Por Lorenza Sigala

Hermosillo, Sonora.- Desde joven, Genaro Rivera Sierra tuvo claro que quería ser policía. Con casi tres décadas de servicio, hoy se desempeña como policía segundo en la corporación preventiva, comisionado y encargado del sector comercial. Ingresó el 14 de marzo de 1997 y, desde entonces, asegura que sigue trabajando con la misma convicción que lo llevó a portar el uniforme por primera vez.

Su nombramiento como Policía del Año está marcado por uno de los episodios más difíciles de su trayectoria: la explosión ocurrida en el establecimiento Waldos el 1 de noviembre del 2025.

“Empecé en el 97, el 14 de marzo de 97, en la corporación y pues toda la vida ha sido andar en la preventiva andar en la calle con la gente y la vigilancia. Gracias a dios ya tengo 28 años y aquí estamos el segundo premio que me dan por el trabajo que he llevado a cabo y este año pues yo pienso que me dieron el policía del año por la cuestión de Waldos yo piensos que fue eso”, contó con humildad.

Aquel día, Genaro fue primer respondiente tras una detonación que sacudió la zona de Dr. Noriega y Matamoros. El estruendo fue seguido por una columna de humo visible a la distancia y, en cuestión de minutos, él y otros compañeros ya se encontraban en el lugar.

Sin saber con exactitud lo que iban a enfrentar, comenzaron de inmediato las labores de auxilio y rescate junto con el cuerpo de bomberos. Mientras algunos combatían el incendio, otros se internaban entre los escombros para sacar personas.

Genaro permaneció ahí, ayudando a trasladar cuerpos, apoyando a sus compañeros y sin abandonar la zona pese al cansancio y el riesgo y a que tuvo que ser atendido por agotamiento e inhalación de humo. Muchas de las víctimas eran niños y, pese a los esfuerzos, nadie logró sobrevivir.

Aun con el peso de esa experiencia, Genaro afirma que duerme tranquilo y se siente conforme con su labor. Dice sentirse orgulloso de servir y de seguir en la corporación después de 28 años. Para los jóvenes que consideran ingresar a la policía, su mensaje es directo: que lo hagan si tienen vocación, porque hay mucho trabajo y muchas personas que necesitan ayuda, tal como ocurrió aquel día en Waldos, donde su labor quedó marcada para siempre.

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