Martín alberto Mendoza
CAÍA LA TARDE DEL MIÉRCOLES CUANDO SURGIÓ LA TRAGEDIA EN EL POBLADO DE VÍCAM; TRES JÓVENES QUE ABORDABAN UNA MOTOCICLETA PERDIERON LA VIDA; FUERON EMBESTIDOS POR UN TRAILER, CUYO OPERADOR APELÓ A LA HUIDA HACIA EL SUR; LAS VÍCTIMAS UN HOMBRE DE 19 AÑOS, UNA MENOR DE 17 Y UNA SEÑORA DE 18 EMBARAZADA; QUEDARON TENDIDOS SOBRE EL PAVIMENTO DE CONCRETO DE LA CARRETERA INTERNACIONAL; TRES HISTORIAS QUE SE APAGAN DE GOLPE, TRES FAMILIAS QUE HOY ENFRENTAN UN VACÍO IMPOSIBLE DE LLENAR; TESTIGOS RELATAN UNA ESCENA DEVASTADORA; EL IMPACTO FUE BRUTAL; Y MIENTRAS EL DOLOR QUEDABA SOBRE EL ASFALTO, EL CONDUCTOR DE LA PESADA UNIDAD HUYÓ, DEJANDO ATRÁS NO SOLO UN HECHO TRÁGICO; SINO UNA HERIDA PROFUNDA EN TODA UNA COMUNIDAD INDÍGENA; ES UNA ZONA DONDE DIARIAMENTE CRUZAN PEATONES, JÓVENES, ESTUDIANTES, TRABAJADORES, FAMILIAS ENTERAS; AHÍ, DONDE ANTES EXISTÍA UN PUENTE PEATONAL, HOY EL RIESGO SIGUE PRESENTE; A PESAR DE CONTAR CON SEMÁFORO, LA SENSACIÓN DE ABANDONO ES EVIDENTE; HABITANTES DE VÍCAM LO DICEN CON IMPOTENCIA: NO HAY VIGILANCIA REAL; SE CONDUCE SIN PRECAUCIÓN, SE NORMALIZA EXCESO DE VELOCIDAD, IGNORAN SEÑALAMIENTOS; Y EN ESA RUTINA PELIGROSA, TODOS, DE UNA U OTRA FORMA, HEMOS PERMITIDO QUE EL RIESGO SE VUELVA COTIDIANO; VÍCAM VUELVE A VESTIRSE DE LUTO; UN PUEBLO CON HISTORIA, CON IDENTIDAD, CON LUCHA, PERO TAMBIÉN CON DOLOR ACUMULADO; PORQUE ESTA NO ES SOLO UNA TRAGEDIA VIAL, ES EL REFLEJO DE LO QUE OCURRE CUANDO LA PREVENCIÓN FALLA; HOY NO SON CIFRAS; SON NOMBRES; SON SUEÑOS TRUNCADOS; ES UNA COMUNIDAD ENTERA QUE LLORA; LA PREGUNTA QUE QUEDA EN EL AIRE; ¿CUÁNTAS TRAGEDIAS TIENEN QUE OCURRIR PARA QUE ESTO CAMBIE?; FISCAL DEL ESTADO SIGUE AL FRENTE TRAS PROCEDIMIENTO MÉDICO
SE EXTINGUÍA la tarde con asomos de la noche el miércoles, en el poblado de Vícam, cuando la tragedia surgió de la nada, ante la perpleja mirada de hombres, mujeres y niños. Una desgracia que duele y sacude el alma se registró poco antes de las 19:00 horas, cuando tres jóvenes perdieron la vida tras ser embestidos por un tráiler sobre la carretera internacional, a la altura de la calle Náinari. En el lugar quedaron sin vida Elías, de 19 años; Lucía, de 17; e Irma, de 18 años, quien además se encontraba embarazada. Tres historias que se apagan de golpe, tres familias que hoy enfrentan un vacío imposible de llenar. Testigos relatan una escena devastadora. El impacto fue brutal. Y mientras el dolor quedaba sobre el asfalto, el conductor de la pesada unidad decidió huir, tomando rumbo al sur, dejando atrás no solo un hecho trágico, sino una herida profunda en toda una comunidad indígena. Es una zona donde diariamente cruzan peatones, jóvenes, estudiantes, trabajadores, familias enteras. Ahí, donde antes existía un puente peatonal, hoy el riesgo sigue presente. A pesar de contar con semáforo, la sensación de abandono es evidente. Habitantes de Vícam lo dicen con impotencia: no hay vigilancia real…HAY QUE ENFATIZAR que no existe presencia constante de autoridades en un tramo donde la vida depende, muchas veces, de segundos. Pero también es momento de mirarnos como sociedad. La prisa, la imprudencia y la falta de cultura vial se han vuelto costumbre. Se conduce sin precaución, se normaliza el exceso de velocidad, se ignoran señalamientos. La necesidad de llegar rápido ha sustituido el deber de llegar con cuidado. Y en esa rutina peligrosa, todos, de una u otra forma, hemos permitido que el riesgo se vuelva cotidiano. Vícam vuelve a vestirse de luto. Un pueblo con historia, con identidad, con lucha, pero también con dolor acumulado. Porque esta no es solo una tragedia vial, es el reflejo de lo que ocurre cuando la prevención falla. Hoy no son cifras. Son nombres. Son sueños truncados. Es una comunidad entera que llora. Y una pregunta que queda en el aire, ¿Cuántas tragedias más tienen que ocurrir para que esto cambie? La presencia de la Guardia Nacional –División Carreteras—resulta imperceptible. Rara vez se les observa vigilando las áreas peatonales, pese a que el tráfico pesado es constante y esto debe saberlo el coordinador estatal de la GN en Sonora, General de Brigada Diplomado de Estado Mayor, Anastasio Santos Álvarez. Operadores de tráileres como el probable causante de este fatídico percance abundan al cruzar la étnica población…ESTO, LUEGO de que elementos de la Policía Municipal que pertenecen al Puerto de Guaymas tampoco no se ven por ningún lado. Como consecuencia de ello, meses atrás las ejecuciones se cometían a todas horas del día en cualquier margen de la rúa federal, pero gracias al trabajo que han realizado hasta el momento oficiales de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) los crímenes son escenas que ahora forman parte del pasado…ALGO MUY similar podría suceder frente al Centro de Reinserción Social (Cereso) de la localidad. El cruce de la carretera internacional, en cualquier sentido. Es un riesgo permanente que no ha sido atendido y que todos los días pone en peligro a quienes transitan por ese punto. El semáforo que regulaba el cruce fue arrancado hace meses tras un accidente de tránsito, y desde entonces no ha sido repuesto. Desde ese momento, el lugar quedó expuesto, sin control vial y sin una medida básica de seguridad para peatones y conductores. Quienes más lo resienten son las familias que cada fin de semana acuden a visitar a las personas privadas de la libertad. Día con día tienen que cruzar esa rúa de alta velocidad sin ningún tipo de apoyo, arriesgando su integridad ante el paso constante de vehículos que circulan a gran velocidad por tratarse de una vía nacional. No se trata de un tema menor. Es una zona de tránsito continuo, con flujo constante de personas, donde la ausencia de un semáforo no solo dificulta el acceso, sino que incrementa de manera directa el riesgo de un accidente grave. La necesidad es evidente y urgente. Ese semáforo no era un lujo, era una medida de control indispensable. Hoy ese punto está a la deriva. Porque aquí no se está previniendo, se está esperando a que algo vuelva a pasar. No sabemos si corresponde a Caminos y Puentes Federales (Capufe) o al municipio. Mientras, bien haría el jefe de Tránsito Municipal, Luis Rey Chávez, enviar vigilancia al menos durante el día para evitar un hecho de irreversibles consecuencias…A PRINCIPIO de semana circuló como polvorín en redes sociales una publicación que aseguraba, sin fuente oficial, un supuesto estado delicado de salud del Fiscal General de Justicia del Estado de Sonora, Gustavo Rómulo Salas Chávez, generando una ola de reacciones, comentarios y especulaciones en distintos espacios digitales. El contenido, cargado de afirmaciones no verificadas, se difundió rápidamente, reflejando no solo la velocidad con la que se mueve la información hoy en día, sino también el ánimo social que existe en torno a las instituciones de seguridad y procuración de justicia. Sin embargo, varias horas después, la propia Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora emitió un posicionamiento oficial en el que informó que su titular fue sometido a un procedimiento médico y que se encuentra en pleno ejercicio de sus funciones, dejando sin sustento las versiones más alarmistas que circulaban. No es la primera vez que se anticipan escenarios sobre la situación o permanencia del Fiscal. El año pasado, en distintas ocasiones, se habló de su salida del cargo, lo cual no se concretó, manteniéndose en funciones hasta la fecha. Porque más allá de los rumores, hay un elemento que no puede ignorarse: el tono de los comentarios hacia su persona no fue positivo. Y eso, guste o no, refleja un sentir social que se ha venido acumulando con el tiempo. Al final, es importante decirlo con claridad: a nadie se le desea el mal, y mucho menos en temas de salud. Pero tampoco puede ignorarse lo evidente, la reacción colectiva en redes no fue nada positiva. Y entonces la pregunta es obligada: ¿de verdad nadie se está dando cuenta de lo que eso refleja? Porque ese tipo de respuestas no nacen de la nada; son un termómetro social que, más allá de excesos o injusticias, deja ver con claridad el nivel de percepción y de rechazo que existe hacia quien encabeza una de las instituciones más importantes en el estado. Lo digo con claridad. Ni el Licenciado Ramón Tadeo Gradías Enríquez ni el Licenciado Jesús Francisco Moreno Cruz cuentan hoy con la capacidad ni con el temple que exige encabezar o sostener una Fiscalía en las condiciones en las que se encuentra Sonora. No es un tema personal, es un tema de resultados, de liderazgo y de visión. La institución necesita firmeza, dirección y experiencia real para enfrentar el momento crítico que se vive, y apostar por perfiles que no han demostrado ese nivel solo prolongaría el problema. Hoy se requiere decisión y altura, no más improvisación…DE NUEVA cuenta, el temor volvió a hacerse presente en el entorno escolar. Esta vez, una amenaza fue plasmada mediante una pinta en la Escuela Secundaria General número 1, ubicada en la colonia Morelos, uno de los planteles más emblemáticos con mayor tradición y población estudiantil en la ciudad. El mensaje, que fue detectado recientemente, generó preocupación entre padres de familia, docentes y alumnos, en un contexto donde la violencia y los mensajes intimidatorios han comenzado a normalizarse en espacios que deberían ser seguros para la formación de los jóvenes. Ante esta situación, también surge un llamado directo a la corresponsabilidad social. Más allá de las autoridades, el entorno familiar juega un papel fundamental en la formación de los adolescentes, especialmente en una etapa donde las decisiones pueden marcar el rumbo de sus vidas. Algo tendrán que hacer autoridades investigadoras del AMIC a cargo de Carlos Alberto Flores con apoyo del director operativo Tomás Efraín Jiménez Ruiz…Luego seguimos, Dios mediante.





