Martín Alberto Mendoza

DEJA VARIOS MENSAJES POLÍTICOS, OPERATIVOS Y DE SEGURIDAD VISITA DEL COORDINADOR ESTATAL DE LA GUARDIA NACIONAL A CAJEME; EN ESE CONTEXTO EL MUNÍCIPE ANUNCIÓ QUE AL MENOS 20 AGENTES MÁS DE LA POLICÍA MUNICIPAL PODRÍAN SALIR DE LA CORPORACIÓN POR CONDUCTAS INDEBIDAS Y ACTOS IRREGULARES; RECIENTEMENTE FUE DETENIDO NORBERTO (N), ALIAS “EL OAXACO”, POR LA GN, LO QUE INEVITABLEMENTE VUELVE A ABRIR ESPECULACIONES Y SOSPECHAS SOBRE POSIBLES REDES INTERNAS; GRUPOS DE PROTECCIÓN O VÍNCULOS INDEBIDOS QUE DURANTE AÑOS HAN SIDO SEÑALADOS DENTRO DE LA POLICÍA MUNICIPAL DE CAJEME; DE AHÍ SURGEN PREGUNTAS INEVITABLES;  ¿LA SALIDA DE ESOS 20 ELEMENTOS OBEDECE REALMENTE A INVESTIGACIONES INTERNAS YA AVANZADAS?; ¿O PARTE DE ESA INFORMACIÓN SE DESPRENDIÓ TRAS LA CAPTURA DEL AHORA EX POLICÍA”?;  QUIEN POR CIERTO ERA MANO DERECHA DEL ENCARGADO DE LA DELEGACIÓN PONIENTE, ERNESTO LUZANILLA HERRERA; SIN EMBARGO, TAMBIÉN HAY OTRA REALIDAD; ESE DISCURSO DE “LIMPIAR CORPORACIONES” NO ES NUEVO; SE VIENE ESCUCHANDO PRÁCTICAMENTE DESDE EL 2018; FISCALES, ALCALDES Y MANDOS DE SEGURIDAD HAN PROMETIDO DEPURACIÓN POLICIAL, COMBATE AL CRIMEN UNIFORMADO Y CERO TOLERANCIA A LA CORRUPCIÓN INTERNA; EL PROBLEMA ES QUE NUNCA SE INFORMA CON PRECISIÓN QUIÉNES SON LOS ELEMENTOS INVESTIGADOS, QUÉ HICIERON, CUÁNTOS EXPEDIENTES EXISTEN O CUÁNTOS REALMENTE TERMINARON ENFRENTANDO CONSECUENCIAS PENALES; NO HAY QUE OLVIDAR QUE EL 31 DE MARZO DEL 2023 DIERON MUERTE AL JEFE OPERATIVO JESÚS ALBERTO NAVARRO Y SU ESCOLTA; Y AUNQUE SE HABLÓ DE POLICÍAS PRESUNTAMENTE INVOLUCRADOS NUNCA SE DIJO SI HUBO ÓRDENES DE APREHENSIÓN EN SU CONTRA; MÁS DE ALGUNO DE ELLOS PREFIRIÓ DEJAR LAS FILAS POLICÍACAS Y HUIR DE LA JUSTICIA

LA VISITA a Cajeme del General Anastasio Santos Álvarez, coordinador estatal de la Guardia Nacional en Sonora, dejó varios mensajes políticos, operativos y de seguridad que difícilmente pueden pasar desapercibidos. Y es que precisamente en el contexto de esa visita, el alcalde Carlos Javier Lamarque Cano anunció públicamente que al menos 20 elementos más de la Policía Municipal podrían salir de la corporación por conductas indebidas y actos irregulares. El anuncio no fue menor. Sobre todo, porque se realizó teniendo presente a mandos de la Guardia Nacional y en un momento particularmente sensible para la corporación municipal. Apenas recientemente fue detenido Norberto (N), alias “El Oaxaco”, por la GN, lo que inevitablemente vuelve a abrir especulaciones y sospechas sobre posibles redes internas, grupos de protección o vínculos indebidos que durante años han sido señalados dentro de la Policía Municipal de Cajeme. Y es ahí donde surgen preguntas inevitables. ¿La salida de esos 20 elementos obedece realmente a investigaciones internas ya avanzadas? ¿O parte de esa información se desprendió tras la captura de “El Oaxaco”? quien por cierto era mano derecha del encargado de la Delegación Poniente, Ernesto Luzanilla Herrera. Porque dentro de los círculos policiales y operativos siempre se ha manejado la versión de que ciertos mandos lograron colocar gente dentro de la corporación y mantener estructuras de protección o control. Sin embargo, también hay otra realidad. Ese discurso de “limpiar corporaciones” no es nuevo. Se viene escuchando prácticamente desde el 2018. Fiscales, alcaldes y mandos de seguridad han prometido depuración policial, combate al crimen uniformado y cero tolerancia a la corrupción interna. El problema es que nunca se informa con precisión quiénes son los elementos investigados, qué hicieron, cuántos expedientes existen o cuántos realmente terminaron enfrentando consecuencias penales. Porque una cosa es anunciar una limpia y otra muy distinta ejecutarla verdaderamente. Y en temas de seguridad, muchas veces el exceso de reflectores termina jugando en contra. Si realmente se pretende desarrollar una depuración seria, estratégica y efectiva, quizá tendría que trabajarse con mayor discreción, inteligencia y sigilo operativo. De lo contrario, lo único que se provoca es alertar a quienes pudieran estar involucrados… HAY QUE RECORDAR que el municipio ya tiene antecedentes muy claros sobre eso. Basta recordar el asesinato del entonces director operativo Jesús Alberto Navarro Velarde y su escolta Jorge Alberto Galindo Ayón, ocurrido el viernes 31 de marzo de 2023, cuando abordaban la patrulla 298 por la Sinaloa y mayo, donde en su momento circularon fuertes versiones sobre la posible participación de policías municipales. Varios agentes dejaron la corporación y abandonaron la ciudad prácticamente en silencio. Incluso dentro de ambientes sociales y reuniones privadas comenzaron a surgir comentarios, versiones y señalamientos sobre presuntos involucrados que terminaron huyendo. Sin embargo, públicamente nunca quedó claro si existieron órdenes de aprehensión concretas o acciones firmes contra esos personajes. En ese entonces las pesquisas fueron encabezadas por el entonces comandante del AMIC local, Ramsés Arce Fierro, pero nunca se conoció que la Fiscalía General de Justicia del Estado emprendiera alguna acción contra los presuntos implicados a raíz de este múltiple asesinato. Por eso hoy existe escepticismo social cuando nuevamente se habla de depuración policial. Porque la percepción ciudadana sigue siendo que parte de la violencia que vive Cajeme no podría sostenerse sin algún nivel de infiltración institucional. Y eso incluso fue reconocido hace años por el propio gobernador, cuando habló abiertamente de combatir el “crimen uniformado”, dejando entrever que detrás de ciertos niveles de violencia también podrían existir policías, funcionarios o actores con poder… AHORA BIEN, otro punto que tampoco puede ignorarse es el papel de la propia Guardia Nacional. Porque el sector donde se ubica el cuartel de esa corporación en Cajeme ha sido escenario constante de ejecuciones, ataques armados y hechos violentos. Y eso inevitablemente genera cuestionamientos entre la ciudadanía. Mucha gente pensaría que la presencia de un cuartel federal debería traducirse en mayor seguridad, mayor control territorial y un efecto de contención criminal en el entorno inmediato. Pero la realidad ha sido distinta. Además, no son pocas las ocasiones en que miembros de la Guardia Nacional han sido señalados públicamente en narcomantas o acusaciones relacionadas con presunta protección a grupos criminales. Por eso la exigencia ciudadana no puede dirigirse solamente hacia las policías municipales. La depuración tendría que ser integral y alcanzar a todas las corporaciones de seguridad. Porque Cajeme ya no necesita palabras y promesas repetidas, ni anuncios mediáticos. Y quizá ahí es donde entra la reflexión más delicada de todas: la sociedad ya dejó de creer en las palabras políticas. La gente escucha anuncios, discursos y conferencias desde hace años, pero sigue viendo las mismas ejecuciones, mantas, señalamientos y las mismas dudas dentro de las corporaciones. Porque de la puerta hacia afuera todos hablan de estrategia, depuración y combate al crimen; pero de la puerta hacia adentro, solamente quienes viven realmente el problema sabemos qué tan profunda sigue siendo la desconfianza institucional… Y POR SI NO lo sabía el General Santos Álvarez, existen antecedentes documentados que exhiben que los señalamientos contra elementos de la Guardia Nacional no son simples rumores de calle. Basta recordar el caso ocurrido en mayo del 2020, cuando soldados de esa institución fueron grabados presuntamente extorsionando a un tirador de droga en Ciudad Obregón, situación que generó un fuerte escándalo mediático a nivel estatal y nacional. En aquel entonces, la propia dependencia informó públicamente que los elementos evidenciados fueron separados definitivamente de sus cargos y que enfrentarían procesos administrativos y penales, tanto internos como ante autoridades ministeriales. Sin embargo, como ha ocurrido en muchos otros casos, nunca quedó del todo claro cuál fue el desenlace real, si existieron sentencias firmes, castigos ejemplares o consecuencias penales contundentes… MIENTRAS TANTO, integrantes del colectivo Guerreras Buscadoras de Cajeme, siguen entrando al monte, al lodo, a los predios abandonados y a las zonas más complicadas del sur de Sonora en busca de sus desaparecidos. La mañana de ayer las madres buscadoras encabezadas por Silvia Velázquez Rodelo, realizarían exploraciones en un punto ubicado en las inmediaciones de San Ignacio Río Muerto, en condiciones difíciles, incluso bajo lluvia, como ha venido ocurriendo en los últimos días en diversas zonas del Valle del Yaqui y sus alrededores. Dentro de ese contexto, comienza también a observarse una mayor participación por parte de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas en Sonora, encabezada por Dante Noel Talavera Nieblas, donde recientemente se logró la adquisición de una mini retroexcavadora para apoyar los trabajos en campo, en tanto continúan las gestiones para incorporar maquinaria de mayor capacidad, particularmente una retroexcavadora grande que resulta indispensable para varios puntos considerados prioritarios dentro del sur del estado. Uno de esos lugares es el predio conocido como “La Antena”, ubicado por la calle 400 entre Kino y 2, Valle del Yaqui, donde en junio del año pasado fueron localizados restos de al menos 26 personas. Uno de los casos que continúa generando inquietud es el del exagente policiaco, Ricardo Durán Lauterio, desaparecido desde el pasado 24 de enero, de quien hasta el momento no se tienen noticias sobre su paradero. De igual forma, sigue sin localizarse el ex policía, Juan Pedro Torres Martínez que fue privado de su libertad allá por Bácum hace ya años atrás… LA DETENCIÓN de siete presuntos integrantes de una célula criminal en la colonia Beltrones volvió a dejar varias lecturas importantes dentro del contexto de seguridad que vive Cajeme. Inicialmente se hablaba de un fuerte aseguramiento de armas largas, aunque finalmente trascendió que se trató de un fusil AK-47, conocido como “cuerno de chivo”, una pistola calibre 9 milímetros y diversas detenciones. Sin embargo, más allá de la cantidad de armamento asegurado, lo verdaderamente relevante fue el operativo en sí y la manera en que se ejecutó. Se trató de una acción encabezada por personal de la Secretaría de Marina, con apoyo de la Policía Municipal. Y eso inevitablemente vuelve a poner sobre la mesa un tema que durante años ha sido motivo de debate en Cajeme: cuando realmente existe coordinación, voluntad operativa e interés institucional por contener a grupos delictivos, los resultados sí aparecen. Los ahora imputados quedaron a disposición de la Fiscalía General de la República. Mañana abundamos sobre el tema… Luego seguimos, Dios mediante.

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