO LOGRAN ROMPER; LAS LLEVADAS Y TRAÍDAS ESTRATEGIAS QUE SE ANUNCIAN DESDE LOS ESCRITORIOS NO CONECTAN CON LA REALIDAD DE LAS CALLES; FALTA COORDINACIÓN ENTRE CORPORACIONES, FALTA CREDIBILIDAD ANTE LA CIUDADANÍA Y FALTA, SOBRE TODO, UN SENTIDO ELEMENTAL DE JUSTICIA; PORQUE MIENTRAS LA VIOLENCIA AVANZA SIN FRENO, LA ARMONÍA INSTITUCIONAL BRILLA POR SU AUSENCIA; Y LA RESPUESTA PÚBLICA SIGUE SIENDO MÁS RUIDO QUE RESULTADOS; EN CAJEME LA VIDA SE APAGA MINUTO A MINUTO, Y TAMBIÉN LA CAPACIDAD DE ASOMBRO; ESO, QUIZÁS, ES LO MÁS GRAVE, QUE LA TRAGEDIA COTIDIANA QUE YA NO CONMUEVE A QUIENES DEBERÍAN DEFENDERNOS; EN LA DELEGACIÓN PONIENTE SE ACABARON DETENCIONES Y OPERATIVOS DE VIGILANCIA EFECTIVA, TRAS LA SALIDA DE ANGEL RODOLFO CHÁVEZ SERNA “EL CIRILITO;  PERO ESO NO LO ENTIENDE Y MUCHO MENOS LO COMPRENDE INSTITUCIONALMENTE EL COMISARIO DE POLICÍA, CLAUDIO CRUZ HERNÁNDEZ AL ENVIAR A ELEMENTOS QUE COMO TROPA NO TIENEN LA DIGNIDAD DE PORTAR EL UNIFORME; MUCHO MENOS COMO MANDO MEDIO COMO ES EL CASO ERNESTO LUZANILLA HERRERA; EN CAJEME SEGUIMOS COMETIENDO EL MISMO ERROR EN SEGURIDAD PÚBLICA FINGIR QUE NO TENEMOS MEMORIA; CADA CAMBIO DE MANDO SE VENDE COMO NOVEDAD CUANDO EN REALIDAD ES EL MISMO PAN CON LO MISMO RECICLADO CON OTRO DISCURSO; NO SE INNOVA SE REPITE; SE ANUNCIAN TÁCTICAS SE MUEVEN NOMBRES SE CAMBIAN UNIFORMES PERO EL FONDO ES IDÉNTICO PORQUE NO SE REVISA LO QUE YA FALLÓ; NO SE OYE A QUIENES CONOCEN LA CALLE NI SE APRENDE DE LOS ERRORES QUE COSTARON DEMASIADO

CIERTAMENTE pareciera que vivimos atrapados en una rutina macabra donde la muerte dejó de ser noticia. Hasta la noche del martes sumábamos diecisiete homicidios a una lista que parece que llevara calendario propio, una cuota de sangre que los generadores de violencia imponen y que las autoridades no logran romper. Las llevadas y traídas estrategias que se anuncian desde los escritorios no conectan con la realidad de las calles. Falta coordinación entre corporaciones, falta credibilidad ante la ciudadanía y falta, sobre todo, un sentido elemental de justicia. Porque mientras la violencia avanza sin freno, la armonía institucional brilla por su ausencia y la respuesta pública sigue siendo más ruido que resultados. En Cajeme la vida se apaga minuto a minuto, y también la capacidad de asombro. Eso, quizás, es lo más grave, que la tragedia cotidiana que ya no conmueve a quienes deberían defendernos. Lo anterior sale a colación a raíz de que la noche del martes se cometió otro asesinato; ahora fue en la colonia Urbi Villa del Rey, en el interior de una vivienda. Hasta ese inmueble llegaron sicarios y le arrebataron la vida a Jesús Alexis “El Güero”, de 32 años, utilizando al parecer una pistola revolver, ya que no se localizaron indicios balísticos…HABLANDO justamente de esa demarcación, como hace falta en la Delegación Poniente de la Policía Municipal un mando como Ángel Rodolfo Chávez Serna, el popular “El Cirilito” ya que desde que él pidió su remoción de esa demarcación la dinámica de trabajo se desplomó evidentemente. Se acabaron las detenciones y operativos de vigilancia efectiva, pero lamentablemente eso no lo entiende y mucho menos lo comprende institucionalmente el comisario de Policía, Claudio Cruz Hernández al enviar a elementos que como tropa no tienen la dignidad de portar el uniforme, mucho menos como mando medio como es el caso Ernesto Luzanilla Herrera. Quizás está esperando a que haga una de sus tropelías, porque lo retorcido difícilmente se le quitará. Por ese mismo motivo fue expulsado de la célula investigadora de alto nivel que formó la entonces fiscal estatal, Claudia Indira Contreras Córdova y sino no lo cree. Todo es cuestión que lo investigue… LAMENTABLEMENTE en Cajeme seguimos cometiendo el mismo error en seguridad pública al fingir que no tenemos memoria. Cada cambio de mando se vende como novedad cuando en realidad es el mismo pan con lo mismo reciclado con otro discurso. No se innova se repite. Se anuncian tácticas se mueven nombres se cambian uniformes pero el fondo es idéntico porque no se revisa lo que ya falló. No se escucha a quienes conocen la calle ni se aprende de los errores que ya costaron demasiado. El delito sí tiene memoria y la autoridad muchas veces no. El problema no es hacer ajustes, el problema es reiniciar como si nada hubiera pasado. Así se vuelve a caer en operativos reactivos, decisiones de escritorio y soluciones de corta duración que solo alcanzan para el boletín. El municipio no necesita más ocurrencias necesita memoria. Porque cada vez que se vuelve a empezar desde cero la curva de aprendizaje no la paga la institución la paga la gente. Y en seguridad pública ese costo no se mide en tiempo ni en presupuesto se mide en vidas…DESPUÉS de la ejecución perpetrada en la calle Medellín Este, en los primeros minutos de este miércoles, se reportó una privación ilegal de la libertad en el Centro de la localidad, pero no se encontró al reportante como suele suceder en estos casos. Aunque no se descarta como distractor de los delincuentes que pareciera le tienen tomada la medida a los operadores del Centro de Control, Comando, Comunicación, Cómputo, Coordinación e Inteligencia (C5i) de ahí que hace unas semanas comenté que es necesario que el coordinador estatal, Benjamín González Caballero, promueva constantes capacitaciones al personal que está asignado a ese sistema de comunicación… HABLANDO del 911 hay que decir que en muchas colonias de Cajeme ya no se llama al 911. No porque no pasen cosas, sino porque se aprendió que marcar no siempre significa que alguien llegue. Cuando la ayuda tarda, cuando no hay seguimiento o cuando la llamada termina en nada, la gente deja de insistir. El miedo ya no es solo al delincuente, también es a quedar expuesto sin respaldo. Al principio se deja de llamar por cansancio, luego por resignación y después por temor a represalias. En colonias donde todos se conocen, levantar el teléfono se percibe como ponerse en la mira. Cuando no hay garantías reales de protección, el silencio se convierte en una forma de sobrevivir. Lo grave es lo que sucede después. Al no llamar, el delito se normaliza, el agresor entiende que puede actuar sin consecuencia y la autoridad pierde información clave. La estadística se acomoda sola mientras la realidad sigue igual o peor. Por eso es necesario ir más allá del discurso… ESTO DEBE conllevar a hacer un análisis conjunto con la información del C5i para identificar dónde hay menos llamadas, contrastarlo con lo que palpan día a día las comandancias municipales y verificar si esa baja coincide con la problemática real en las colonias. A eso habría que sumar la revisión de denuncias y carpetas de investigación existentes para entender qué sí se denuncia, qué no y por qué. Ahí se podrá ver con claridad dónde se rompió la confianza, no para señalar ni criticar, sino para corregir. Para generar acciones que realmente abonen al cambio, que reconstruyan la comunicación con la gente y que dejen atrás la simulación. Porque cuando una comunidad vuelve a confiar en que llamar sí sirve, la seguridad deja de ser discurso y empieza a ser realidad… HAY QUE decir que quien sabía de esta realidad era el ahora ex Secretario de Seguridad Pública del Estado, Víctor Hugo Enríquez García, quien ya tenía en mente hacer cambios en esa red de comunicación. Incluso ya se esperaba el cambio de Flores Caballero al considerar que las cosas no estaban marchando bien en el C5i, pero al renunciar al cargo por otras circunstancias estos cambios quedaron en el limbo. Igualmente se refería a la putrefacción que deplorablemente continúa prevaleciendo en centros carcelarios de Sonora, aunque en este asunto si logró actuar, al destituir como Coordinador Estatal del Sistema Penitenciario a Nicollino Cangiamilla Enríquez, pero salió peor el remedio que la enfermedad con el militar Gerardo Chavero Bernal al ser detenido por su presunta implicación en la fuga de peligroso delincuente que estaba recluido en el Cereso uno de Hermosillo… LO SUCEDIDO, en reconocida institución educativa obliga a las instancias correspondientes a trabajar a marchas forzadas en el tema de salud mental, en virtud de que es una de las problemáticas sociales más profundas y, al mismo tiempo, más olvidadas. Lo ocurrido hoy en una escuela de paga es un ejemplo claro de una realidad que se ha venido gestando en silencio y que no distingue entre niveles socioeconómicos. Más allá de los protocolos de seguridad y de la movilización que estos hechos generan, el fondo del problema es otro. Jóvenes que expresan amenazas extremas no surgen de la nada. Detrás de esos mensajes suele haber aislamiento, ansiedad, depresión, presión social, consumo de contenidos violentos y una falta evidente de acompañamiento emocional oportuno. La atención pública suele centrarse en el hecho inmediato, pero pocas veces se abre un debate serio sobre la salud mental de adolescentes y jóvenes, incluso en espacios educativos con mayores recursos. Contar con instalaciones privadas no garantiza contención emocional, detección temprana ni seguimiento psicológico adecuado. Lo ocurrido hoy debe entenderse como una llamada de alerta social. La prevención real también pasa por escuchar, observar y atender a tiempo. No basta con reaccionar cuando la amenaza ya fue expresada o cuando el miedo ya se instaló. Aquí resulta relevante la opinión de profesionistas de la Psicología que día a día trabajan en la atención de adolescentes con similares patrones de conducta como sería el caso de la licenciada Miriam Tapia Rodríguez que despacha como encargada de la Unidad Especializada para Menores. Hay que dejar en claro que hablar de salud mental no es estigmatizar ni criminalizar a los jóvenes; es asumir una responsabilidad colectiva. Mientras este tema siga relegado, los riesgos persistirán. Atender la salud emocional de nuestros adolescentes es una tarea urgente para proteger la vida, la convivencia y el futuro de nuestra sociedad…Luego seguimos, Dios mediante.

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