Jesús Palomares / MO
Con la llegada de las fiestas decembrinas, las tradiciones gastronómicas se fortalecen en los hogares navojoenses, donde el menudo, la cabeza y la carne para tamales se consolidan como los platillos infaltables en la cena de fin de año.
El comerciante cárnico Salvador Montaño señaló que esta temporada representa uno de los periodos más importantes para el sector, ya que las ventas en las carnicerías registran un incremento de hasta un 40%.
“En Navojoa el fin de año sabe a menudo, a cabeza y a tamales; es lo que más se lleva la gente para reunirse en familia y despedir el año”, expresó.
Desde días previos al 31 de diciembre, las carnicerías registran largas filas y un constante movimiento, con familias que buscan asegurar los ingredientes para las reuniones nocturnas y las tradicionales desveladas de Año Nuevo, agregó.
El aroma del caldo hirviendo, la preparación de la masa y el corte de la carne se convierten en parte del ambiente decembrino, marcando el ritmo de una celebración que inicia en la cocina y se extiende hasta la mesa.
El comerciante destacó que estas costumbres se han transmitido de generación en generación, convirtiendo la cena de fin de año en un punto de encuentro donde el sabor, la convivencia y la identidad navojoense se mezclan para despedir el año y recibir el nuevo con tradición.
“Se ve mucho movimiento desde antes del 31 de diciembre y si se escascea la cabeza y el menudo”, subrayó.




