Araceli Martínez 

Los artificiales baños de pueblo de los aspirantes a un puesto de gobierno

A la senadora Lorenia Valles, una fuerte aspirante a ser candidata por Morena para gobernadora de Sonora le cayó un torrente de críticas por publicar unas fotos donde se le ve en unos campos de cultivo de maíz, platicando con las trabajadoras, y hasta ayudándoles a cargar el balde con los elotes recién cortados.

Era evidente que el escenario era montado  con fines electorales. Todos sabemos que ella no es una trabajadora del campo y que su trabajo es la política.

Las imágenes de Lorenia en los campos de maíz nos hicieron recordar a Xóchitl Gálvez, cuando como candidata del PRIan a la presidencia de México fue a los campos de Oxnard en California, y se tomó fotos con las mujeres indígenas cosechadoras de fresas. 

Era obvio que el escenario había sido producido y preparado para que llegara Xóchilt, simulara interesarse en la problemática de los trabajadores y se tomara la foto para luego subirla a las redes.

¿Debemos caerle a palos a estos políticos como Lorenia o Xóchitl por hacer estos montajes? No necesariamente, porque a nadie engañan; quizás sí debemos proponerle a sus equipos que sean más creativos; y en el fondo deseamos que más allá de la foto propagandística, hayan entablado un diálogo con las mujeres del campo; y mejor todavía, que tomen acción para solucionar algunas de sus muchas problemáticas.

Ni Lorenia ni Xóchitl son las únicas en recurrir a este tipo de propaganda electoral previamente planeada, lo hacen todos los aspirantes a gobernar. 

No hace mucho vimos al gobernador de California Gavin Newsom, quien quiere ser presidente de Estados Unidos, yendo a un restaurante mexicano y meterse a la cocina, donde se puso a echar tortillas. Claro el acto fue para la foto, que luego su equipo hizo circular en las redes. La intención era vendernos la idea de que es un gobernador quiere mucho a los mexicanos, etc.

En las campañas vemos a los aspirantes cargando y besando niños, haciendo cosas inusuales, nada espontáneas para ganar votos. Algunos bailan, otros cantan, visitan fábricas y se ponen cascos, se suben a las máquinas, y la lista es larga de las piruetas que hacen los candidatos para darse a notar. Por supuesto la foto no puede faltar.

Nada de lo que vemos a los políticos hacer en campaña es natural, todo es preparado con el fin de caer bien y generar simpatías para obtener la victoria.

El consejo sin embargo para los candidatos y sus equipos es que sean más originales en sus mensajes y estrategias, y sobre todo que sus baños de pueblo sean más orgánicos. 

Como quiera que sea, los van a criticar. Es parte del juego político.

BUENA PROPUESTA

Tenemos que reconocer que el regidor sin partido, Manuel Borbón hijo presentó una buena propuesta: reducir el número de regidores de 20 a 10 para obtener un ahorro de medio millón de pesos por mes, que bien pueden servir para invertir en cualquier problema.

También propone que cada año y medio, el electorado evalúe la gestión de un alcalde, y si no está funcionando, revocarle el mandato. Esto último no tiene sentido, porque es un gobierno de tres años, y una elección cuesta y mucho; y entonces el medio millón que se ahorraría en reducir el cuerpo de regidores, se gastaría en los comicios, sino es que más.  Más bien hay que fijarnos bien a quién le damos el voto.

Ahora en cuanto a la reducción de los regidores, cabe decir que esta es una propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum quien lo planteó, primero para ahorrar gastos, y segundo porque según dijo no son necesarios tantos ni aportan valor a la toma de decisiones.

Porque seamos honestos, cuántos regidores realmente participan, proponen y debaten en el Cabildo; entonces para qué queremos tanto, si muchos nomás van a calentar el asiento, o aprovecharlo para promover y ampliar sus negocios particulares. El negocio de cómo mejorar Cajeme y ayudar a resolver los problemas, eso no les importa.

¿NUEVO IMPUESTO?

Por cierto la aprobación del nuevo reglamento de licencia de funcionamiento para los comercios en el municipio dejó un mal sabor de boca, en cuanto a que es visto como un nuevo impuesto. Y es que ahora los negocios deberán obtener una licencia municipal que costará 200 pesos al año; y para renovarla tienes que estar al corriente con el pago del agua y el predial.

La medida nace a partir de la tragedia ocurrida en la tienda Waldo de Hermosillo, y busca que los negocios cumplan con las reglas de seguridad y puedan ser fácilmente inspeccionados.

Pero¿qué esto no lo hacía antes el Municipio? Lo que sabemos es que hay varios abogados checando el dato para ver si no hay una sobrerregulación porque se supone que todo eso ya debería estar regulado.

La más ferviente impulsora de esta medida fue la regidora naranja Adriana Torres; y hasta publicó un video hablando de que hubo una gran consulta con las cámaras. Está bien, pero recordemos que estos organismos no representan ni al 50% de los empresarios y comerciantes.

Los microempresarios sin duda resultarán los más afectados en cuanto al nuevo cobro.

Pero seamos optimistas, esta medida tiene su lado bueno, quiere decir que el Club Yaquis de Obregón que le debe millones al Ayuntamiento, lo van a cerrar porque no podrán operar. 

¿O nos seguiremos haciendo de la vista gorda con ellos, con tal de que no se lleven el equipo de Obregón?

ANIVERSARIO LUCTUOSO

El 25 de enero fue el noveno aniversario de la muerte de Adalberto Rosas, el primer líder de la oposición por el Partido Acción Nacional (cuando mantenía su ideología plena) que ganó la alcaldía de Cajeme.

A Adalberto se le sigue echando de menos como amigo y porque no han surgido luchadores sociales de su tamaño, además no se le ha dado el reconocimiento que se merece una persona que dejó huella y camino andado. Más allá de la placa con su nombre en el distrito de riego y una calle que nadie dónde queda, no hay ningún lugar que honre su memoria, dándole su nombre. 

Está bien que el PRI tenía el control de todo, hasta de la nomenclatura de las calles, pero hace ya rato que se fue, y hay que hacerle justicia a Adalberto. Por qué a un bulevar importante o algún edificio importante como el CUM no se le da nombre de quien fue el primer verdadero opositor en Cajeme y Sonora, que ganó una elección en tiempos en que era imposible ganarle a la dictadura perfecta.

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