Lorenza Sigala / mo
Un voraz incendio consumió prácticamente en su totalidad el Sam’s Club Vado del Río de Hermosillo, un establecimiento tipo bodega la madrugada de jueves, dejando pérdidas millonarias y obligando al despliegue de más de 70 elementos de distintas corporaciones para evitar una tragedia mayor.
El comandante del Departamento de Bomberos de Hermosillo, Juan Francisco Maty Ortega, confirmó que el siniestro fue reportado alrededor de las 3:30 de la mañana y que los trabajos se extendieron por más de ocho horas continuas.
“Las pérdidas son prácticamente totales. Se salvaron algunos sectores, pero son mínimos”, señaló el jefe de bomberos.
De acuerdo con Maty Ortega, el fuego inició en el sector nororiente del piso de ventas, donde se almacenaban diversos productos. Al concentrarse el calor en un solo punto, las llamas se propagaron rápidamente hacia los techos y el resto del inmueble, típico de este tipo de bodegones con gran carga de material inflamable.
En el lugar se encontraban alrededor de 15 trabajadores, quienes intentaron sofocar el incendio con extinguidores y el sistema de mangueras del establecimiento, pero al no poder controlarlo, activaron el protocolo de evacuación y salieron de manera oportuna. Todos resultaron ilesos.
Una de las mayores amenazas fue un tanque de gas LP de 5 mil litros, que estuvo en riesgo durante los primeros minutos del siniestro.
“La primera maniobra fue proteger ese tanque. Afortunadamente se logró aislar y evitar una explosión de consecuencias catastróficas”, explicó el comandante.
Durante el combate al fuego se registraron explosiones al interior del inmueble, provocadas por depósitos de gas de montacargas alcanzados por el calor.
Para controlar las llamas se desplegaron 45 bomberos, apoyados por 25 elementos de Seguridad Pública Municipal, además de Protección Civil, Cruz Roja, Conagua y el Ayuntamiento de Hermosillo. En total se utilizaron 11 unidades, entre carros extintores, carro escalera, unidades de abasto, comando y comunicaciones.
Las labores incluyeron el uso de drones, un robot de ataque contra incendios (SERI) y maquinaria pesada para derribar muros colapsados y evitar que el personal ingresara a zonas de alto riesgo.
“El incendio está controlado, pero seguimos trabajando en puntos confinados por colapsos de techo. El objetivo es que no haya rebrotes ni riesgos para nadie”, detalló Ortega.
Al menos un elemento fue atendido por fatiga, algo que el comandante calificó como normal tras jornadas tan intensas. Autoridades de Protección Civil y la Fiscalía ya realizan las investigaciones para determinar las causas exactas del incendio y revisar las condiciones

