Redacción / El Tiempo
SONORA MIRA AL NORTE PARA ACELERAR SU DESARROLLO
El relanzamiento de la Comisión Sonora–Nuevo México que impulsa el gobernador Alfonso Durazo Montaño no es un gesto protocolario, sino una señal clara de hacia dónde apunta la estrategia de desarrollo del estado en un momento clave de la relación México–Estados Unidos. Vincular este esfuerzo con el Plan Sonora de Energías Sostenibles revela una visión que entiende que la competitividad regional ya no se juega solo en lo local, sino en la capacidad de articular cadenas binacionales de inversión, talento e innovación. El papel que ha asumido Paulina Ocaña Encinas en la coordinación institucional muestra que el proyecto busca orden político y continuidad operativa, algo indispensable para que estos mecanismos trasciendan administraciones y discursos. La reactivación del diálogo con autoridades de Nuevo México, universidades y consulados, así como la participación de áreas económicas, turísticas y de cooperación internacional, sugiere una agenda amplia que va más allá del comercio tradicional y apuesta por la formación de capital humano y la atracción de proyectos estratégicos. En un contexto global marcado por el nearshoring y la transición energética, Sonora tiene condiciones privilegiadas para posicionarse como nodo regional, pero ello dependerá de que estos acuerdos se traduzcan en resultados medibles. La Comisión puede convertirse en un verdadero motor de desarrollo binacional o quedar como una buena intención; la diferencia estará en la constancia, la ejecución y la capacidad de alinear intereses públicos y privados a largo plazo.
INFORMALIDAD ESTÁ SIN CONTROL AFIRMA LA CANACO
El crecimiento del ambulantaje y la informalidad en Cajeme no es un fenómeno menor ni una simple postal urbana, sino un síntoma claro de un deterioro económico que amenaza la viabilidad del comercio formal y el desarrollo ordenado del municipio. Las advertencias de Gustavo Cárdenas García, dirigente de la Canaco en Ciudad Obregón, ponen sobre la mesa una realidad incómoda: mientras los negocios establecidos enfrentan baja liquidez, caída en ventas y costos cada vez más altos, el comercio informal se expande sin reglas claras ni responsabilidades fiscales. El dato de un crecimiento superior al 60% del ambulantaje frente a la desaparición constante de mipymes formales describe una ecuación desequilibrada que termina por afectar a toda la ciudad. Cuando incluso giros esenciales como las carnicerías resienten la caída del consumo, el mensaje es alarmante: el ingreso de las familias se está erosionando. La informalidad no solo compite de manera desleal, también reduce la recaudación, debilita las finanzas públicas y limita la capacidad del gobierno para invertir en servicios, infraestructura y seguridad. Tolerar este escenario equivale a normalizar la precariedad económica. Cajeme necesita una estrategia integral que fomente la formalidad, proteja a quienes cumplen la ley y recupere el orden en el espacio público, porque sin comercio formal fuerte no hay empleo estable ni desarrollo sostenible.
DEJAN CONGELADO PROYECTO DE FOTOMULTAS
El episodio de las fotomultas en Hermosillo deja ver cómo, aun cuando se abre un espacio institucional para el diálogo, no siempre existe voluntad política para aprovecharlo. Tras asumir la Presidencia del Congreso del Estado, la diputada Alejandra López Noriega fue clara al señalar que había disposición para revisar el proyecto de fotomultas que el Ayuntamiento de Hermosillo pretendía aplicar a partir de 2026, un esquema que finalmente no obtuvo la autorización legislativa y quedó, al menos en los hechos, congelado. Lo llamativo es que, pese a esa “puerta abierta”, desde la Comuna no hubo acercamiento alguno para replantear, explicar o defender el programa, lo que sugiere que el interés municipal se diluyó rápidamente. Y quizá no sea casualidad: las fotomultas, en distintas ciudades del país, han generado más conflictos que beneficios, sobre todo por la percepción ciudadana de errores, abusos y fines recaudatorios disfrazados de políticas de seguridad vial. Insistir en un modelo que arrastra desconfianza social habría significado para el Ayuntamiento un costo político innecesario, especialmente en un contexto donde la legitimidad de las decisiones públicas es cada vez más frágil. Así, la falta de diálogo no parece un descuido, sino una decisión pragmática: dejar morir un proyecto que, lejos de mejorar la imagen gubernamental, amenazaba con convertirse en un nuevo foco de descontento ciudadano.
MC JUEGA SUS CARTAS CON COLOSIO RIOJAS
Movimiento Ciudadano comienza a mover fichas con miras al próximo ciclo electoral y el nombre de Luis Donaldo Colosio Riojas vuelve a colocarse en el centro del tablero político, ahora como posible candidato a la gubernatura de Sonora, según lo expresado por Jorge Álvarez Máynez. No es un gesto menor: se trata de uno de los perfiles con mayor reconocimiento nacional dentro del partido naranja, respaldado por encuestas favorables, una percepción ciudadana positiva y, desde luego, un apellido que sigue teniendo un peso simbólico importante. Aunque su trayectoria política se ha desarrollado principalmente en Nuevo León, su origen sonorense permite a MC explorar una narrativa de identidad y pertenencia que podría resultar atractiva para un electorado ávido de alternativas frente a los bloques tradicionales. La frase de Álvarez Máynez, al señalar que “como en el póquer, tiene mano en las dos”, revela más que una anécdota: muestra la intención estratégica de mantener abiertas varias rutas y maximizar el capital político de Colosio Riojas. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la profundidad de su arraigo local y el riesgo de ser percibido como un candidato importado. Para MC, la apuesta es clara: construir competitividad a partir de figuras con alto nivel de conocimiento, aun cuando eso implique desafiar las lógicas territoriales clásicas. El reto será convertir esa visibilidad en una propuesta creíble y cercana para Sonora.
JESÚS RAMÍREZ BAJO LA LUPA INTERNACIONAL**
La información que coloca a Jesús Ramírez Cuevas en el radar de autoridades estadounidenses vuelve a encender alertas sobre los claroscuros que rodean a figuras clave del círculo más cercano al expresidente Andrés Manuel López Obrador. Más allá de que se trate, por ahora, de señalamientos contenidos en un libro y de reportes periodísticos, el solo hecho de que se hable de una posible investigación por lavado de dinero en Estados Unidos no es menor y tiene implicaciones políticas profundas. La presunta relación de Ramírez con Sergio Carmona, empresario identificado como financiador ilegal de campañas de Morena y vinculado al huachicol y al narcotráfico, revive un tema que el oficialismo ha intentado minimizar: el origen de los recursos que alimentaron proyectos electorales clave. Resulta especialmente delicado que, según las versiones difundidas, Ramírez Cuevas no solo habría tenido cercanía personal con Carmona, sino que habría fungido como enlace con actores políticos de alto nivel. En México, el silencio institucional contrasta con el avance de pesquisas en Estados Unidos, donde estos casos suelen tener consecuencias reales. Para el gobierno de Claudia Sheinbaum, mantener en su equipo a perfiles bajo sospecha internacional representa un costo político innecesario. La narrativa de combate a la corrupción se debilita cuando las dudas no se aclaran y los nombres se acumulan. Aquí, más que discursos, lo que urge es transparencia y una investigación que despeje, o confirme, las sospechas.

