Martín alberto Mendoza Salazar
EN OTRO DOLOROSO EPISODIO LE ARREBATAN LA VIDA A ADOLESCENTE EN LA COLONIA SONORA; ¿DÓNDE ESTÁN PADRES DE FAMILIA?; NO SE MAGNIFICAR EL HECHO SINO DE HACER CONCIENCIA SINO DE INSISTIR QUE EL PESAR DE ESAS MUERTES RECAE EN PROGENITORES DE ESTAS VÍCTIMAS; HAY QUE HACER UN LLAMADO CLARO Y RESPONSABLE; NO TODO ES SEÑALAR NI ECHAR CULPAS; COMO PADRES TENEMOS MUCHO QUE PODEMOS Y DEBEMOS HACER; ESTAR PRESENTES, SABER DÓNDE ESTÁN NUESTRAS HIJAS E HIJOS, QUÉ HACEN Y CON QUIÉN SE REÚNEN NO ES CONTROL, ES CUIDADO; SI EXISTEN CONFLICTOS FAMILIARES O SE HAN DETECTADO FOCOS ROJOS, BUSQUEMOS AYUDA PROFESIONAL A TIEMPO; UNA LLAMADA, UNA ORIENTACIÓN O UNA INTERVENCIÓN OPORTUNA PUEDE MARCAR LA DIFERENCIA; LA ATENCIÓN, EL DIÁLOGO Y EL ACOMPAÑAMIENTO COTIDIANO SÍ HACEN LA DIFERENCIA; NO SOLTEMOS LA RESPONSABILIDAD ESPERANDO QUE OTROS LA ASUMAN; HOY MÁS QUE NUNCA, CUIDEMOS A NUESTROS ADOLESCENTES PARA NO CONVERTIRNOS MAÑANA EN PARTE DE UNA ESTADÍSTICA QUE PUDO EVITARSE; LAS POLICÍAS ENFRENTAN HOY UNA DE LAS TAREAS MÁS DIFÍCILES, OPERAR EN UN ENTORNO DONDE LA DESCONFIANZA, LA PRESIÓN SOCIAL Y LA FALTA DE COMPRENSIÓN COMPLICAN SU LABOR DIARIA; ES VÁLIDO Y NECESARIO EXIGIR QUE LA AUTORIDAD CUMPLA CON SU DEBER, QUE ACTÚE CONFORME A LA LEY Y DÉ RESULTADOS; PERO ESA EXIGENCIA PIERDE FUERZA SI COMO SOCIEDAD NO ASUMIMOS TAMBIÉN NUESTRA PART; EL RESPETO, LA COLABORACIÓN Y LA CORRESPONSABILIDAD CIUDADANA NO DEBILITAN A LA AUTORIDAD, LA FORTALECEN; LA PÉRDIDA DE SENSIBILIDAD DE LA AUTORIDAD FRENTE AL DOLOR HUMANO, ANTE LA FALTA DE EMPATÍA POLICIAL; EL CUERPO SIN VIDA DE UNA PERSONA DEJÓ DE SER TRATADO CON EL RESPETO QUE MERECE; EL LUGAR DE LOS HECHOS DEJÓ DE SER UN ESPACIO DE DUELO Y PASÓ A CONVERTIRSE EN UN TRÁMITE MÁS, FRÍO, MECÁNICO PODRÍA DECIRLO NORMALIZADO
DOLOROSAMENTE la tarde de este lunes le fue arrebatada la incipiente existencia a otro adolescente. Fría y cruelmente cayó abatido tras anidarse en su rostro y otras partes del cuerpo con mortales balas. Cayó en una banqueta de la Miguel Mexia esquina con Fernando Galaz, en la colonia Sonora. Fue abatido por un criminal sin entrañas, quizás ante la atónita mirada de los testigos. La pregunta obligada: ¿Dónde están los padres de familia? No se trata de magnificar el hecho, sino de insistir en que tenemos que hacer consciencia que gran parte del cargo a pesar de esas muertes recae en los progenitores de las víctimas. No se pretende juzgar a nadie, pero sí evitar que en lo sucesivo continúen perdiéndose vidas de quienes acaban de dejar la niñez para convertirse en adolescentes, edad que pareciera normalizarse para que muchos de ellos terminan su paso su terrenal en esa etapa de su vida No se trata de culpar del todo a las autoridades, cuando ineludiblemente es una total responsabilidad de jefes y jefas de familia de saber en qué pasos andan sus vástagos antes que verlos agonizar tocados por la adversidad como sucedió a Brandon Javier, de dieciséis años, quien deplorablemente de paso se convirtió en el treceavo ejecutado de 2026… HAY QUE INSISTIR a los padres de familia, con llamado claro y responsable. No todo es señalar ni echar culpas; como padres tenemos mucho que podemos y debemos hacer. Estar presentes, saber dónde están nuestras hijas e hijos, qué hacen y con quién se reúnen no es control, es cuidado. Si existen conflictos familiares o se han detectado focos rojos, busquemos ayuda profesional a tiempo. Una llamada, una orientación o una intervención oportuna puede marcar la diferencia. La atención, el diálogo y el acompañamiento cotidiano sí hacen la diferencia. No soltemos la responsabilidad esperando que otros la asuman. Hoy más que nunca, cuidemos a nuestros adolescentes para no convertirnos mañana en parte de una estadística que pudo evitarse. En Cajeme se percibe algo que va más allá de las cifras de violencia la pérdida del respeto a la autoridad. Y ese deterioro no ocurre de la noche a la mañana ni es responsabilidad de un solo actor. Las policías enfrentan hoy una de las tareas más difíciles, operar en un entorno donde la desconfianza, la presión social y la falta de comprensión complican su labor diaria. Es válido y necesario exigir que la autoridad cumpla con su deber, que actúe conforme a la ley y dé resultados. Pero esa exigencia pierde fuerza si como sociedad no asumimos también nuestra parte. El respeto, la colaboración y la corresponsabilidad ciudadana no debilitan a la autoridad, la fortalecen. La seguridad funciona como un tripié. Si la política falla, la sociedad se resiente. Si la sociedad falla, la autoridad se debilita. Y si la autoridad falla, la policía queda sola, rebasada y sin respaldo. Cuando uno de esos tres se rompe, todo el sistema cae… NO HAY QUE olvidar que Cajeme necesita equilibrio. Autoridades que cumplan, policías respaldados pero vigilados, y ciudadanos comprometidos con la legalidad. Sin ese entendimiento común, no habrá estrategia que alcance ni fuerza que baste. La seguridad no se impone solo con patrullas, se construye con responsabilidad compartida. Los delitos de alto impacto, como los homicidios y la privación ilegal de la libertad, no solo arrebatan vidas y libertad, también rompen el tejido social y normalizan el miedo. Cada caso sin resolver envía un mensaje de impunidad y debilita la confianza en las instituciones y esto debe saberlo ante todo el Fiscal del Estado, Gustavo Salas Chávez quien debe entender que la procuración de justicia es parte medular en este proceso. Combatirlos exige investigación real, prevención efectiva y una sociedad que no sea indiferente. Aquí no hay espacio para la resignación o se actúa de manera coordinada y firme, o la violencia seguirá marcando el rumbo y esto también deben saberlo sus Vicefiscales Ramón Tadeo Gradias Enríquez y Jesús Francisco Moreno Cruz. El primero de Control de Procesos y el segundo de Investigaciones… EN DÍAS PASADOS, fue imposible no notar algo que duele tanto como la violencia misma, la pérdida de sensibilidad de la autoridad frente al dolor humano, ante la falta de empatía policial. El cuerpo sin vida de una persona dejó de ser tratado con el respeto que merece. El lugar de los hechos dejó de ser un espacio de duelo y pasó a convertirse en un trámite más, frío, mecánico podría decirlo normalizado. La falta de humanidad no solo hiere a las familias que acaban de perder a un ser querido; lastima a toda la sociedad. Padres, madres, hijos y hermanos enfrentan el momento más devastador de sus vidas y, en lugar de encontrar contención mínima, se topan con indiferencia, jaloneos y agresiones verbales de uniformados para evitar que familiares se acerquen a ese ser querido desvivido. La prisa o gestos que parecen decir “otro más”. Eso no puede aceptarse como normal. Hoy por hoy, el lugar de los hechos se está deshumanizando. Se acordona, se registra, se levanta el cuerpo y se continúa como si nada. Pero detrás de cada cifra hay una historia truncada, una familia rota y una herida que no cierra. Cuando la autoridad pierde la capacidad de sentir respeto por la vida aun cuando ya se ha perdido algo profundo se está quebrando. En otras épocas cuando el doctor Noé Muñoz Rivera era el Jefe de Medicina Legal en Sonora y el Químico Biólogo Antonio Piña Montoya tenía aquí esa encomienda. Eran muy cuidadosos de ese tipo de situaciones. En innumerables ocasiones nos tocó observar al Químico sacar de la escena del crimen a policías a la vez que los apercibía enérgicamente. Hacía valer su autoridad y no ocurrían las denigrantes escenas que hoy vemos… LAS POLICÍAS e instituciones de seguridad tienen una tarea compleja y exigente, pero la empatía no es un lujo, es una obligación ética. Tratar con dignidad a las víctimas y con respeto a sus familias no debilita la autoridad; la fortalece. Humaniza el uniforme y devuelve confianza a una sociedad cansada de la violencia y del trato insensible. Ya basta de normalizar la muerte. Ya basta de convertir el dolor ajeno en rutina y esto debe saberlo la Química Perito Aurora Patricia Orduña Pastrana, directora general de Servicios Periciales de la FGJE. La seguridad no solo se construye con operativos y patrullas, también con humanidad, respeto y comprensión. Si eso se pierde, la violencia no solo mata cuerpos, también termina por endurecer el alma de una comunidad entera. La realidad que hoy se observa en otros estados del país no es ajena a Cajeme. Aquí también vivimos los efectos de la violencia, del reclutamiento silencioso, del abandono social y de la falta de atención oportuna a nuestras niñas, niños y adolescentes. Pensar que esto ocurre “lejos” es un error peligroso. En el municipio, la violencia cotidiana, los delitos de alto impacto y la normalización del crimen generan un entorno donde los menores se vuelven vulnerables, donde el riesgo se acerca a las colonias, a las escuelas y, en muchos casos, a los propios hogares. El problema no empieza con un arma; empieza cuando dejamos de mirar a tiempo. Por eso el llamado es directo a nuestra comunidad. Atendamos a nuestros hijos, sepamos dónde están, con quién se reúnen y qué están viviendo. Cajeme necesita familias presentes, comunidades alertas y redes de apoyo reales. No todo recae en la autoridad; la prevención comienza en casa. Si no actuamos hoy, mañana podremos estar hablando de nuestros propios niños convertidos en víctimas o en instrumentos de la violencia. Cuidar a la infancia en Cajeme es una responsabilidad urgente y es, también, la única forma de empezar a recuperar el rumbo de nuestra ciudad y de nuestro país… LA NOCHE del lunes arribaron a la capital sonorense 350 elementos del Ejército Mexicano con la finalidad de reforzar las tareas de seguridad en los municipios de Hermosillo y Cajeme. Toda suma de esfuerzos es bienvenida. La presencia de fuerzas federales suele tener un efecto disuasivo y puede fortalecer las acciones operativas cuando existe coordinación con las corporaciones estatales y municipales. Por ello, se espera que este refuerzo se traduzca en resultados positivos y medibles, particularmente en zonas donde la incidencia delictiva ha generado preocupación social… Luego seguimos, Dios mediante.


