Martín alberto Mendoza Salazar
ARRANCA MAYO CON TRES HOMICIDIOS; UNA DE LAS VÍCTIMAS FUE DEJADA DENTRO DE BOLSA DE PLÁSTICO EN CAMPO DE FÚTBOL “LA BOMBONERA” EN LA LUIS ECHEVERRÍA; DESCARTAN QUE SE TRATE DE UN CUERPO DESMEMBRADO; EL VIERNES POR LA TARDE EN MENOS DE UNA HORA DIERON MUERTE A DOS EN CÓCORIT Y URBI VILLA DEL REY; ASI EMPEZÓ MAYO; CON MIEDO; CON AUTORIDADES REBASADAS E INSTITUCIONES SEÑALADAS; QUEDA EN CLARO QUE LA VIOLENCIA NO DESCANSA, NO BAJA, NO SE CONTIENE; NO SON HECHOS AISLADOS; ES UN PATRÓN; RACHAS CORTAS, SÍ, PERO CADA VEZ MÁS INTENSAS, MÁS VIOLENTAS, MÁS DESCARADAS; Y SIEMPRE EN LOS MISMOS PUNTOS, COMO SI LA AUTORIDAD YA HUBIERA CEDIDO EL TERRITORIO; UNO DE LOS FOCOS MÁS PREOCUPANTES ES LA COLONIA LOS PATIOS, DONDE EN LOS PRIMEROS MINUTOS DE ESTE LUNES FUE BALEADO UN TIPO IDENTIFICADO COMO JULIO CÉSAR, DE 25 AÑOS; SE UBICA A ESCASOS METROS DE LAS INSTALACIONES DE LA USSI NORTE EN CAJEME; PESE A ESTA CERCANÍA, LA ZONA SE HA CONVERTIDO EN UN PUNTO RECURRENTE DE HECHOS VIOLENTOS; EN ESTE SECTOR SE HAN REGISTRADO HOMICIDIOS TANTO DE HOMBRES COMO DE MUJERES, ALGUNOS CON SIGNOS DE EXTREMA VIOLENCIA; AUTORIDADES HAN LOCALIZADO CUERPOS CALCINADOS Y VÍCTIMAS ABANDONADAS, LO QUE EVIDENCIA LA GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN; FAMILIAS QUE HABITAN EN LA ZONA SEÑALAN QUE VIVEN CON TEMOR CONSTANTE, EN UN ENTORNO DONDE LA VIOLENCIA DEJÓ DE SER UN HECHO AISLADO PARA CONVERTIRSE EN PARTE DE LA VIDA COTIDIANA; EL CENTRO INTEGRAL DE PROCURACIÓN DE JUSTICIA EN CAJEME, INCLUSO, ES SEÑALADO POR MUCHOS COMO UN “ELEFANTE BLANCO”; UNA INSTITUCIÓN QUE NO HA RESPONDIDO CON LA CONTUNDENCIA QUE EXIGE LA SITUACIÓN ACTUAL; SE FUE FRANCISCO SERGIO MÉNDEZ DE LA FGR DEJANDO MAS DUDAS QUE LOGROS; Y LOS RETENES CONTINUARON
EMPIEZA MAYO. Con muertos. Con miedo. Con autoridades rebasadas. Con instituciones señaladas. Con una sociedad harta de la simulación. Y con una exigencia que ya no admite matices: si no hay resultados, ¿lo que queda es aceptar que la violencia ya tomó el control? Mayo no comenzó como se esperaba. Inició con tres homicidios en apenas tres días en Cajeme, dejando claro que aquí la violencia no descansa, no baja, no se contiene. Se repite. Se normaliza. Y eso es lo más grave. No son hechos aislados. Es un patrón. Rachas cortas, sí, pero cada vez más intensas, más violentas, más descaradas. Y siempre en los mismos puntos, como si la autoridad ya hubiera cedido el territorio. Uno de los focos más preocupantes es la colonia Los Patios, donde en los primeros minutos de este lunes fue baleado un tipo identificado como Julio César, de 25 años. El asentamiento se ubica a escasos metros de las instalaciones de la Ussi norte en Cajeme. Pese a esta cercanía, la zona se ha convertido en un punto recurrente de hechos violentos. En este sector se han registrado homicidios tanto de hombres como de mujeres, algunos con signos de extrema violencia. Autoridades han localizado cuerpos calcinados y víctimas abandonadas, lo que evidencia la gravedad de la situación. Ante este panorama, familias que habitan en la zona señalan que viven con temor constante, en un entorno donde la violencia dejó de ser un hecho aislado para convertirse en parte de la vida cotidiana. Pero lo más delicado no es solo lo que sucede en la calle. Es lo que ocurre o no ocurre en las instituciones. Desde el interior de la Fiscalía General de Justicia del Estado, agentes policiales reconocen una realidad preocupante: están rebasados. Sin embargo, muchos evitan hacerlo públicamente por temor a represalias laborales. Señalan que existe un ambiente interno donde el riesgo de ser removidos de sus cargos o incluso sujetos a procesos administrativos o legales por no cumplir instrucciones pesa constantemente. Esta situación se da bajo la actual estructura encabezada por el Fiscal del Estado Gustavo Rómulo Salas Chávez y el comisario general de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC), Carlos Alberto Flores. Lo que ocurre al interior no es un discurso de oposición ni una simple percepción ciudadana; es una admisión que se refleja en los resultados: expedientes detenidos, investigaciones que no avanzan y una carga operativa que supera la capacidad institucional. Desde la llegada de Salas Chávez, los delitos de alto impacto han crecido. Y más grave aún: sin resultados. Hay más violencia, pero no más justicia. Hay más víctimas, pero no más respuestas. Lo que sí crece es el vacío. Ese vacío que la gente siente cuando entiende que no pasa nada. Porque podrán insistir desde el discurso oficial que hay avances, pero la realidad en la calle los desmiente todos los días…EN ESE CONTEXTO, concluyó abril con veinticinco homicidios, cuando se auguraba un mes aparentemente más apacible en comparación a enero, febrero y marzo. Sin embargo, esto va a seguir pasando mientras todo siga siendo permisible. De una u otra forma todos tenemos parte de responsabilidad. Los que pueden hacer algo y no lo hacen, por omisión, y los que no pueden, pero tampoco intentan cambiar nada, por conformismo. Así no se va a contener la violencia. Mientras se normalice y se guarde silencio, los delincuentes van a seguir operando bajo ese manto de protección que nosotros mismos como sociedad terminamos construyendo. La realidad no se puede maquillar. Los hechos siguen ocurriendo y los homicidios siguen sumando, aunque no siempre se digan como son y agreguemos las cifras todavía no encontradas…NO PODEMOS, ni debemos callar lo que sucede. La violencia volvió a marcar el ritmo en Cajeme durante el fin de semana. No fueron hechos aislados ni casos lejanos: fueron episodios consecutivos que reflejan una realidad que no da tregua. El día primero, un joven de apenas 19 años fue ejecutado. Un muchacho que hoy ya no está, pero cuya ausencia no se limita a una cifra más. Detrás de ese hecho hay una familia entera que enfrenta el vacío: padres, hermanos, un gemelo que ahora carga con una pérdida imposible de dimensionar. Porque cuando se habla de violencia, no se trata solo de una vida que se apaga, sino de muchas que quedan marcadas para siempre. Pero el fin de semana no terminó ahí. Ese mismo viernes por la tarde, otra persona fue asesinada en Urbi Villa del Rey. El domingo la violencia volvió a hacerse presente con el hallazgo de un cuerpo embolsado frente al campo de fútbol conocido como “La Bombonera”, en la colonia Luis Echeverría…MIENTRAS TANTO, la percepción ciudadana sigue siendo la misma. Hay un reclamo recurrente en las calles, en las transmisiones, en la voz de madres y padres de familia: las autoridades no se anticipan, no llegan primero, no logran contener los hechos que día con día se repiten. El Centro Integral de Procuración de Justicia en Cajeme, incluso, es señalado por muchos como un “elefante blanco”, una institución que no ha respondido con la contundencia que exige la situación actual. La ciudadanía observa, cuestiona y exige. Porque la seguridad no puede depender únicamente del esfuerzo de las familias ni de la capacidad de adaptación de quienes viven con miedo. Hoy, Cajeme enfrenta una realidad que se repite con demasiada frecuencia. Y mientras no haya una respuesta clara, efectiva y sostenida, la violencia seguirá ocupando los espacios que deberían pertenecer a la tranquilidad de su gente. Definitivamente, una vida perdida más y una ciudad que no encuentra pausa no es solo una frase: es el reflejo de nuestro Cajeme. Una realidad cada vez más dura, donde la violencia ya no irrumpe, se instala; se vuelve constante, predecible en su crudeza y peligrosa en la forma en que amenaza con volverse cotidiana. Porque cada nueva víctima no solo suma: pesa. Pesa en la memoria colectiva, en el ánimo social, en la confianza que poco a poco se desgasta. Cada vida perdida merece ser recordada como única. Cada hecho debería sacudir, incomodar, obligar a mirar de frente lo que está ocurriendo. Porque cuando una ciudad deja de encontrar pausa, lo que está en juego no es solo la seguridad, sino su propia esencia…DURANTE el sábado se conoció que integrantes del colectivo de búsqueda Rastreadoras de Ciudad Obregón lideradas por Nora Alejandra Lira Muñoz, trabajaron en la localización de una pareja que presuntamente fue privada de la libertad y luego de la vida. Se presume fue sepultada clandestinamente en una fosa común. Se trata del predio denominado “La Antena” el cual se localiza en calles 400 entre Kino y 2, Valle del Yaqui. Es el mismo punto donde madres del otro colectivo Buscadoras de Cajeme, en junio pasado encontraron restos humanos de veintiséis personas, tanto hombres como mujeres. En un hallazgo que trascendió a nivel nacional. Fue dirigido por Silvia Velázquez Rodelo que llegó a ese punto de la zona agrícola con la expectativa de hallar cadáveres y restos óseos de cuarenta desaparecidos, pero solo se localizaron 26, y en su mayoría eran personas que fueron reportadas desaparecidas desde 2019 en colonias del sur de Ciudad Obregón…AHÍ ESTÁ TAMBIÉN el caso del ahora exdelegado de la Fiscalía General de la República en Sonora, Francisco Sergio Méndez. Casi cinco años en el cargo para irse prácticamente en silencio, sin resultados tangibles, sin investigaciones relevantes resueltas y con una percepción generalizada de inacción. Un paso que deja más dudas que logros y que, para amplios sectores, se tradujo en omisión institucional en momentos críticos. Hoy asume funciones como encargado de despacho Daniel Valdez Vera. Y aunque el relevo podría interpretarse como una oportunidad, la realidad es que llega en medio de un profundo desgaste social. La ciudadanía ya no concede el beneficio de la duda: exige resultados inmediatos, medibles y visibles. Porque promesas ya hubo, y no se cumplieron. A este escenario se suman denuncias cada vez más insistentes contra elementos de la Agencia de Investigación Criminal y de la Policía Federal Ministerial en tramos de la carretera internacional, particularmente de Santa Ana a Sonoyta donde instalan aterradores retenes para hacer de las suyas utilizando gente extraña…Luego seguimos, Dios mediante.





