Óscar Félix/MO

En Cajeme, el 6 de enero en las panaderías locales el trabajo para elaborar la rosca es una actividad llena de felicidad.

Entre el ruido de las charolas y el aroma a mantequilla caliente, dos panaderos nos cuentan que hacer una buena Rosca de Reyes es mucho más que solo mezclar ingredientes; es una labor de resistencia y mucho oficio.

Para estos artesanos del pan, la jornada empieza a muy temprana hora. “Aquí no hay trucos, es pura mano y buen tiempo”, explican.

A diferencia del pan, la rosca tiene una textura esponjosa que aguante el “sopeo” en el café o el chocolate caliente.

Los ingredientes hacen que la masa quede en el punto exacto de elasticidad.

El Reposo es fundamental para que el pan “levante” y no quede pesado, explicaron.

Y claro agregan es el momento de meter los “monitos”. Los panaderos los acomodan con cuidado para que queden bien ocultos, bromeando sobre quién será el próximo padrino de los tamales el Día de la Candelaria.

Decoración

Lo que distingue a una rosca de Obregón es la generosidad. No se escatima en la costra de azúcar ni en las tiras de fruta que le dan el color festivo. Una vez decoradas, entran al horno.

Y ya lista se sabe que esa rosca que hoy sale de su local será el centro de la última reunión de las fiestas en las casas de las familias cajemenses.

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