Martín alberto Mendoza Salazar
SERGIO PABLO MARISCAL ALVARADO Y EL TRIENIO QUE NORMALIZÓ LA MUERTE; EL AMBIENTE HOSTIL QUE SEGUIMOS PADECIENDO EN CALLES DE CAJEME ES PARTE DE SU HERENCIA; RESULTÓ SER EL PEOR LASTRE DE LA HISTORIA DEL MUNICIPIO; DEJÓ UNA ESTIGMA DE DOLOR Y TRAGEDIA ENTRE FAMILIAS Y A LA CIUDAD TOTALMENTE DESALIÑADA Y COLAPSADA; SU PASO POR LA PRESIDENCIA MUNICIPAL DE CAJEME NO FUE SOLO DEFICIENTE: FUE DEVASTADOR. DURANTE SU TRIENIO 2018–2021, VIOLENCIA DEJÓ DE SER UNA ALARMA PARA CONVERTIRSE EN COSTUMBRE; LA MUERTE SE VOLVIÓ ESTADÍSTICA DIARIA Y LA AUTORIDAD MUNICIPAL, UN ESPECTADOR MÁS; MESES CON 79 Y 84 EJECUCIONES EN PERIODOS DE 30 DÍAS NO REPRESENTAN CRISIS AISLADA: REPRESENTAN UN GOBIERNO QUE PERDIÓ EL CONTROL DEL TERRITORIO Y DEL RELATO; CON UN MANDO POLICÍACO QUE IGUALMENTE RESULTÓ UNA PESADILLA EN LA PERSONA DE CÁNDIDO TARANGO VELÁZQUEZ; EL CONTRASTE ES BRUTAL; BAJO EL MANDO DE MARISCAL CAJEME ACUMULÓ MIL 680 MUERTES VIOLENTAS EN SOLO TRES AÑOS; NO ES UN AUMENTO MARGINAL; ES UNA EXPLOSIÓN; Y TODA EXPLOSIÓN TIENE RESPONSABLES; LA DELINCUENCIA AVANZÓ SIN CONTENCIÓN, SIN TEMOR Y SIN DISIMULO; NUEVAMENTE LA FISCALÍA GENERAL DE JUSTICIA DEL ESTADO (FGJE) ESTÁ EN EL CENTRO DE LA POLÉMICA; AHORA, UN ABOGADO PARTICULAR DENUNCIÓ, A TRAVÉS DE UN ENLACE QUE RÁPIDAMENTE SE VOLVIÓ VIRAL; LA FALTA DE EMPATÍA Y EL TRATO INSENSIBLE DE UNA SERVIDORA PÚBLICA ADSCRITA AL ÁREA DE DELITOS SEXUALES; LA SEÑALADA ES NALLELY ISABEL ZAMORANO SERRANO, AGENTE DEL MINISTERIO PÚBLICO DE LA UNIDAD DE DELITOS SEXUALES; SE LE ATRIBUYE NEGARSE DE MANERA REITERADA A ENTREGAR COPIAS DE LAS CARPETAS DE INVESTIGACIÓN A LAS PARTES LEGALMENTE AUTORIZADAS; CON ELLO OBSTACULIZA EL EJERCICIO DE LA DEFENSA Y EL ADECUADO SEGUIMIENTO DE LOS ASUNTOS; CAEN CUATRO PRESUNTOS DELINCUENTES EN BÁCUM; SOLO LLEGAN TRES AL MPFC
EL AMBIENTE hostil que continuamos padeciendo en las calles de Cajeme es sin duda la peor herencia que injustamente recibió de un alcalde que, resultó ser el peor lastre de la historia para los habitantes de este noble municipio. Esto, derivado del desastroso gobierno de Sergio Pablo Mariscal Alvarado que dejó un estigma de dolor y tragedia entre familias y una ciudad totalmente desaliñada y colapsada. En definitiva. Hay administraciones que fracasan y otras que marcan negativamente a una ciudad para siempre. La de Mariscal Alvarado pertenece a la segunda categoría. Su paso por la presidencia municipal de Cajeme no fue solo deficiente: fue devastador. Durante su trienio 2018–2021, la violencia dejó de ser una alarma para convertirse en costumbre. La muerte se volvió estadística diaria y la autoridad municipal, un espectador más. Meses con 79 y 84 ejecuciones en periodos de 30 días no representan una crisis aislada: representan un gobierno que perdió el control del territorio y del relato con un mando policíaco que igualmente resultó una pesadilla en la persona de Cándido Tarango Velázquez. El contraste es brutal. Mientras que en el periodo inmediato anterior se contabilizaron alrededor de 640 homicidios, bajo el mando de Mariscal Cajeme acumuló mil 680 muertes violentas en solo tres años. No es un aumento marginal. Es una explosión. Y toda explosión tiene responsables. La delincuencia avanzó sin contención, sin temor y sin disimulo. En 2019, durante el mes de octubre tres policías fueron asesinados en apenas 10 días, evidenciando que ni siquiera las corporaciones encargadas de proteger a la población contaban con respaldo, estrategia o liderazgo. El silencio envuelve esos crímenes…PARA NADIE es un secreto que el mensaje fue claro: el municipio estaba rebasado. Frente a esa realidad, Mariscal ofreció discursos. Prometió soluciones que nunca llegaron y encabezó un gobierno incapaz de responder cuando más se le necesitaba. No hubo resultados, no hubo correcciones, no hubo autocrítica. Solo silencio administrativo y normalización de la tragedia. Ese silencio también pesa sobre los casos que aún claman justicia. El asesinato de Jorge Miguel Armenta Ávalos, fundador y director de Grupo Medios Obson, y el homicidio del comandante Orlando Antonio Ruvalcaba Flores, ocurrido el 16 de mayo de 2020, siguen impunes. Dos asesinatos emblemáticos que resumen un periodo donde la violencia avanzó y la justicia retrocedió. Hoy, ver a Sergio Pablo Mariscal ocupar espacios públicos como si su paso por Cajeme fuera irrelevante o digno de reconocimiento es una provocación para una sociedad que aún vive las consecuencias de aquel trienio. No se trata de venganza política, sino de memoria y responsabilidad histórica. Porque Cajeme no heredó de su gobierno proyectos, ni estabilidad, ni orden. Heredó miedo. Heredó duelo. Heredó cicatrices. Su administración dejó una huella color guinda, pero escrita con sangre, omisiones y ausencias. Y esas marcas no se borran con cargos, ni con discursos, ni con el paso del tiempo. La historia no absuelve por el simple hecho de ocupar nuevos puestos. La historia juzga. Y Cajeme, aunque algunos pretendan lo contrario, no olvida…DE NUEVA cuenta la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) se encuentra en el centro de la polémica. Ahora, un abogado particular denunció, a través de un enlace que rápidamente se volvió viral, la falta de empatía y el trato insensible de una servidora pública adscrita al área de delitos sexuales, una situación que según litigantes ya se ha convertido en el pan de todos los días dentro de la institución. La señalada es Nallely Isabel Zamorano Serrano, Agente del Ministerio Público de la Unidad de Delitos Sexuales, a quien se le atribuye negarse de manera reiterada a entregar copias de las carpetas de investigación a las partes legalmente autorizadas, obstaculizando con ello el ejercicio de la defensa y el adecuado seguimiento de los asuntos. Esta práctica, lejos de ser un hecho aislado, refleja una conducta que se repite en distintas Agencias del Ministerio Público, donde el acceso a la información básica se convierte en una constante lucha para abogados y ciudadanos y quienes coinciden en una percepción cada vez más extendida: la falta de sensibilidad, la rigidez administrativa y las decisiones tomadas por consigna se han normalizado. En un estado que demanda instituciones cercanas, profesionales y humanas, este tipo de prácticas no hacen sino profundizar la distancia entre la Fiscalía y la sociedad a la que debería servir…TAMBIÉN hay que decir que las inconformidades no se limitan únicamente al trato o a la negativa de información. Igualmente se ha hecho del conocimiento de este medio que, desde meses atrás, habría circulado una instrucción emitida desde Hermosillo mediante la cual se ordena que, en caso de accidentes en los que se vean involucrados empleados de la propia Fiscalía ya sean del área operativa o administrativa, los Agentes del Ministerio Público especializados en delitos de Tránsito Municipal tendrían la orden estricta de detenerlos de manera inmediata, exista o no responsabilidad acreditada. Dicha directriz, de confirmarse, resulta especialmente preocupante, pues podría dar lugar a detenciones automáticas, carentes de un análisis objetivo de los hechos, vulnerando principios básicos del debido proceso y de la legalidad, pilares que deberían regir toda actuación ministerial. Fuentes consultadas señalan que estas decisiones obedecen a lineamientos internos impulsados desde la cúpula de la institución, apuntando directamente al fiscal Gustavo Rómulo Salas Chávez como el responsable de instruir este tipo de políticas que, lejos de fortalecer la procuración de justicia, continúan erosionando la confianza ciudadana…LUEGO DEL lamentable y repentino deceso del ahora ex munícipe de Bácum, Serge Enríquez Tolano (QEPD), se da la llegada de Juan de Dios Jocobi Cuevas a la alcaldía de Bácum que, por cierto, no debe quedarse en un relevo administrativo. El nuevo gobierno municipal tiene enfrente una prueba inmediata: poner orden en la Secretaría de Seguridad Pública, hoy señalada por abusos, atropellos y una evidente falta de control interno que ha desembocado en actos de corrupción. Uno de los primeros asuntos que exige atención es la permanencia de un personaje identificado como Oscar Verdugo Amparano, quien se desempeña como mando sin contar con nombramiento oficial como policía, ni mucho menos como secretario de Seguridad Pública. Su presencia resulta jurídicamente insostenible y políticamente indefendible. Fue protegido por la administración anterior; hoy ya no existen excusas para mantenerlo…ES NECESARIO puntualizar que en el municipio también se habla de un hecho grave que no puede ignorarse. Se comenta que, durante un supuesto operativo realizado en un domicilio en días recientes, habrían sido detenidas cuatro personas, pero al momento de la puesta a disposición sólo aparecieron tres. El cuarto detenido simplemente desapareció del registro oficial. En Bácum, este episodio ya es un secreto a voces. El señalamiento es aún más delicado: se rumora que dicha “desaparición” habría generado ganancias cercanas a los 500 mil pesos, presuntamente a cambio de dejar en libertad a una persona. De confirmarse, no se trataría de un error administrativo, sino de un hecho que amerita investigación penal. Bácum no necesita simulaciones. Necesita decisiones firmes, remociones claras y una limpieza real en su corporación policial. El nuevo alcalde tiene la oportunidad de hacerlo. La pregunta es si tendrá la voluntad de ejercerla. Más adelante estaremos dando seguimiento a este aparente caso de corrupción policial, para conocer qué tienen que explicar mandos policiales de todos los niveles de esa cabecera municipal al respecto…EN OTRAS CUESTIONES, a lo largo de la historia reciente, la experiencia ha demostrado que cuando los jefes policiacos de cualquier corporación permanecen demasiado tiempo en los cargos, rara vez concluyen su gestión con resultados favorables para la comunidad. Desde una visión crítica y de observación constante, se ha visto que la permanencia prolongada suele ir acompañada de falta de rendición de cuentas, evaluaciones poco claras y balances que, en la mayoría de los casos, terminan siendo favorables únicamente para quienes detentan el poder. Para la ciudadanía, en cambio, queda la sensación de desilusión y decepción tras haber depositado su confianza en perfiles que prometieron orden, eficiencia y resultados. Este fenómeno no es nuevo ni aislado. Cambian los nombres, se renuevan los cargos y aparecen nuevos rostros, pero la lógica institucional permanece intacta. Los actores son distintos, pero el desenlace suele repetirse. A lo largo del tiempo, en los tres niveles de gobierno, se ha normalizado una práctica que ya no sorprende: gestiones largas, resultados limitados y explicaciones que nunca terminan de llegar…Luego seguimos, Dios mediante.




