Martín alberto Mendoza Salazar
LA VIOLENCIA SIGUE ARREBATANDO VIDAS EN CAJEME; APENAS AYER, LA CIFRA VOLVIÓ A INCREMENTARSE, ALCANZANDO YA 30 MUERTES VIOLENTAS EN LO QUE VA DEL MES; PERO MÁS ALLÁ DEL NÚMERO, LO QUE VERDADERAMENTE LASTIMA ES EL PERFIL DE LAS VÍCTIMAS, MUJERES; MUJERES JÓVENES, OTRAS NO TANTO, PERO TODAS CON UNA HISTORIA QUE YA NO PODRÁ CONTINUAR; Y ES AQUÍ DONDE LA REFLEXIÓN SE VUELVE OBLIGADA; PORQUE MIENTRAS LA VIOLENCIA ESCALA, EL DEBATE SOCIAL PARECE ESTANCADO; SE ALZA LA VOZ, SE EXPRESA INCONFORMIDAD, SE EXIGE JUSTICIA, PERO AÚN FALTA CONSOLIDAR CAMINOS QUE TRANSFORMEN ESA PREOCUPACIÓN EN ACCIONES CONCRETAS; NADIE PUEDE NEGAR EL DOLOR NI MINIMIZAR LO QUE ESTÁ OCURRIENDO; PERO TAMBIÉN ES MOMENTO DE FORTALECER LOS MECANISMOS DE DIÁLOGO, DE GENERAR IDEAS Y DE SUMAR ESFUERZOS QUE PERMITAN RESULTADOS TANGIBLES; PORQUE MIENTRAS EL PROBLEMA CRECE, LA RESPUESTA DEBE EVOLUCIONAR; NO SE TRATA DE CONFRONTAR, SINO DE CONSTRUIR; NO SE TRATA DE DIVIDIR, SINO DE SUMAR; Y, SOBRE TODO, NO SE TRATA SOLO DE SEÑALAR, SINO DE PARTICIPAR ACTIVAMENTE EN LA SOLUCIÓN; PORQUE CADA DÍA QUE PASA SIN CAMBIOS DE FONDO, NO ES SOLO UN NÚMERO MÁS; ES UNA VIDA MENOS; HAY QUE DECIR QUE CUANDO LOS PADRES FALLAMOS, LOS HIJOS PAGAN, HAY TEMAS QUE NO SE PUEDEN SEGUIR ESQUIVANDO; SON REALIDADES QUE DUELEN, PERO QUE ES NECESARIO DECIRLAS DE FRENTE, SIN ADORNOS Y CON LA RESPONSABILIDAD QUE IMPLICA HABLAR DE LO QUE VERDADERAMENTE ESTÁ PASANDO EN NUESTRA SOCIEDAD; AQUÍ ESTAMOS ENFRENTANDO CRISIS DE VIOLENCIA; ESTAMOS FRENTE A UNA CRISIS MUCHO MÁS PROFUNDA, ES RUPTURA SILENCIOSA DENTRO DEL NÚCLEO FAMILIAR; Y AHÍ, NOS GUSTE O NO, LOS ADULTOS TENEMOS QUE ASUMIR LA PARTE QUE NOS CORRESPONDE.
LLEGAMOS nuevamente al cierre del tercer mes del 2026 con una realidad que duele y que no puede seguir normalizándose, la violencia sigue arrebatando vidas en Cajeme. Apenas ayer, la cifra volvió a incrementarse, alcanzando ya 30 muertes violentas en lo que va del mes. Pero más allá del número, lo que verdaderamente lastima es el perfil de las víctimas, mujeres. Mujeres jóvenes, otras no tanto, pero todas con una historia que ya no podrá continuar. Y es aquí donde la reflexión se vuelve obligada. Porque mientras la violencia escala, el debate social parece estancado. Se alza la voz, se expresa inconformidad, se exige justicia, pero aún falta consolidar caminos que transformen esa preocupación en acciones concretas. Hoy Cajeme necesita algo más que indignación. Necesita propuestas claras, trabajo coordinado y una visión que permita avanzar de manera firme. La participación social es importante, pero también lo es construir soluciones que incidan de manera real en la prevención y atención de la violencia. La causa es legítima. Nadie puede negar el dolor ni minimizar lo que está ocurriendo. Pero también es momento de fortalecer los mecanismos de diálogo, de generar ideas y de sumar esfuerzos que permitan resultados tangibles. Porque mientras el problema crece, la respuesta debe evolucionar. No se trata de confrontar, sino de construir. No se trata de dividir, sino de sumar. Y, sobre todo, no se trata sólo de señalar, sino de participar activamente en la solución. Porque cada día que pasa sin cambios de fondo, no es solo un número más. Es una vida menos…INSISTIMOS en que lo triste del entorno es que otra vez les fue arrebatada la vida a casi una decena de mujeres. En lo que ya se constituye en un magnicidio por la importancia que reviste cada mujer, cuyo empoderamiento muestra la capacidad de decisión y tomar sendas con igualdad de condiciones de los hombres. Y, por lo visto así se les trata al momento de que le es arrebatada su vida, sin ningún tipo de consideraciones. Han superado la vulnerabilidad por la autenticidad y capacidad. Lo cuestionable es que los grupos feministas similares a los que encabeza la exsenadora Leticia Burgos Ochoa lejos de plantear y proponer soluciones a las esferas gubernamentales aprovechan el 8 de marzo estipulado como Día Internacional de la Mujer, para hacer desmanes y vandalizar instituciones en una celebración que se ha degenerado y ha perdido la esencia de expresiones de rechazo, ante la carencia de propuestas convincentes que sean atraídas por los gobiernos, en vez de que éstos se tengan que proteger de sus violentas y destructivas reacciones. Grupo feministas han hecho de sus himnos “ni una más”, pero contrario a ello parecieran alentar a criminales a continuar acabando con quienes tienen la capacidad de dar vida y nutrirla con una perspectiva que marca notable lucha constante por ensanchar la igualdad de género…EN ESE MISMO panorama hay que decir que cuando los padres fallamos, los hijos pagan, hay temas que no se pueden seguir esquivando. Son realidades que duelen, pero que es necesario decirlas de frente, sin adornos y con la responsabilidad que implica hablar de lo que verdaderamente está pasando en nuestra sociedad. En Cajeme no solo estamos enfrentando una crisis de violencia. Estamos frente a una crisis mucho más profunda, es una ruptura silenciosa dentro del núcleo familiar. Y ahí, nos guste o no, los adultos tenemos que asumir la parte que nos corresponde. En días recientes, madre e hija perdieron la vida en un hecho violento. Un escenario que, más allá del impacto inmediato, deja una pregunta incómoda ¿en qué momento dejamos de cuidar a los nuestros? ¿En qué momento normalizamos entornos que claramente ponen en riesgo la vida? …NO SE TRATA de juzgar más bien se trata de reflexionar, nosotros somos el ejemplo, no debemos olvidar, como ya lo he dicho, que podemos decir lo que queramos, y llevarlos a las mejores escuelas, capacitarlos en los deportes, pero aquí lo que verdaderamente vale es que el ejemplo arrastra. Hay padres que, por omisión, han dejado de estar presentes. Que ya no conocen a sus hijos, que no conviven, que no escuchan, que no acompañan. Y en ese vacío, alguien más llega en la calle, ahí aparecen las malas compañías, los entornos donde lo ilícito se vuelve cotidiano y esa red los envuelve. Pero también hay otra realidad, aún más dura cuando los propios padres involucran a sus hijos en conductas indebidas. Cuando el “negocio” entra a la casa. Cuando lo que debería ser protección se convierte en exposición directa al peligro, y sobre todo riesgo de vida y entonces, el resultado es devastador. No solo se arriesga una vida, se arrastran varias y la vida social nos señala…EL HECHO reciente donde madre e hija perdieron la vida lo evidencian con crudeza y no me dejan mentir. Familias enteras alcanzadas por la violencia no es casualidad, es realmente un cúmulo de malas decisiones. Historias que terminan de forma trágica, incluso en medio de la precariedad, donde ni siquiera hay recursos para enfrentar las consecuencias finales. Escenarios que no deberían existir, pero que hoy están ocurriendo frente a nosotros. La pregunta ya no es qué está pasando. La pregunta es ¿qué estamos haciendo como padres? Porque mientras algunos siguen culpando únicamente a factores externos, la realidad es que la descomposición también comienza en casa. En la falta de límites, en la ausencia de valores, en la indiferencia o en decisiones que, consciente o inconscientemente, acercan a los hijos a caminos de los que muchas veces ya no hay regreso. Estamos en días de reflexión. Días donde se habla de fe, de familia, de unión. Pero más allá de lo simbólico, hoy Cajeme necesita algo más profundo, conciencia. Conciencia para entender que nuestros hijos no solo dependen de lo que el mundo les ofrezca dependen, sobre todo, de lo que nosotros les enseñamos, permitimos o toleramos. Porque cuando un padre falla, no falla solo. Arrastra consigo lo más valioso que tiene sus propios hijos. Y eso, como sociedad, ya no lo podemos permitir…EN TANTO es válido inquirir ¿Hasta cuándo va a actuar realmente la Fiscalía del Estado que dirige Gustavo Rómulo Salas Chávez para terminar con la ola de muertes de mujeres? Porque también en sus hombros recae una pesada carga que estriba en averiguar y detener a los responsables de esas muertes. Es hora que la sociedad conozca a detalle que está haciendo la institución encargada de la procuración de justicia en una vertiente que dolorosamente se ha hecho común en este municipio como son no sólo los homicidios de las mujeres. Hay que decir que en los tres primeros meses de año el colectivo Guerreras Buscadoras de Cajeme ya tiene registradas como desaparecidas a una docena de féminas. A decir de la líder de esa organización, Silvia Velázquez Rodelo, por cada cuatro personas que desaparecen tres son hombres y una es mujer. Reveló que en los primeros noventa días del 2026 cuarenta y cinco personas ya no regresaron a sus hogares considerando como alarmante esa incidencia…RESPECTO a la vivienda tiroteada de una de sus compañeras, la activista social comenta que autoridades investigadoras no han mostrado avance. El ataque se dio en Urbi Villa del Rey, no descartando que ésta sea una presión de grupos delictivos para que no realicen búsqueda en este municipio. Debido a la falta de garantías de seguridad han preferido no hacer rastreos. Mientras las búsquedas aquí están paralizadas. No descartó pedir apoyo al Comisionado de Búsqueda de Personas para el Estado de Sonora, Dante Noel Talavera Nieblas, para que agilicen las pesquisas del atentado en cuestión y una vez esclarecido puedan retornar a sus labores que aquí se requieren porque cada vez son más las personas desaparecidas…POR CIERTO, que uno de los desaparecidos es el exagente de la Policía Municipal, José Ricardo Durán Lauterio, quien el pasado martes 24 de marzo cumplió dos meses sin que hasta el momento nada se conozca de su paradero. En su momento, el todavía titular de la SSPM, Claudio Cruz Hernández, aseguró que tenía seis meses que había sido separado de la tropa policial. Ricardo estuvo varios meses comisionado en la Ussi sur bajo el mando de negligente mando militar…Luego seguimos, Dios mediante.






