El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó el jueves su “Junta de Paz” para liderar los esfuerzos de mantenimiento del alto el fuego en la guerra entre Israel y Hamás e insistió en que “todos quieren formar parte” de este organismo que podría llegar a rivalizar con Naciones Unidas, a pesar de que muchos aliados de Washington han optado por no participar.
En un discurso en el Foro Económico Mundial, Trump trató de impulsar su proyecto para trazar el futuro de la Franja de Gaza, devastada por la guerra, que esta semana ha quedado eclipsado primero por sus amenazas de hacerse con el control de Groenlandia, y luego por una dramática renuncia a la propuesta.
“Esto no es para Estados Unidos, es para el mundo”, afirmó Trump. “Creo que podemos extenderlo a otras cosas a medida que tengamos éxito en Gaza”.
El acto coincidió con el anuncio de Ali Shaath, jefe del nuevo gobierno tecnocrático en Gaza, de que el cruce fronterizo de Rafah se abrirá en ambas direcciones la próxima semana. Israel dijo a principios de diciembre que abriría el paso entre Gaza y Egipto, pero aún no lo ha hecho.
La nueva junta se concibió inicialmente como un pequeño grupo de líderes mundiales que supervisarían el alto el fuego, pero se ha transformado en algo mucho más ambicioso, y el escepticismo sobre su composición y mandato ha llevado a algunos países normalmente cercanos a Washington a rechazarlo.
Trump intentó que las ausencias no arruinaran su fiesta de presentación y señaló que 59 naciones se habían sumado ya a su iniciativa. Dijo a un grupo de líderes mundiales y altos diplomáticos participantes, desde Azerbaiyán a Paraguay o Hungría, que “Ustedes son las personas más poderosas del mundo”.
El presidente estadounidense apuntó de los asistentes que “todos ellos son amigos míos” y señaló que en “la mayoría de los casos” eran “líderes muy populares. En algunos casos, no tan populares. Así son las cosas”.
Entre los asistentes estaban el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; el enviado especial de Washington Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente y un negociador gubernamental clave en el extranjero en varios frentes.
También estuvieron presentes los líderes o altos diplomáticos de varios países, como el ministro de Exteriores de Arabia Saudita, el príncipe Faisal bin Farhan; el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev; el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan; el presidente de Paraguay, Santiago Peña, y el de Kazajistán, Kassym-Jomart Tokayev. Muchos son aliados de Trump, incluidos el presidente de Argentina, Javier Milei, y el de Indonesia, Prabowo Subianto.
Trump ha mencionado que la junta podría reemplazar algunas de las funciones de Naciones Unidas, llegando incluso a dejarla obsoleta.
Sin embargo, quedan grandes incógnitas por resolver sobre cómo será finalmente la Junta.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, indicó que el Kremlin sigue consultando con sus “socios estratégicos” antes de decidir comprometerse. El mandatario tiene previsto recibir el jueves al presidente palestino, Mahmud Abás, para conversaciones en Moscú.
Otros han planteado preguntas acerca de por qué Putin y otros líderes autoritarios han sido invitados a unirse. La secretaria de Exteriores de Reino Unido, Yvette Cooper, dijo que su país no tiene previsto acudir a la ceremonia “porque esto se trata de un tratado legal que plantea cuestiones mucho más amplias”.
“Y también nos preocupa que el presidente Putin sea parte de algo que habla de paz, cuando aún no hemos visto señales de parte de Putin de que habrá un compromiso con la paz en Ucrania”, manifestó en declaraciones.
La idea de la Junta de Paz se expuso por primera vez en el plan de alto el fuego de 20 puntos de Trump para Gaza, e incluso fue respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU.



