Martín alberto Mendoza Salazar

COMO PADRES DE FAMILIA MIENTRAS ATENDAMOS A NUESTROS HIJOS, SEPAMOS DONDE ESTÁN, CON QUIEN SE REÚNEN Y ESTÁN VIVIENDO FUNCIONARÁN CON MÁS EFECTIVIDAD Y CONTUNDENCIA LOS COMITÉS DE PAZ QUE SERÁN CREADOS E IMPULSADOS POR EL GOBIERNO MUNICIPAL; CAJEME NECESITA FAMILIAS PRESENTES, COMUNIDADES ALERTAS Y DE REDES DE APOYO REALES; NO TODO RECAE EN LA AUTORIDAD, LA PREVENCIÓN COMIENZA EN CASA; AUNQUE YA LO DIJIMOS ES NECESARIO RECALCARLO; SI NO ACTUAMOS HOY, MAÑANA PODREMOS ESTAR HABLANDO DE NUESTROS PROPIOS HIJOS CONVERTIDOS EN VÍCTIMAS O INSTRUMENTOS DE LA VIOLENCIA; CUIDAR LA INFANCIA EN CAJEME ES UNA RESPONSABILIDAD URGENTE Y ES, TAMBIÉN LA ÚNICA FORMA DE EMPEZAR A RECUPERAR EL RUMBO DE NUESTRA CIUDAD Y DE NUESTRO PAÍS; CONTRARIO A ELLO, LAS FAMILIAS ESTÁN EN RIESGO DE PERDER A UN SER QUERIDO Y, ES ALGO QUE LASTIMA A TODA LA SOCIEDAD; CIUDAD OBREGÓN LLEGA A LAS ÚLTIMAS HORAS DE ENERO DE 2026 CON UNA REALIDAD IMPOSIBLE DE DISFRAZAR; AUNQUE LOS DÍAS 28 Y 29 TRANSCURRIERON SIN HOMICIDIOS; EL MES ACUMULA UNA CIFRA QUE NO SE BORRA CON SILENCIOS MOMENTÁNEOS NI CON DISCURSOS OPTIMISTAS; LAS CIFRAS SANGRIENTAS NO SE PUEDEN MINIMIZAR PORQUE SON CONSTANTES, REPETIDAS Y CADA VEZ MÁS GRAVES; EL MUNICIPIO NO NECESITA EXPLICACIONES NI JUSTIFICACIONES: NECESITA DECISIONES FIRMES, COORDINACIÓN REAL Y UNA ESTRATEGIA QUE DEJE DE LLEGAR TARDE Y ESTO DEBEN MÁS QUE ANALIZARLO, REFLEXIONARLO LOS MANDOS POLICÍACOS PORQUE ALGO SIGUE FALLANDO; LA IDEA NO ES BUSCAR CULPABLES PORQUE AL FINAL NADA SE REMEDIA; SINO CUMPLIR CON INVESTIGACIONES REALES Y UNA PREVENCIÓN EFECTIVA; HAY QUE INSISTIR EN QUE ES MOMENTO DE ESTABLECER ALIANZAS QUE AL FINAL RESULTEN PROLÍFICAS; PARA ELLO SE REQUIERE REDISEÑAR UNA COORDINACIÓN Y REUNIRSE ALTOS MANDOS POLICÍACOS Y MILITARES

EN LA MEDIDA que como padres de familia atendamos a nuestros hijos, sepamos donde están, con quién se reúnen y están viviendo, funcionarán con más efectividad y contundencia los Comités de Paz que serán creados e impulsados por el gobierno municipal. Cajeme necesita familias presentes, comunidades alertas y de redes de apoyo reales. No todo recae en la autoridad, la prevención comienza en casa. Aunque ya lo dijimos es necesario recalcar que, si no actuamos hoy, mañana podremos estar hablando de nuestros propios hijos convertidos en víctimas o instrumentos de la violencia. Cuidar la infancia en Cajeme es una responsabilidad urgente y es, también, la única forma de empezar a recuperar el rumbo de nuestra ciudad y de nuestro país. Contrario a ello, las familias están en riesgo de perder a un ser querido y es algo que lastima a toda la sociedad. Para nadie es un secreto que detrás de semejante adversidad padres, madres, hijos y hermanos enfrentan el momento más devastador de sus vidas, mientras que para las autoridades es “otro más” para la estadística. De esta forma, se topan con una indiferencia que dolorosamente se ha venido normalizando. Es válido y necesario que la policía cumpla con su deber, que actúe conforme a la ley y de resultados. Pero esa exigencia pierde fuerza si como sociedad no asumimos también nuestra parte. El respeto, la colaboración y la corresponsabilidad ciudadana no debilitan a la autoridad, la fortalecen…DESPUÉS de dos días de aparente tranquilidad, el mediodía de este viernes a un transeúnte le fue arrebatada la vida con proyectiles de arma de fuego a un costado de una tienda de autoservicio de la colonia Libertad, el cual se convirtió en un espacio de duelo y donde además queda claro que es una pérdida al respeto a la autoridad, así como al derecho a la vida. Con este homicidio se rompió un periodo de cuarenta y ocho horas en que no hubo ningún hecho mortal y escaló la cifra a treinta y seis víctimas en el penúltimo día del primer mes del año. Cuatro horas y media más tarde de lo sucedido en la Libertad fue localizado otro ejecutado en terrenos del fraccionamiento Náinari Residencial, Sección Terrazas Monet en Privada Boran y bulevar Antonio Caso. Con este hallazgo suman treinta y seis los homicidios. Cajeme llega a las últimas horas de enero de 2026 con una realidad imposible de disfrazar. Aunque los días 28 y 29 transcurrieron sin homicidios, el mes acumula una cifra que no se borra con silencios momentáneos ni con discursos optimistas… DOS DÍAS sin hechos mortales no cambian un mes entero marcado por la sangre. Lo que estos números exhiben es la ausencia de una estrategia real en materia de seguridad pública. No hay prevención efectiva, no hay contención y, peor aún, no hay coordinación entre las corporaciones policiacas. Cada institución parece operar por su cuenta, sin rumbo común, sin mando claro y sin resultados visibles para la ciudadanía. La desorganización es evidente y los datos son contundentes. Las cifras sangrientas no se pueden minimizar porque son constantes, repetidas y cada vez más graves. Cajeme no necesita explicaciones ni justificaciones: necesita decisiones firmes, coordinación real y una estrategia que deje de llegar tarde y esto deben más que analizarlo, reflexionarlo los mandos policíacos porque algo sigue fallando. La idea no es buscar culpables porque al final nada se remedia sino cumplir con investigaciones reales y una prevención efectiva. Resulta decepcionante que por un lado estén cayendo objetivos criminales prioritarios, pero al mismo tiempo continúen cometiendo ejecuciones y privaciones ilegales de la libertad… HAY QUE VOLVER a insistir en que es momento de establecer alianzas que al final resulten prolíficas. Para ello se requiere rediseñar una auténtica coordinación y ante este panorama deben reunirse el Secretario de Seguridad Pública del Estado, Mauro Martínez Navarrete acompañado del comisario de la Policía Estatal, José Guadalupe Martínez Lavariega. Lo mismo que el comandante de la 4ta Zona Militar, José Manuel Guevara Castillo, el coordinador estatal de la Guardia Nacional, General Anastasio Santos Álvarez y el comandante de la 2da Región Naval con sede en Guaymas, Vicealmirante Daniel Escobedo Escobedo, así como el contralmirante Claudio Cruz Hernández, comisario de Policía y Tránsito, y Erick Gabriel Campos González, director operativo de la SSPM. Apremia que tomen importantes decisiones y definan nuevas operaciones que permitan frenar los violentos decesos y la crudeza de una ausencia de estrategia real en materia de seguridad pública. Es evidente que no hay contención y, peor aún, no parece existir una alianza entre instituciones encargadas de mantener en paz y con orden este jirón de la patria sonorense…EN OTROS asuntos no menos preocupantes, notas periodísticas recientes que llegan de vecina entidad encuadran una realidad que no puede ignorarse, niños y adolescentes están perdiendo la vida o quedando expuestos a la violencia en contextos que revelan fallas profundas de cuidado, acompañamiento y prevención. Los hechos hablan por sí solos. Un menor de 14 años asesinado a balazos no es cuestión de estadística. Otro adolescente de la misma edad expulsado de su casa y encontrado caminando sin rumbo refieren los despachos informativos. Contextos distintos, una misma constante, la fractura del entorno familiar y social que debería protegerlos. Vivimos un paralelismo simulado. Creemos que cuidamos, que educamos, que estamos presentes, mientras la realidad muestra adolescentes creciendo solos, normalizando el abandono y enfrentando una nueva era de violencia que no espera ni perdona…EN NUESTRA localidad, los últimos acontecimientos confirman lo mismo: jóvenes y niños han perdido la vida como víctimas directas de la violencia. No por azar, sino por la suma de familias disfuncionales, ausencia de redes de apoyo y respuestas institucionales que no llegan a tiempo. No basta reaccionar después del daño. Es urgente poner mayor atención desde la familia y fortalecer —no debilitar— los programas sociales de prevención, acompañamiento y desarrollo integral, como lo mandatan la Constitución y los tratados internacionales, sin maquillaje ni discursos vacíos. Cuando un niño muere o un adolescente se pierde, no es un hecho aislado: es el reflejo de una sociedad que dejó de mirar lo más importante a tiempo. Ese vacío de autoridad en los hogares pareciera una pandemia en el suelo mexicano y nuestro entorno no está ajeno a esa problemática social… TAMPOCO PODEMOS dejar en el tintero lo que tantas veces se ha escrito en esta columna: día a día sabemos de personas desaparecidas, privadas de su libertad y secuestradas. Historias que primero circulan como rumores, luego como angustia familiar y, en el mejor de los casos, terminan convertidas en una carpeta de investigación. Otras, simplemente, se pierden en el silencio. Hoy los datos confirman que no era una percepción exagerada. En Sonora vuelven a aparecer delitos que durante años parecían erradicados o, al menos, contenidos: el secuestro y la trata de personas. No es un hecho aislado, es una señal clara de retroceso en materia de prevención, inteligencia y persecución del delito. De acuerdo con el más reciente informe del Observatorio Sonora por la Seguridad, el delito de secuestro registró en 2025 un incremento del 27% en número de víctimas, al pasar de 47 en 2024 a 60 en 2025, superando incluso las cifras de 2023. Las carpetas de investigación también aumentaron un 33%, de 27 a 36 en el mismo periodo. En Cajeme, el dato es todavía más preocupante: se duplicaron las carpetas de investigación por secuestro, pasando de 3 en 2024 a 6 en 2025, un aumento del 100%, confirmando que este delito no solo existe, sino que avanza de manera silenciosa. A la par, el delito de trata de personas reaparece en Sonora después de años sin registros. Desde 2021 no se documentaban víctimas; sin embargo, en 2025 se contabilizaron seis víctimas a nivel estatal, entre ellas menores de edad, y se abrieron cuatro carpetas de investigación en Hermosillo, Cajeme y Nogales. El perfil de las víctimas confirma la gravedad del fenómeno: niñas, niños y mujeres, es decir, los sectores más vulnerables. La pregunta vuelve a saltar: ¿dónde está la Fiscalía General de Justicia del Estado cuando estos delitos resurgen? Porque cuando el secuestro y la trata reaparecen, no es por generación espontánea, sino por fallas estructurales en la investigación, la prevención y el combate a las redes criminales…Luego seguimos, Dios mediante.

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