Martín alberto Mendoza Salazar
NO LLEGA TRANQUILIDAD AL MUNICIPIO; AHORA SE DIO UN HECHO VIOLENTO EN BÁCUM, PERO REPERCUTIÓ AQUÍ Y EL VALLE DEL YAQUI; PESE A QUE EL EPISODIO OCURRIÓ FUERA DEL CASCO URBANO DE CIUDAD OBREGÓN, SUS EFECTOS SE DEJARON SENTIR DE INMEDIATO; GENERARON TENSIÓN, MOVILIZACIÓN DE CORPORACIONES Y PREOCUPACIÓN ENTRE LA POBLACIÓN; LA VIOLENCIA EN MUNICIPIOS CERCANOS TERMINA IMPACTANDO DE FORMA DIRECTA EN CAJEME; YA SEA POR DESPLAZAMIENTOS, REACCIONES CRIMINALES O CONSECUENCIAS COLATERALES; ESTE NUEVO HECHO SE SUMA A UNA CADENA DE CAPÍTULOS QUE MANTIENEN A LA REGIÓN EN ALERTA PERMANENTE; ¿POR QUÉ SIEMPRE LLEGAN TARDE POLICÍAS Y MILITARES A LOS LLAMADOS DE EMERGENCIA?; ASÍ SUCEDIÓ LA NOCHE DEL MIÉRCOLES EN CALLES BASE Y UNO, VALLE DEL YAQUI, EN EL MUNICIPIO DE BÁCUM; ESTO, MIENTRAS AGENTES DE SEGURIDAD PÚBLICA MUNICIPAL PEDÍAN APOYO A LAS DIFERENTES CORPORACIONES DE LA LOCALIDAD; REFERÍAN QUE HABÍA UN ENFRENTAMIENTO CON UN GRUPO ARMADO EN UN LUGAR CONOCIDO COMO “EL CHICURAL”; AUNQUE EL EPISODIO SE ORIGINÓ EN EL VECINO MUNICIPIO, SUS REPERCUSIONES SE RESINTIERON AQUÍ; ELLO LUEGO DE QUE LOS DELINCUENTES HUYERON HACIA CAJEME; EN LA 300 ENTRE 1 Y MERIDIANO, SE LES DESCOMPUSO EL TRACTOR Y AHÍ DESPOJARON DE VAGONETA VOYAGER A UNA FAMILIA; CAPÍTULO CONCLUYÓ CON LA CAPTURA DEL CHOFER DE GRÚA QUE TRANSPORTABA CARRO ROBADO; PESE AL ARRIBO DE 350 MILITARES PARA CAJEME Y HERMOSILLO SE ENCENDIERON LAS ALERTAS EN LA REGIÓN CON EL HECHO EN CUESTIÓN; INSEGURIDAD PREVALECE NO SOLO AQUÍ; SINO TAMBIÉN EN MUNICIPIOS VECINOS DONDE EXISTE DESORDEN INSTITUCIONAL; MANDOS SIN CARGOS FORMALES, DUPLICIDAD DE FUNCIONES Y AUSENCIA DE AUTORIDAD REAL; EN ALGUNOS CASOS, LA CONDUCCIÓN POLICIACA CARECE DE RESPALDO LEGAL Y OPERATIVO; MIENTRAS QUE LA RESPONSABILIDAD POLÍTICA PARECE DILUIRSE
NO HAY PAZ por ningún lado. Un hecho de violencia registrado en Bácum volvió a sacudir la región y terminó repercutiendo directamente a este municipio, confirmando que la inseguridad no reconoce límites territoriales. Pese a que el episodio ocurrió fuera del casco urbano de Ciudad Obregón, sus efectos se dejaron sentir de inmediato, generando tensión, movilización de corporaciones y preocupación entre la población. La violencia en municipios cercanos termina impactando de forma directa en Cajeme, ya sea por desplazamientos, reacciones criminales o consecuencias colaterales. Este nuevo hecho se suma a una cadena de capítulos que mantienen a la región en alerta permanente. Mientras los ataques continúan, la percepción ciudadana es muy clara: la tranquilidad sigue sin aparecer, y cada suceso refuerza la sensación de que la violencia se ha normalizado en amplias zonas del sur de Sonora…AHORA BIEN, es justo cuestionar: ¿por qué siempre llegan tarde policías y militares a los llamados de emergencia?, como sucedió la noche del miércoles en calles Base y uno, Valle del Yaqui, en el municipio de Bácum, donde agentes de Seguridad Pública Municipal pedían apoyo a las diferentes corporaciones de la localidad aludiendo que había un enfrentamiento con un grupo armado en un lugar conocido como “El Chicural”. Más tarde se conoció que es un depósito vehicular de una empacadora de legumbres que se localiza en San Ignacio Río Muerto. Sin embargo, el predio en cuestión es utilizado para resguardar tráileres y cajas en la que transportan el producto cosechado y empacado, además de otros vehículos. Se localiza en Base y 1, frente al Campo 28. Decenas de patrullas se movilizaron a ese sitio, pero los delincuentes ya habían huido en el tractor de un tráiler sin caja y dos pick ups… AUNQUE el episodio se originó en el vecino municipio, sus repercusiones se resintieron aquí, luego de que los delincuentes huyeron hacia Cajeme. En la 300 entre 1 y Meridiano, se les descompuso el tractor y ahí despojaron de vagoneta Voyager a una familia. La amenazaron con fusiles de asalto. Lo único aceptable es que policías estatales interceptaron sobre la 3 entre Base y 300 una grúa que transportaba uno de los pick up robados. Se dijo que cuando el vehículo fue subido a la plataforma de la grúa era abordado por miembros de comando armado. Pero, estos antes de que iniciaran la huida avistaron las luces de patrullas que iban por la Base provenientes de esta ciudad a ese escenario. Bajaron del carro y huyeron. Cuando llegaron los uniformados ya no hallaron nada. La segunda camioneta logró escapar hacia la parte norte de la calle Base, internándose por brechas hacia el canal Porfirio Díaz. Más tarde, se hizo la intercepción de la grúa con el pick up robado a bordo. Se desplazaba por la 3 de la Base a la 300. Se presume que el conductor trataría de huir por entre caminos de la zona rural, pero lo atoraron estatales. Seguramente que se encargaron de remitirlo al Ministerio Público de Bácum, en virtud de que el delito fue cometido en aquella jurisdicción…A PESAR DEL arribo de aproximadamente 350 nuevos elementos del Ejército Mexicano a Cajeme y Hermosillo, ciudad capital donde fueron recibidos por tropa castrense al mando del comandante de la 4ta Zona Militar, General José Manuel Guevara Castillo, la violencia volvió a encender las alertas en el sur de Sonora, dejando en claro que la situación sigue siendo crítica y que los hechos superan cualquier discurso oficial o balance estadístico. En cuestión de minutos, literalmente ardió el rancho. Con el hecho protagonizado por el grupo armado de referencia líneas arriba. Este episodio no puede verse como un hecho aislado. La inseguridad prevalece no solo aquí, sino también en municipios vecinos donde existe desorden institucional, mandos sin nombramiento formal, duplicidad de funciones y ausencia de autoridad real. En algunos casos, la conducción policiaca carece de respaldo legal y operativo, mientras que la responsabilidad política parece diluirse. Paralelamente, en zonas como San Ignacio Río Muerto, los colectivos de búsqueda continúan localizando cuerpos y restos humanos, muchos de ellos ni siquiera en fosas clandestinas, con signos evidentes de ejecución. Colectivos como Guerreras Buscadoras han localizado más de un centenar de restos humanos, casos que no siempre se reflejan en las cifras oficiales de homicidios, generando una percepción artificial de reducción de la violencia. Los desaparecidos no suman en la estadística, pero existen. Y las familias se quedan con el dolor, la incertidumbre y el abandono institucional, enfrentando una realidad que para muchas autoridades parece no contar. Todo esto converge en un mismo punto: la presencia por sí sola no basta. Hoy se requieren verdaderas estrategias, mando claro, coordinación real y decisiones firmes. Ya es momento de que las Mesas de Seguridad actúen con y por el fin para el que fueron creadas, no para figurar como simples datos estadísticos. Porque mientras el discurso se acomoda y las cifras se ajustan, la violencia no espera, los homicidios se acumulan, la credibilidad se pierde y Cajeme sigue pagando el costo y ello debe quedarle muy claro a Braulio Martínez Navarrete encargado de la seguridad estatal…Y COMO SI este escenario no fuera suficiente, desde el ámbito político nacional se impulsan debates que resultan ofensivos para regiones golpeadas por el crimen. Ahí está la discusión promovida desde el entorno de los Monreal, entre éstos, David Monreal Ávila, gobernador de Zacatecas, donde se pretende excluir ciertos delitos graves del marco penal, recurriendo a tecnicismos legales que, para muchos, rozan el cinismo, cuando el país enfrenta una violencia directamente ligada al narco, las armas y el crimen organizado. Específicamente se trata del narcomenudeo argumentando de que se le dé un tratamiento social para según él generar condiciones de convivencia pacífica y restañar el tejido social sobre todo en jóvenes. Resulta inconcebible que gobernantes como el mandatario en cuestión lejos de hacer planteamientos enérgicos para endurecer el combate contra ese flagelo ahora trata de darle otro matiz, sin tomar en cuenta el incalculable daño que ha causado entre la sociedad mexicana el comercio de drogas. Eso nada más falta que suceda…EL TEMA de la pirotecnia sigue dejando mucho de qué hablar y cuestionar. La tarde de este jueves se suscitó una llamada de emergencia en Valle del Cócorit y Lateral 300, en la Miravalle ante supuestas detonaciones de arma de fuego y aunque al lugar acudieron elementos policíacos se estableció que en realidad el estallido se derivó de la quema de cohetes. Y, conste que no es el primer evento de esa naturaleza. En otros sectores urbanos igualmente se han presentado estériles movilizaciones no solo de policías sino de militares. Esto, nos lleva a insistir a que, si no se permitió la comercialización de ese tipo de artificios pirotécnicos, según el Coordinador de la Unidad Municipal de Protección Civil, Francisco Mendoza Calderón, porque siguen escuchándose por doquier. Evidentemente que debe existir su venta en alguna parte. Los estallidos son constantes a todas horas del día y esto debe ser atendido no sólo por Mendoza Calderón, sino por personal policíaco a cargo del contralmirante, Claudio Cruz Hernández, titular de la SSPM. Se escuchan con más estridencia en estos días posteriores a las fechas decembrinas que en el mismo periodo de esas festividades…DURANTE charla sostenida con la líder del colectivo Guerreras Buscadoras de Cajeme, Silvia Velázquez Rodelo, comentó que en el padrón de esa organización se registraron alrededor de cien personas desaparecidas en 2025 sin contar a jóvenes que salieron de su casa, pero por voluntad propia y después regresaron. Es necesario decir que en Cajeme el tema de las desapariciones sigue latente, aunque cada vez se hable menos las estadísticas oficiales parecen controladas, pero en las calles y colonias la realidad es distinta. Las familias continúan denunciando ausencias muchas veces sin obtener respuesta o seguimiento oportuno. Las investigaciones avanzan con lentitud hay oficios carpetas informes pero pocos resultados en varias ocasiones los propios colectivos han localizado restos o indicios antes que las autoridades lo que deja en evidencia la falta de coordinación entre las corporaciones encargadas de la búsqueda y la investigación. Cajeme necesita más trabajo de campo, más seguimiento técnico y menos discurso, las familias merecen saber que alguien realmente está buscando y que las denuncias no se archivan con la excusa de que no hay datos suficientes…Luego seguimos, Dios mediante.



