Osteoporosis: la enfermedad silenciosa que puede cambiar la vida

Luis Ángel Hernández Robles

Médico Geriatra del HGZ 16 Navojoa

La osteoporosis es una de las enfermedades más frecuentes en el adulto mayor, especialmente en mujeres después de la menopausia. Se caracteriza por la disminución de la densidad y calidad del hueso, ocasionando fragilidad ósea y un aumento importante del riesgo de fracturas. El gran problema es que suele avanzar lentamente y sin síntomas, motivo por el cual muchas personas descubren que la padecen hasta presentar una fractura.

¿POR QUÉ SE LE CONOCE COMO UNA ENFERMEDAD SILENCIOSA?

Porque durante años puede no causar molestias. Muchas pacientes continúan con sus actividades habituales sin saber que sus huesos se han vuelto más frágiles. En ocasiones, el primer dato de osteoporosis es una caída aparentemente simple que termina en fractura de cadera, columna o muñeca.

Con el envejecimiento, el hueso pierde resistencia de manera natural. En la mujer este proceso se acelera después de la menopausia debido a la disminución de estrógenos, hormonas fundamentales para mantener la salud ósea. Además, existen otros factores que aumentan el riesgo, como tabaquismo, bajo peso, sedentarismo, deficiencia de vitamina D, antecedentes familiares, enfermedades crónicas y uso prolongado de medicamentos como esteroides.

¿CUÁLES SON LAS FRACTURAS MÁS FRECUENTES?

Las más comunes son las fracturas vertebrales, de muñeca y de cadera. En geriatría, la fractura de cadera representa uno de los eventos más importantes y delicados, ya que puede condicionar pérdida de independencia, hospitalizaciones prolongadas, cirugía, inmovilidad e incluso aumentar el riesgo de mortalidad en el adulto mayor.

Muchas veces el impacto no es únicamente físico. Después de una fractura aparece miedo a volver a caminar, disminución de la movilidad, depresión y dependencia progresiva para actividades básicas de la vida diaria.

¿SE PUEDE PREVENIR?

Sí, y probablemente esa sea la herramienta más importante. La prevención debe iniciar incluso antes de la vejez. Una alimentación rica en calcio y vitamina D, actividad física regular, ejercicios de fuerza y equilibrio, adecuada exposición solar y evitar tabaquismo o exceso de alcohol ayudan significativamente a conservar la salud del hueso.

También es fundamental prevenir caídas dentro del hogar. En adultos mayores, muchas fracturas ocurren por accidentes cotidianos: pisos resbalosos, mala iluminación, zapatos inadecuados o trastornos del equilibrio. Por ello, además de cuidar los huesos, es necesario cuidar la marcha, la visión, la audición y la fuerza muscular.

¿CÓMO SE DIAGNOSTICA?

El estudio principal es la densitometría ósea, la cual permite medir la densidad mineral del hueso y estimar el riesgo de fractura. Sin embargo, el diagnóstico no depende únicamente de un estudio. El médico también debe valorar antecedentes de fracturas previas, pérdida de estatura, enfermedades asociadas, medicamentos, fragilidad y riesgo de caídas.

En algunos pacientes también se solicitan estudios de laboratorio para descartar causas secundarias como alteraciones hormonales, deficiencia de vitamina D o problemas renales.

¿El tratamiento es solamente calcio?

No. Ese es uno de los errores más frecuentes. Aunque el calcio y la vitamina D son importantes, actualmente existen tratamientos especializados que ayudan a disminuir significativamente el riesgo de fracturas, como bifosfonatos o medicamentos biológicos como denosumab.

Sin embargo, el tratamiento debe ser integral. También incluye rehabilitación física, fortalecimiento muscular, adecuada nutrición y prevención de caídas. El verdadero objetivo no es únicamente mejorar un estudio, sino mantener independencia, movilidad y calidad de vida.

La osteoporosis continúa siendo una enfermedad silenciosa, pero sus consecuencias pueden ser devastadoras si no se detecta y trata oportunamente. Envejecer no debe significar perder autonomía. Cuidar la salud ósea también significa cuidar la capacidad de caminar, mantenerse independiente y seguir disfrutando plenamente la vida.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *