Martín alberto Mendoza Salazar
SE FUE ENERO SIN CAMBIOS IMPORTANTES EN LAS ESTADÍSTICAS MORTALES; APENAS SE REDUJO EN 3% EN COMPARACIÓN AL MISMO PERIODO DEL 2025; ENTRE LAS VÍCTIMAS SE ENCUENTRAN CINCO MUJERES Y TRES ADOLESCENTES DE 16 AÑOS; UNA VEZ MÁS HAY QUE VOLVER A DECIR QUE SE TRATA DE UNA CIFRA QUE NO SE BORRA CON SILENCIOS MOMENTÁNEOS NI CON DISCURSOS OPTIMISTAS; CAJEME NO NECESITA EXPLICACIONES NI JUSTIFICACIONES: NECESITA DECISIONES FIRMES, COORDINACIÓN REAL Y UNA ESTRATEGIA QUE DEJE DE LLEGAR TARDE; PRINCIPALMENTE CUANDO SE TRATA DE ELEMENTOS DE LA AGENCIA MINISTERIAL DE INVESTIGACIÓN CRIMINAL; ARRANCAMOS EL MES DE FEBRERO EN UN CONTEXTO COMPLEJO Y MARCADO POR LA VIOLENCIA; EN LAS PRIMERAS HORAS SE REPORTÓ UN FEMINICIDIO EN UNA VIVIENDA DE LA COLONIA CAMPESTRE DE PUEBLO YAQUI; UNA MUJER FUE ASESINADA TRAS BRUTAL GOLPIZA A MANOS DE SU ESPOSO; EL SUJETO FUE DETENIDO POR MINISTERIALES QUE SI LLEGARON A TIEMPO; AL INDIVIDUO LE APODAN “EL TEKO”; DEJÓ EN ORFANDAD UNA NIÑA DE APENAS DOS AÑOS Y UN JOVENCITO DE 15; SE CONOCIÓ QUE EL AHORA IMPUTADO ES ADICTO A LAS DROGAS; DE SEGURO QUE EL MALDITO VICIO PROVOCÓ EN ÉL CELOS QUE LO LLEVARON A TERMINAR CON LA VIDA DE SU MUJER A QUIEN PROPINÓ BRUTAL GOLPIZA; CON ESTE HECHO, YA SUMAN SEIS MUJERES ASESINADAS EN LO QUE VA DEL AÑO; CADA VEZ SON MÁS NUMEROSAS Y REITERADAS LAS DENUNCIAS RELACIONADAS CON EL CENTRO PENITENCIARIO DE CAJEME; EVIDENCIAN UNA CRISIS GRAVE, PROLONGADA Y SISTEMÁTICA QUE NO PUEDE SEGUIR SIENDO TOLERADA; LOS SEÑALAMIENTOS APUNTAN DIRECTAMENTE A LA ADMINISTRACIÓN DEL PENAL, ENCABEZADA POR SU DIRECTOR JORGE ALBERTO ARGÜELLES VALDEZ; TIENE AÑOS EN EL MANDO; Y, LA COORDINACIÓN ESTATAL DEL SISTEMA PENITENCIARIO, A CARGO DE RODRIGO RODRÍGUEZ PEÑA; EMPEZÓ MUY BIEN CON SU FUNCIÓN Y HOY COMIENZA A SER PAN CON LO MISMO
TERMINÓ CAJEME las últimas horas de enero de 2026 con una realidad imposible de disfrazar con treinta y ocho homicidios. Entre estos, cinco mujeres y tres adolescentes de 16 años. Una vez más hay que volver a decir que se trata de una cifra que no se borra con silencios momentáneos ni con discursos optimistas. En la semana que acaba de transcurrir vivimos dos días sin hechos violentos que no cambiarían el mes entero marcado por la sangre. Tal y como sucedió en enero del 2025 cuando se registraron 39 crímenes. Tan solo se avanzó un minúsculo 3 % en cuanto a la estadística mortal. Y, esto, se atribuye en gran medida a que el pasado viernes, la violencia volvió a sacudir al municipio con una persona más acribillada en el sector poniente, en terrenos del fraccionamiento Náinari Residencial, al norte del bulevar Antonio Caso, en un hecho que hiciera que escalara la estadística. Las cifras sangrientas no se pueden minimizar porque son constantes, repetidas y cada vez más graves. Cajeme no necesita explicaciones ni justificaciones: necesita decisiones firmes, coordinación real y una estrategia que deje de llegar tarde, principalmente cuando se trata de elementos de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC)…ARRANCAMOS el mes de febrero en un contexto complejo y marcado por la violencia. En las primeras horas se reportó un feminicidio en una vivienda de la colonia Campestre de Pueblo Yaqui, donde una mujer fue asesinada tras brutal golpiza a manos de su esposo, de 43 años, quien fue detenido por policías ministeriales de la Unidad Operativa destacada en esa población quedando en claro que sí llegaron a tiempo. El suceso se dio alrededor de las 2:00 de la mañana por la calle Leonardo Magaña. El presunto feminicida al inicio de la tarde de ayer rendía su declaración en torno a su criminal acción. Una vez que sea remitido a un Juez de Control se espera que le aguarden largos años bajo la sombra del presidio. Al sujeto le apodan “El Teko”. Dejó en orfandad una niña de apenas dos años y un jovencito de 15. Se conoció que el ahora imputado es adicto a las drogas y de seguro que el maldito vicio provocó en él celos que lo llevaron a terminar con la vida de su mujer a quien propinó brutal golpiza. Con este hecho, ya suman seis mujeres asesinadas en lo que va del año. Febrero apenas inicia y ya registra una nueva muerte de mujer, lo que vuelve a encender las alertas sobre la violencia que persiste en la región… CINCO HORAS más tarde, a un lado de las paralelas ferroviarias se localizó un cuerpo “encobijado”. Tenía las manos atadas. En un inicio se habló de un posible arrollamiento por parte de un convoy ferroviario; sin embargo, después comenzaron a circular versiones que apuntan a que las circunstancias de su muerte podrían haber sido distintas. Hasta el momento se desconoce información oficial sobre su identidad, por lo que se espera que la autoridad ministerial sea quien obtenga y confirme dicha identificación conforme avance la investigación, pero todo apunta a que podría tratarse del segundo ejecutado de febrero. Al filo del mediodía se localizó el cadáver de otro desconocido en un almacén abandonado en la antigua molinera del Parque Industrial de Ciudad Obregón. Aparentemente presentó quemaduras. Aunque hubo quien refirió que las condiciones del cuerpo se deben al estado de descomposición en que se encontró. Pero no se descarta que se trate del tercer ejecutado del llamado mes del amor y la amistad. Habrá que esperar el dictamen post-mortem, porque además había violencia en la camiseta blanca que vestía. Estaba arropado con una colcha de color crema. Tiene todas las características de un homicidio. Estaremos pendiente para informarles que resultó de las primeras investigaciones de este caso que quedó al descubierto frente a la Central de Abastos situada por la carretera internacional al sur de la localidad. Habrá que esperar qué dice la Fiscalía que dirige Gustavo Rómulo Salas Chávez y la Secretaria de Seguridad Pública Municipal encabezada por Claudio Cruz Hernández, quien no faltó a la verdad en días pasados cuando reconoció que los niveles de violencia son elevados y se comprometió a trabajar de manera coordinada con el resto de las corporaciones. Al menos en enero no alcanzó ese objetivo. Se espera que en febrero sí lo haga, aunque el preámbulo de este segundo periodo no es nada halagador… JUSTO ES abordar en este inicio de mes un asunto que está dando mucho de qué hablar. Cada vez son más numerosas y reiteradas las denuncias relacionadas con el Centro Penitenciario de Cajeme, las cuales evidencian una crisis grave, prolongada y sistemática que no puede seguir siendo tolerada. Los señalamientos apuntan directamente a la administración del penal, encabezada por su director Jorge Alberto Argüelles Valdez quien ya tiene años en el mando, así como a la Coordinación Estatal del Sistema Penitenciario, a cargo de Rodrigo Rodríguez Peña, quien empezó muy bien con su función y hoy comienza a ser pan con lo mismo. De acuerdo con los testimonios que se ventilan públicamente, una de las quejas más constantes es la falta de medicamentos. Aunque se reconoce la existencia de personal médico con disposición para atender, se denuncia una carencia persistente de insumos básicos, lo que ha derivado en la ausencia de atención adecuada a enfermedades crónicas como VIH, tuberculosis y hepatitis. Esta situación pone en riesgo directo la salud y la vida de las personas privadas de la libertad. Asimismo, se reportan de manera reiterada abusos físicos, tortura y tratos crueles o degradantes, tanto al momento del ingreso como durante la estancia en el centro penitenciario, presuntamente cometidos por custodios. De confirmarse, estos hechos constituyen violaciones graves a los derechos humanos, cuya responsabilidad no puede desligarse de la dirección del penal ni de la coordinación estatal encargada de su supervisión… OTRO DE LOS señalamientos más frecuentes es la corrupción y extorsión que, según las denuncias, impera al interior del centro. Se reportan cobros ilegales a internos y familiares para acceder a servicios básicos, mayor seguridad o condiciones mínimamente dignas de reclusión. De acuerdo con los testimonios, estas prácticas se han normalizado y operan con total impunidad. La continuidad del funcionario en el encargo, pese a las denuncias constantes, refuerza la percepción de omisión, indiferencia y tolerancia institucional. Ante la gravedad y persistencia de los señalamientos, familiares de los internos hacen un llamado urgente a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos a cargo de Luis Fernando Rentería Barragán, para que intervenga de manera inmediata, realice una investigación exhaustiva, visite el centro penitenciario y emita recomendaciones públicas, claras y contundentes. Lo que ocurre en Cajeme ya no puede seguir tratándose como una queja aislada ni como un asunto interno. Asimismo, resulta inaplazable que esta situación llegue directamente a la mesa del Secretario de Seguridad Pública del Estado, Braulio Martínez Navarrete, porque lo que hoy se vive en el Complejo Penitenciario de Cajeme es reflejo de un sistema carcelario sin control efectivo, sin supervisión real y sin consecuencias para quienes han fallado. La permanencia durante años de un funcionario señalado reiteradamente envía un mensaje peligroso de tolerancia e impunidad. Si el Estado no actúa ahora, la responsabilidad política y moral recaerá en quienes, teniendo la facultad de intervenir, opten por mirar hacia otro lado. Cajeme no puede seguir siendo un espacio donde las arbitrariedades se normalizan y donde la dignidad humana se administra según intereses internos… URGE UN golpe de timón, una revisión profunda y la remoción inmediata de quienes han demostrado incapacidad, falta de vocación de servicio y desprecio por la legalidad. De igual manera, se vuelve indispensable que las autoridades ordenen una revisión exhaustiva, con lupa y sin simulaciones, de todos los centros penitenciarios del Estado, con el fin de descartar que las prácticas denunciadas en Cajeme se repitan en otros penales. El sistema penitenciario de Sonora no puede seguir siendo una caja negra. Ante la gravedad de lo que ahí sucede continuaremos documentando y dando seguimiento a estas denuncias, porque guardar silencio hoy sería convertirse en cómplice mañana. La exigencia es clara, investigación, intervención inmediata y decisiones firmes… Luego seguimos, Dios mediante.
