Redacción / El Tiempo
FROYLÁN GÁMEZ RECONOCE ASPIRACIONES RUMBO AL 2027
Las declaraciones de Froylán Gámez Gamboa confirman que el tablero político de Sonora ya empezó a moverse con miras al 2027, aun cuando el calendario formal apenas asoma en el horizonte. El secretario de Educación y Cultura no solo reconoce su aspiración a la gubernatura, sino que lo hace con un discurso alineado a la narrativa de continuidad de la Cuarta Transformación, arropándose en los liderazgos de Alfonso Durazo Montaño y de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y dejando claro que su lealtad es al proyecto más que a un cargo específico. Al no descartar la alcaldía de Hermosillo, Gámez envía un mensaje de flexibilidad política y disciplina interna, consciente de que el método y las decisiones finales pasarán por mediciones, equilibrios y acuerdos. Al mismo tiempo, al mencionar a perfiles como Javier Lamarque Cano, Lorenia Valles Sampedro, Célida López Cárdenas y María Dolores del Río Sánchez, reconoce la competencia real que existe dentro del movimiento y la necesidad de evitar fracturas prematuras. El reto para Morena y sus aliados será administrar estas aspiraciones sin adelantar conflictos, manteniendo la unidad como activo central. En ese contexto, Gámez se posiciona, toma turno en la conversación y deja claro que estará donde el proyecto lo necesite, sin perder de vista que la verdadera contienda apenas comienza.
FIJAN LÍNEA POLÍTICA PARA SAÚL MONREAL
La postura de Claudia Sheinbaum Pardo frente a la aspiración de Saúl Monreal para la gubernatura de Zacatecas no solo envía un mensaje directo a un caso específico, sino que fija una línea política que Morena busca convertir en norma y no en excepción. Al recordar que David Monreal actualmente gobierna la entidad y sugerir que su hermano “se puede esperar” porque “está joven”, la presidenta refuerza la idea de que la continuidad familiar en el poder ya no es social ni políticamente aceptable. Más allá de la coyuntura, Sheinbaum coloca el tema del antinepotismo como un compromiso ético frente a la ciudadanía, consciente de que estas prácticas erosionan la credibilidad de cualquier proyecto político, incluso de aquellos que presumen legitimidad popular. El énfasis en que Morena aplicará desde 2027 los candados que constitucionalmente entrarán en vigor hasta 2030 busca cerrar la puerta a interpretaciones flexibles o convenientes. Para el movimiento, el mensaje es claro: la disciplina interna y el respeto a los estatutos estarán por encima de apellidos y trayectorias familiares. Para Saúl Monreal, la señal también es contundente: el proyecto va primero y las aspiraciones personales deberán ajustarse a los tiempos y reglas que el propio partido ha decidido imponer.
VA TERESO MEDINA POR LA DIRIGENCIA DE LA CTM
La decisión de Tereso Medina de levantar la mano para buscar la dirigencia nacional de la Confederación de Trabajadores de México marca un momento clave para una central obrera que enfrenta el reto de redefinirse en un entorno laboral y político profundamente distinto al de décadas pasadas, pues tras el anuncio de Carlos Aceves del Olmo de no buscar la reelección, la CTM entra a una etapa de transición que pondrá a prueba su capacidad de unidad y adaptación; Medina, con larga trayectoria sindical y política, apuesta a un discurso de cohesión interna, respeto estatutario y defensa de los derechos de las y los trabajadores, una narrativa que resulta necesaria en un contexto donde el sindicalismo tradicional ha perdido presencia frente a nuevas formas de organización laboral y reformas que han modificado las reglas del juego, sin embargo, el desafío no será menor, ya que no basta con llamar a la unidad si no se acompaña de una agenda clara que reconecte a la CTM con las bases, con los jóvenes trabajadores y con los sectores productivos emergentes; el proceso que se avecina rumbo al 17º Congreso General Ordinario será determinante para saber si la Confederación logra una renovación real o si se limita a un relevo de nombres, porque más allá de quién encabece la dirigencia, lo que está en juego es la vigencia de la CTM como actor relevante en la defensa del trabajo organizado en México.
FACTURERAS, AMISTADES Y LA PRUEBA DE FUEGO PARA MORENA
La investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad que vincula a Daniel Arturo Casasús, secretario de Ordenamiento Territorial y Obras Públicas de Tabasco y amigo cercano de Andrés Manuel López Beltrán, con la asignación de casi 12 millones de pesos a empresas catalogadas por el SAT como factureras, vuelve a colocar a Morena frente a una de sus mayores contradicciones: el discurso anticorrupción frente a prácticas que evocan los viejos vicios del poder; más allá de la presunción de inocencia que debe prevalecer, los hechos documentados —contratos a Construagregados Hopelchén, Comercio y Construcción de Tabasco y Coincisur SA de CV, firmas ligadas a la red de los Bermúdez Requena y señaladas como simuladoras definitivas bajo el artículo 69-B— revelan un patrón preocupante de relaciones personales, redes familiares y uso de recursos públicos que difícilmente puede justificarse como un simple error administrativo; el caso adquiere mayor peso político por la cercanía de Casasús con Andy López Beltrán y por el contexto en el que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha insistido en que Morena no debe ser “paraguas para delinquir”, pues si el movimiento pretende sostener autoridad moral, no basta con deslindes retóricos, sino con investigaciones claras, sanciones ejemplares y decisiones firmes que demuestren que la cercanía política no otorga impunidad, porque de lo contrario, estos episodios seguirán erosionando la credibilidad de un proyecto que prometió ser distinto.
AJUSTES NECESARIOS La narrativa que comienza a tomar forma en Palacio Nacional revela un momento de inflexión para el bloque gobernante, donde la revisión de lealtades y el reacomodo de equilibrios internos parecen inevitables ante un escenario de tensiones acumuladas y desgaste político. El caso de Adán Augusto López, senador por Morena, no se percibe como un hecho aislado ni como un desenlace cerrado, sino como el primer movimiento visible de una estrategia más amplia que busca redefinir la cadena de mando tanto en el gobierno federal como en el Congreso. En los pasillos del poder se habla de ajustes necesarios, pero el trasfondo apunta a una señal clara hacia dentro: los pactos implícitos ya no garantizan permanencia y la disciplina política vuelve a colocarse como eje central del proyecto. La revisión de cuadros, la posible rotación de responsabilidades y la advertencia de que nadie es intocable sugieren que el centro del poder busca recuperar control, cohesión y autoridad frente a un entorno interno cada vez más fragmentado. En ese contexto, Palacio Nacional parece apostar por una depuración silenciosa pero firme, donde la lealtad política no solo se presume, sino que se demuestra, y donde los equilibrios que alguna vez se consid
