Dayan Lagarda / MO

Para poder llevar el sustento a casa, en extensos campos agrícolas del sur de Sonora, mujeres y hombres trabajan de sol a sol en la pizca de chile, iniciando sus jornada desde tempranas horas de la mañana y se extiende bajo las altas temperaturas, en una labor que exige resistencia física y constancia.

Señalaron que el pago es a destajo, solo siete pesos por cubeta recolectada, lo que obliga a las y los jornaleros a redoblar esfuerzos para completar un ingreso que apenas alcanza para cubrir las necesidades básicas.

Cada cubeta representa minutos de intenso trabajo agachados entre los surcos, llenando recipientes que después son pesados y contabilizados.

Durante la jornada, trabajadores expresaron su preocupación por la falta de apoyos adicionales que les permitan mejorar sus condiciones de vida, señalando que, ante el encarecimiento de productos básicos, requieren despensas y programas sociales que complementen sus ingresos, especialmente en temporadas en que disminuye la producción.

En ese contexto, mencionaron a funcionarios como una figura a la que buscan hacer llegar sus peticiones, con la esperanza de que sus demandas sean escuchadas en el ámbito legislativo.

Asimismo, hicieron referencia al gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, a quien solicitaron mayor atención al sector jornalero.

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