Redacción / El Tiempo
DEBATE SOBRE PLURINOMINALES Y REPRESENTACIÓN
La postura de Javier Lamarque Cano al señalar que las senadurías plurinominales “desnaturalizan” al Senado se inserta en un debate de fondo sobre la representación política en México. Desde su óptica, el espíritu original de la Cámara Alta debería estar vinculado directamente al voto ciudadano y no a listas partidistas, argumento que coincide con uno de los ejes centrales de la eventual Reforma Electoral: reducir costos y modificar los mecanismos de integración legislativa. La propuesta de otorgar espacios a candidatos que no resultaron electos, bajo esquemas alternativos, abre una discusión técnica que deberá ponderar pluralidad y legitimidad. El sistema de representación proporcional nació precisamente para garantizar presencia de minorías y evitar sobrerrepresentaciones; eliminarlo implica revisar cuidadosamente los equilibrios democráticos. Asimismo, la idea de que un legislador que renuncie al partido que lo postuló deba dejar el cargo toca el delicado terreno de la libertad política individual frente al mandato partidista. Más allá de posiciones, la discusión exige profundidad jurídica y consenso amplio, pues cualquier modificación impactará la estructura del sistema democrático nacional.
NUEVO ACTOR POLÍTICO EN UN TERRENO COMPLEJO
El reconocimiento oficial de Somos MX como partido político por parte del Instituto Nacional Electoral marca el nacimiento formal de una nueva fuerza que buscará abrirse espacio rumbo a los comicios de 2027. Cumplir con requisitos como asambleas distritales y estructura nacional no es menor; implica organización territorial y capacidad operativa inicial. Sin embargo, la verdadera prueba comienza ahora. La integración de perfiles conocidos como Cecilia Soto en la secretaría general, así como la participación de la activista Cecilia Flores y Adrián LeBarón, envía una señal de apuesta por rostros con trayectoria pública y causas sociales visibles. Al frente queda Guadalupe Acosta Naranjo, político con experiencia en procesos partidistas y que conoce de primera mano la complejidad de consolidar un instituto nuevo. La historia reciente demuestra que muchos partidos de reciente creación enfrentan dificultades para superar sus primeras elecciones y conservar el registro. Construir identidad propia, diferenciarse en un escenario polarizado y sostener financiamiento y estructura territorial serán retos inmediatos. Somos MX nace con nombres conocidos; ahora deberá convertir ese capital simbólico en respaldo ciudadano efectivo.
PRI SONORA EXIGE CAMBIO DE ESTRATEGIA EN SEGURIDAD
Lupita Soto Holguín, presidenta del PRI Sonora, afirmó que México requiere un cambio urgente en su estrategia de seguridad al considerar que la política de “abrazos, no balazos” ha sido insuficiente para contener a la delincuencia organizada y devolver la tranquilidad a las familias de Sonora y del país. Señaló que la detención y neutralización de Nemecio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, por parte de fuerzas militares demuestra que cuando existe una acción firme y coordinada se pueden obtener resultados concretos en el combate al crimen. Para Soto Holguín, este hecho confirma que el país necesita una política de seguridad basada en inteligencia, prevención y fortalecimiento institucional, pero también en decisiones contundentes que respalden plenamente a las Fuerzas Armadas. Lamentó además la pérdida de elementos militares en cumplimiento de su deber y subrayó que su sacrificio obliga a replantear la estrategia nacional. Desde el PRI Sonora reiteró que la seguridad no puede sostenerse solo en discursos, sino en acciones efectivas y coordinación entre niveles de gobierno, así como cooperación internacional responsable que permita enfrentar con mayor eficacia los desafíos actuales en materia de violencia y crimen organizado.
REFORMA ELECTORAL: LLAMADO A ROMPER EL BLOQUE OFICIALISTA
El exhorto de Rubén Moreira Valdez a que el PT y el PVEM frenen la reforma electoral coloca el debate en un punto de alta tensión política. Desde la coordinación priista en la Cámara de Diputados, el mensaje no solo cuestiona el contenido de la iniciativa, sino su origen y falta de consensos. Calificarla como “felonía” y advertir un supuesto intento de restringir la democracia eleva el tono en vísperas de su presentación formal. Sin embargo, el trasfondo es aritmético: sin el respaldo de aliados, Morena difícilmente alcanzaría la mayoría calificada necesaria para modificar la Constitución. El llamado, por tanto, busca fracturar el bloque oficialista más que convencer en el terreno técnico. La discusión sobre eliminar plurinominales, reducir costos o redefinir reglas electorales requiere debate amplio y argumentos jurídicos sólidos, no solo descalificaciones cruzadas. Si la reforma nace sin acuerdos, enfrentará cuestionamientos de legitimidad; pero si la oposición apuesta únicamente a la confrontación, también corre el riesgo de cerrar espacios de negociación. En materia electoral, las reglas del juego deben construirse con amplitud para evitar que cada cambio se perciba como ventaja coyuntural.
DEL DISCURSO A LA DENUNCIA: EL PAN BUSCA LLEVAR EL CASO A LA FGR
La publicación de Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer Ibarra, parece haber dejado de ser únicamente un episodio editorial para convertirse en un frente jurídico y político. En el PAN, legisladores analizan la presentación de denuncias penales con la intención de activar formalmente a la Fiscalía General de la República y a la Secretaría Anticorrupción, bajo la lógica de que sin querella no hay expediente y, por tanto, no hay investigación. La estrategia responde a un cálculo político claro: evitar que los señalamientos contenidos en el libro —sobre presuntas presiones al Poder Judicial y redes de influencia— se diluyan en el terreno mediático. Para el blanquiazul, judicializar el contenido obligaría a las autoridades a pronunciarse y rompería la narrativa oficial que minimiza la obra como testimonio sin efectos legales. No obstante, el paso de la arena pública a los tribunales implica riesgos. Presentar denuncias exige sustento probatorio y coherencia jurídica; de lo contrario, el movimiento podría interpretarse como litigio político más que como búsqueda de responsabilidades. En un entorno polarizado, la disputa ya no es solo por la veracidad de los hechos relatados, sino por quién logra fijar el marco institucional del debate: si queda en el intercambio retórico o escala a procesos formales que demanden resolución.



