Martín alberto Mendoza Salazar
BUSCARÁ MUNICIPIO RECONSTRUIR TEJIDO SOCIAL A TRAVÉS DE COMITÉS DE PAZ; IDEA ESENCIAL ES FOMENTAR LA PREVENCIÓN DEL DELITO CON PARTICIPACIÓN CIUDADANA; ES UN TEMA EN EL QUE MUCHO SE HA INSISTIDO EN QUE SE ATIENDA Y RETOME CON UN COMPROMISO INELUDIBLE; Y, ES QUE MÁS ALLÁ DE LA FOTO Y EL ACTO PROTOCOLARIO, LO IMPORTANTE SERÁ QUE REALMENTE FUNCIONEN; OJALÁ QUE AQUELLOS QUE VAN A FORMAR PARTE DE LOS MISMOS, SE PONGAN LAS PILAS Y HAGAN SUYA LA NECESIDAD REAL DE LA GENTE, DE LAS FAMILIAS, DE LOS BARRIOS; AQUÍ NO CABEN SIMULACIONES; LA PREVENCIÓN NO SE IMPROVISA, SE CONSTRUYE ESCUCHANDO, ESTANDO PRESENTES Y SOSTENIENDO EL ESFUERZO EN EL TIEMPO; HAY QUE PUNTUALIZAR QUE CAJEME NO SE INCENDIA DE UN DÍA PARA OTRO; SE FUE DEJANDO ARDER DURANTE AÑOS; LO QUE URGE NO ES CRUZAR LOS DEDOS; SINO UNA CONTENCIÓN REAL, FIRME Y SOSTENIDA QUE NO DEPENDA DE OCURRENCIAS NI DE MOMENTOS AISLADOS; EL PROBLEMA NO SE RESUELVE COMPLETO SI LA FISCALÍA GENERAL DE JUSTICIA DEL ESTADO, ENCABEZADA POR GUSTAVO RÓMULO SALAS CHÁVEZ, SIGUE LLEGANDO TARDE; NO BASTA CON ADMINISTRAR EXPEDIENTES NI CON DETENCIONES TARDÍAS; SE NECESITAN INVESTIGACIONES SÓLIDAS, RESULTADOS OPORTUNOS Y JUSTICIA QUE LLEGUE A TIEMPO; PORQUE MIENTRAS LA IMPUNIDAD MANDA, LA VIOLENCIA SIEMPRE ENCUENTRA LA FORMA DE REGRESAR; HAY QUE LIBERAR AL MUNICIPIO DE LA CRISIS DE VIOLENCIA QUE ARRASTRA DESDE QUE FUE HEREDADA EN EL 2021 POR SERGIO PABLO MARISCAL ALVARADO; BAJO SU MANDATO, LA VIOLENCIA DEJÓ DE SER UN FENÓMENO EXCEPCIONAL PARA CONVERTIRSE EN RUTINA, ESTADÍSTICA Y PAISAJE COTIDIANO; LAS CIFRAS SON CONTUNDENTES Y NO ADMITEN INTERPRETACIÓN BENEVOLENTE; SENTIDO DECESO DEL COMUNICADOR RAÚL RAMÍREZ “EL RULO”; FUE VÍCTIMA DE INJUSTICIAS
ANTE LA IMPERIOSA necesidad de crear y aplicar alternativas de solución que contrarresten las expresiones delictivas, el gobierno municipal implementó la idea de generar Comités de Paz a cuyos integrantes se les tomó la protesta. Es un tema en el que mucho se ha insistido en que se atienda y retome con un compromiso irrenunciable. Y, es que más allá de la foto y el acto protocolario, lo importante será que realmente funcionen. Ojalá que aquellos que van a formar parte de los mismos, se pongan las pilas y hagan suya la necesidad real de la gente, de las familias, de los barrios. Que no sea un programa de escritorio, sino uno que penetre donde tiene que penetrar, que toque a los jóvenes, que rescate a quienes hoy están en la orilla y que abra espacios reales de convivencia y esparcimiento para la familia. Aquí no caben simulaciones. La prevención no se improvisa, se construye escuchando, estando presentes y sosteniendo el esfuerzo en el tiempo. Hay que puntualizar que Cajeme no se incendia de un día para otro. Se fue dejando arder durante años. Lo que urge no es cruzar los dedos, sino una contención real, firme y sostenida que no dependa de ocurrencias ni de momentos aislados. Existe la esperanza que el municipio pueda y asuma su parte desde la prevención social, el tejido comunitario y la atención a familias y jóvenes en riesgo. Sin duda que se necesita mucha voluntad e ineludible responsabilidad para sacar adelante este proyecto que podría resultar un parteaguas en un escenario donde no caben los disimulos y muchos menos los ensayos. Se trata de rescatar a la comunidad de ese ambiente hostil en que se encuentra envuelta desde hace tiempo porque se dejó crecer sin imaginar que rebasaría los bordes de las autoridades… SIN EMBARGO, el problema no se resuelve completo si la Fiscalía General de Justicia del Estado, encabezada por Gustavo Rómulo Salas Chávez, sigue llegando tarde. Hoy se captura al presunto responsable de una masacre ocurrida hace más de dos años, cuando eso ya estaba servido, lo dejaron mucho tiempo, si se hubiera actuado con energía y justicia a tiempo esto no se estuviera presumiendo. Es una detención importante, sí, pero también deja claro lo lenta que ha sido la respuesta institucional. Y aquí hay que decirlo sin rodeos, ahora falta que la Fiscalía haga su chamba, pero a tiempo, rápida y expedita como la misma ley dice que debe ser la justicia. Salas Chávez tiene que activarse y dejar aún lado el egocentrismo y concretarse para lo que fue contratado, para hacer cumplir realmente la ley. No basta con administrar expedientes ni con detenciones tardías. Se necesitan investigaciones sólidas, resultados oportunos y justicia que llegue a tiempo, porque mientras la impunidad manda, la violencia siempre encuentra la forma de regresar. Y, esto debe saberlo de igual forma, Carlos Alberto Flores comisario general de la AMIC. No pueden esperar a que sucedan los acontecimientos. Tienen que reaccionar ipso facto y dejar de atender los llamados tardíamente. La paz no se decreta ni se fotografía. Se construye con prevención desde abajo y con justicia desde arriba. Si una de esas piezas falla, todo lo demás es simulación… HAY QUE LIBERAR al municipio de la crisis de violencia que arrastra desde que fue heredada en el 2021 por Sergio Pablo Mariscal Alvarado porque nunca antes había alcanzado semejantes registros de muertes violentas y otras expresiones delictivas de igual o mayor impacto en la sociedad. Hablar de esa crisis no necesariamente tiene que ser como un recurso retórico ni como ajuste de cuentas político, sino como un ejercicio mínimo de memoria y rendición social. Aunque ya lo expusimos en el escaparate público hay que reiterar que su administración municipal 2018–2021 no será recordada por resultados, sino por haber encabezado el periodo más sangriento que haya vivido el municipio. Bajo su mandato, la violencia dejó de ser un fenómeno excepcional para convertirse en rutina, estadística y paisaje cotidiano. Las cifras son contundentes y no admiten interpretación benevolente. Mil 680 homicidios en tres años no es cualquier cosa. No fue un accidente, no fue una casualidad, no fue una tormenta pasajera: fue un colapso sostenido de la gobernabilidad. La estrategia de seguridad nunca se tradujo en contención real, y la autoridad municipal fue rebasada al grado de perder incluso la capacidad simbólica de imponer respeto. La delincuencia no sólo dominaba las calles; desafiaba abiertamente al Estado local. Son muchísimos los casos que resumen la incapacidad institucional no solo para prevenir, sino para investigar y esclarecer…HAY QUE decirlo con letras mayúsculas hoy la sociedad todavía carga las consecuencias de aquel trienio. Para Cajeme, Mariscal no es un referente de gobierno, sino un presidente municipal que quedó a deber en lo esencial: garantizar condiciones mínimas de seguridad, orden y dignidad. Mientras la delincuencia se fortalecía y se enraizaba, él representó la ausencia de resultados y la evasión de responsabilidades. No podemos dejar de señalar que su paso por el Ayuntamiento dejó cicatrices profundas en la sociedad cajemense. Marcas que difícilmente se borrarán con silencios institucionales. Porque la historia no se reescribe desde los cargos: se juzga desde los hechos. Cajeme no olvida tampoco el desastroso desempeño de Cándido Tarango Velázquez como Secretario de Seguridad Pública. Es complicado olvidar semejante pesadilla… EN OTRO ASUNTO, la detención de Osvaldo “N”, de 28 años de edad, por su presunta participación en el delito de encubrimiento relacionado con el homicidio de Marcos “N”, ocurrido aquí en días pasados, vuelve a exhibir una de las aristas más graves de la violencia: no solo mata quien dispara, también quien ayuda a ocultar el crimen. De acuerdo con información oficial, el ahora detenido habría colaborado en el encubrimiento de los hechos y posteriormente huyó a Monterrey, Nuevo León, donde fue localizado y detenido el 27 de enero mediante el cumplimiento de una orden de aprehensión, en una acción coordinada entre autoridades de Nuevo León y Sonora. Tras su captura, fue trasladado al CERESO local y puesto a disposición de un Juez de Control, quien habrá de definir su situación jurídica. Habría que recordar que este oprobioso episodio se registró durante las primeras horas de la madrugada del domingo 18 de enero en la colonia Las Torres por calle Lucerna casi esquina con callejón Uruguay, cuando la víctima fue atacada con arma de fuego en la vía pública y, posteriormente, atropellada por un vehículo cuyos ocupantes huyeron del lugar, hechos que quedaron registrados en una cámara de videovigilancia. Este caso confirma que la violencia no se sostiene sola: necesita complicidades, silencios y huidas. Mientras esas redes no se rompan, la justicia seguirá llegando tarde y las víctimas continuarán acumulándose en una estadística que ya no sorprende, pero sí evidencia una deuda pendiente con la sociedad. Alguien tendrá que tener la autoridad suficiente para que agentes ministeriales no continúen demorándose en sus intervenciones. Bueno fuera que el delegado regional de la FGJE, Ricardo Revilla Celaya de una “ajustada” a ese cinturón de mando en aras de mejorar las dinámicas de trabajo…HAGO UNA disgregación personal para sumar mis condolencias a familiares del buen amigo y compañero de andanzas reporteriles Raúl Ramírez Ramírez, quien la tarde de este miércoles falleció en un nosocomio de la localidad. “El Rulo” como era ampliamente conocido entre el gremio de comunicadores, parte de esta vida dejando recuerdos inolvidables gracias a que siempre se caracterizó como una persona profundamente carismática, empática y siempre servicial. Un hombre de buen trato, de esos que dejan huella sin hacer ruido. Fue un padre de familia dedicado y un trabajador honesto; se ganaba la vida como chofer de plataforma, con esfuerzo y dignidad. Tuve la oportunidad de conocerlo hace años y doy fe de su calidad humana. En momentos difíciles de su vida, cuando enfrentó injusticias que no merecía, también hubo personas de buena voluntad que no le soltaron la mano. Eso habla también de la huella que Raúl dejó en quienes lo rodeaban. Mi más sentido pésame para su esposa y su familia. Que encuentren consuelo en el recuerdo de un hombre bueno, cuya memoria merece respeto y gratitud. Descansa en paz, amigo…Luego seguimos, Dios mediante.




