Martín alberto Mendoza Salazar
FATAL DESCUIDO Y EXCESO DE VELOCIDAD COBRÓ OTRA VIDA; FALLECE MOTOCICLISTA QUE NO HIZO ALTO EN CALIFORNIA Y GUILLERMO PRIETO EN COLONIA CONSTITUCIÓN; FUE EMBESTIDO POR CAMIÓN QUE TRANSPORTABA VALORES; AUNQUE APARENTEMENTE NO TENÍA LESIONES EN EL EXTERIOR DE SU HUMANIDAD SUFRIÓ GOLPES INTERNOS; LUEGO DE 4 DÍAS DE PERMANECER HOSPITALIZADO PERDIÓ LA BATALLA CON LA MUERTE; PESE A CONSTANTES RECOMENDACIONES DE ENCARGADOS DE VIALIDAD URBANA DE PLANO CONDUCTORES PONEN OÍDOS SORDOS; LA CAUSA PRINCIPAL ES CLARA Y REITERADA: LA ALTA VELOCIDAD; NO SON FALLAS MECÁNICAS NI DE HECHOS FORTUITOS; SINO DE CONDUCTAS REPETIDAS QUE CONVIERTEN LAS CALLES EN ZONAS DE RIESGO PERMANENTE; CASI EL 95% DE LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO TIENEN COMO FACTOR DETERMINANTE EL EXCESO DE VELOCIDAD; ES UNA CIFRA QUE NO ADMITE MATICES NI EXCUSAS; SIN EMBARGO, LAS SANCIONES ACTUALES NO ESTÁN A LA ALTURA DEL PROBLEMA; OFICIALES CON BASTANTE EXPERIENCIA PROPONEN ELEVAR SANCIÓN DE 3 A 5 MIL PESOS; SIN DESCUENTOS NI EXCEPCIONES, PARA QUE LA LEY TENGA EFECTO PREVENTIVO Y NO CON FIN RECAUDATORIO; EL EXCESO DE VELOCIDAD NO SOLO PROVOCA CHOQUES; MULTIPLICA LA GRAVEDAD DE LAS LESIONES Y ELEVA EL NÚMERO DE MUERTES; CADA KILÓMETRO DE MÁS REDUCE POSIBILIDADES DE SOBREVIVIR A UN IMPACTO; EN CUESTIONES DE SEGURIDAD PÚBLICA SURGEN CRÍTICAS HACIA TITULAR DE SSPM EN VIRTUD DE QUE SE LE OBSERVA MÁS EN ESCENAS SOCIALES; MIENTRAS QUE LA DELINCUENCIA NO RETROCEDE Y EL AMBIENTE HOSTIL SE MANTIENE; EN EL ARGOT POLICIAL HAY UNA REGLA CLARA: EL JEFE QUE NO PISA LA CALLE, PIERDE LA CALLE; LO MISMO SUCEDE CON TITULAR DE AGENCIA MINISTERIAL DE INVESTIGACIÓN CRIMINAL, CARLOS ALBERTO FLORES, CUYA PRESENCIA EN CAJEME SE PERCIBE ESPORÁDICA Y CONDICIONADA A COMUNICADOS POSITIVOS
APENAS HABÍAN unos minutos después de las 19:00 horas, 7 de la tarde de este martes, cuando sobrevino el doloroso desenlace de Adolfo, un motociclista de 45 años que la tarde del viernes, quizás por un descuido no hizo alto en calles California y Guillermo Prieto, en la colonia Constitución. Para su mal fario se encontró con pesado camión que transportaba valores. Pese a que la unidad que está blindada derrapó más de veinte metros, el conductor no logró detener la marcha. Embistió a la frágil unidad a la que coloquialmente se dijo estampó en elevado poste metálico que sostiene un anunció luminoso. Hay quienes esperaban ver al motociclista aplastado entre los hierros retorcidos que quedaron del liviano vehículo. Sin embargo, alguien comentó que había saltado de la motocicleta antes de que ésta terminara estrellada en el poste debajo del vehículo que terminó con su frente totalmente destrozado. Aparentemente Adolfo que vivía en la colonia México no tenía lesiones graves como fracturas, principalmente. Se dijo que solamente sufrió golpes. Efectivamente golpes, pero internos que a la postre le provocaron su fallecimiento. Permaneció cuatro días bajo intensos cuidados médicos en el Hospital del Seguro Social. Su estado de salud se complicó y finalmente perdió la batalla ante el insondable dolor de sus seres queridos. Como siempre había la esperanza de que se restableciera de los golpes sufridos, pero su destino se escribió con triste epílogo. Es lamentable que continúen perdiéndose vidas, cuando esta fatalidad se pueda evitar. Es momento de reflexionar y hacer conciencia…PARA NADIE es un secreto que tan solo en un solo día se han llegado a registrar cerca de veinte accidentes de tránsito en la ciudad. La causa principal es clara y reiterada: la alta velocidad. No se trata de fallas mecánicas ni de hechos fortuitos, sino de conductas repetidas que convierten las calles en zonas de riesgo permanente. Casi el 95% de los accidentes de tránsito tienen como factor determinante el exceso de velocidad. Es una cifra que no admite matices ni excusas. Sin embargo, las sanciones actuales no están a la altura del problema. Multas que deberían ser correctivas terminan reduciéndose de tres mil a mil 500 pesos, cuando se pagan en menos de veinticuatro horas, lo que vuelve irrelevante la infracción y permite que la conducta se repita una y otra vez. Elementos de Tránsito con amplia experiencia advierten que mientras el exceso de velocidad no tenga consecuencias reales, los accidentes seguirán ocurriendo. La propuesta es elevar la sanción a 5 mil pesos, sin descuentos ni excepciones, para que la ley tenga un efecto preventivo y no meramente recaudatorio. El exceso de velocidad no solo provoca choques; multiplica la gravedad de las lesiones y eleva el número de muertes. Cada kilómetro de más reduce las posibilidades de sobrevivir a un impacto. A esto se suma la falta de uso del cinturón de seguridad, un descuido que, combinado con la velocidad, convierte cualquier accidente en una tragedia…EN EL CASO de los motociclistas, la situación es aún más crítica. Tal parece que los cursos de vialidad no han surtido efecto y relativamente es poco o nada lo que se avanzado en la prevención de percances y eso lo saben los encargados de Tránsito Municipal, Luis Rey Chávez y Ramón Antonio Murrieta. Y, han hecho hasta lo humanamente posible por desalentar los percances. Para nadie es un secreto que circular a alta velocidad sin casco ha cobrado innumerables vidas y aunque constantemente se hagan llamados a la prevención pareciera que son desoídos. Ahora bien, la multa actual resulta simbólica y no inhibe la conducta. Por ello, hay quienes sugieren y plantean aumentar la sanción, eliminar descuentos y exigir la presentación del casco para poder pagar la infracción. Esto exige una aplicación estricta y pareja de la ley. Sin privilegios, sin influencias, sin excepciones. Porque mientras la alta velocidad esté presente en vialidades, los accidentes seguirán acumulándose y las cifras de muertos y lesionados continuarán creciendo y eso es precisamente lo que se está buscando reducir esa fatal siniestralidad que solo dejar familias destrozadas y sumidas en la tristeza y el dolor, cuando se trata de un asunto previsible. Mucho se ha escrito y dicho: Los accidentes no nacen, se hacen…EN NUESTRO entorno, la seguridad no se mide por videos ni por gestos simbólicos; se mide en patrullajes, detenciones, control territorial y, sobre todo, presencia real de mando. Por eso resulta inevitable el cuestionamiento al secretario de Seguridad Pública Municipal, el contraalmirante Claudio Cruz Hernández, a quien recientemente se le ha visto en escenas de corte social mientras en la calle la delincuencia no retrocede y el desorden persiste. En términos estrictamente operativos, su gestión representa un retroceso. En el argot policial hay una regla clara: el jefe que no pisa la calle, pierde la calle. La función del secretario no es construir imagen ni proyectarse políticamente, sino dirigir operativos, supervisar turnos, exigir resultados y responder cuando las cosas fallan. Hoy Cajeme no ve esto reflejado, y la ausencia de mando efectivo ya pesa. Algo similar sucede con el director operativo, Erick Gabriel Campos González, a quien no se le ve por ningún lado. En su momento lo dijimos que no es ni siquiera la sombra de su antecesor Rodolfo Enríquez Segura, quien en nueve meses de estar al frente de esa misión dejó notables acciones en el marco de su desempeño. Mientras que el actual no aparece al frente de alguna operación contra la delincuencia…LA CRÍTICA alcanza también al mando de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC), Carlos Alberto Flores, cuya presencia en Cajeme se percibe esporádica y condicionada a comunicados positivos. Flores fungió como titular de la División Antidrogas de la Guardia Nacional hasta octubre de 2020; posteriormente ocupó cargos como director general de Información e Integración en la Secretaría de la Función Pública, director de la Policía Estatal Preventiva y comisionado de la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI) durante la administración del fiscal Guillermo Ruiz Hernández, en el bienio del exgobernador Jaime Bonilla en Baja California norte. Desde el 20 de junio de 2022 fue nombrado responsable de la AMIC de la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora. Pero la AMIC tampoco se construye en boletines. Se forja en operativo, investigación continua y detenciones bien armadas, no solo cuando el resultado conviene a la narrativa oficial. Cajeme no olvida cuando el mando sí se ejercía. Ahí están los antecedentes: Manuel Emilio Hoyos Sotelo, Manuel Ángel Barrios Macario y Luis Manuel Lugo Durón (+), comisarios que se fajaron el uniforme, encabezaron acciones y entendieron que la autoridad se impone con presencia, carácter y control, no con discursos. Hoy la pregunta no es política ni mediática, es operativa: ¿Quién está mandando realmente en Cajeme y quién está asumiendo el control del territorio? Porque en seguridad pública los resultados no se explican, se ven. Y cuando no hay mando en la calle, el vacío lo ocupa el crimen como ya ha dicho una y otra vez. Aquí no hay margen para figuras decorativas. O se manda, o se estorba, así de sencillo, de acuerdo al sentir y la opinión de la población… AHORA EN Hermosillo. El feminicidio de una mujer en el sótano del Centro de Gobierno marcó una línea que no debería cruzarse. No solo por la violencia lamentablemente frecuente, sino por el lugar, la forma y el mensaje. La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora confirmó que se trató de un ataque directo, descartando el intento de robo. Esa precisión cambia por completo la lectura del hecho. Un ataque directo implica planeación, selección de la víctima y conocimiento del entorno. Alguien esperó. Alguien eligió el momento. Alguien disparó por la espalda. Y todo ocurrió dentro de un edificio gubernamental, en un espacio que se supone controlado, vigilado y con protocolos de seguridad definidos. En términos estrictamente policíacos, esto no es un descuido menor, es una falla institucional. Cuando la autoridad descarta el robo y habla de ejecución, el problema deja de ser delincuencia común y pasa a ser vulnerabilidad estructural. ¿Cómo ingresó el agresor? ¿Cuánto tiempo permaneció en el sitio? ¿Funcionaban las cámaras? ¿Había rondines? El comunicado oficial informa, pero no disipa la preocupación, porque las preguntas operativas siguen abiertas. Por supuesto que ahí tiene el Fiscal del Estado, Gustavo Salas Chávez otro enorme paquete en sus manos…Luego seguimos, Dios mediante.

