La planta de Kashiwazaki-Kariwa fue paralizada, al igual que el resto de los reactores del país, tras el terremoto y el posterior tsunami que provocaron el desastre en Fukushima Daiichi en 2011.

“Realizamos los preparativos para la puesta en marcha del reactor” de la instalación, ubicada al norte de Tokio, y “prevemos ponerlo en operación después de las 19:00 horas” locales (10:00 GMT), informó la compañía Tokyo Electric Power (Tepco) en un comunicado.

Japón, un país con escasos recursos naturales, busca reactivar la energía nuclear para reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados.

Un total de 14 reactores, la mayoría en prefecturas del este y del sur del país, ya reanudaron operaciones tras la imposición de estrictas normas de seguridad.

Kashiwazaki-Kariwa será la primera central que Tepco —operadora de Fukushima— reactive desde el desastre de 2011.

El complejo fue equipado con un dique de 15 metros de altura contra tsunamis, nuevos sistemas eléctricos de emergencia instalados en zonas elevadas y otros dispositivos de seguridad reforzados.

La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, ubicada en la prefectura de Niigata, es considerada la más grande del mundo por su capacidad instalada, con: 7 reactores nucleares y potencia total aproximada de 7,965 megavatios (MW).

Según datos de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), antes de su cierre tras el accidente de Fukushima, la planta llegó a generar cerca del 7% de la electricidad total de Japón.

La reactivación ocurre tras más de diez años de inspecciones regulatorias. En 2023, la Autoridad de Regulación Nuclear (NRA) levantó una orden de suspensión relacionada con fallas en los sistemas antiterrorismo, aunque la operación comercial completa aún depende de la aprobación de las autoridades locales.

La central ha sido objeto de uno de los procesos regulatorios más prolongados del sector nuclear japonés. Aunque la NRA concluyó en diciembre de 2023 que Tepco cumplió con los requisitos técnicos de seguridad —incluidos los sistemas antiterrorismo y de control de accesos—, la reactivación efectiva de cualquiera de sus reactores sigue condicionada al consentimiento del gobierno de la prefectura de Niigata y de los municipios aledaños.

De acuerdo con el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI), el país busca que la energía nuclear represente entre 20% y 22% del mix eléctrico nacional para 2030, como parte de su estrategia para: reducir las emisiones de CO₂  y disminuir la dependencia energética del exterior.

Japón operaba 54 reactores nucleares antes de 2011. Tras el accidente de Fukushima, ese número se redujo drásticamente y, hasta 2024, solo 14 habían vuelto a generar electricidad de manera regular.

La AIEA señala que, a plena capacidad, Kashiwazaki-Kariwa podría abastecer a más de 16 millones de hogares japoneses, lo que explica su papel estratégico dentro del plan energético nacional y su potencial impacto en la reducción anual de millones de toneladas de emisiones de CO₂ asociadas al uso de gas y carbón importados.

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