Por Jesús Palomares
Navojoa.- La escasez de materias primas provocada por la sequía, la deforestación del Río Mayo y los efectos del cambio climático ya golpea a los artesanos indígenas del sur de Sonora, quienes desde hace más de una década dependen de recursos provenientes del norte de Sinaloa para mantener viva su producción ceremonial.
La promotora cultural indígena, Victoria Moroyoqui Galaviz, advirtió que una posible afectación ambiental en la Bahía de Ohuira, asociada al proyecto de la planta de amoníaco en Topolobampo, podría agravar aún más la situación y comprometer la elaboración de piezas tradicionales utilizadas en festividades y ceremonias yoremes.
“En nuestra región prácticamente ya no existe materia prima. Los artesanos llevan más de 15 años abasteciéndose en el norte de Sinaloa. Si esos recursos también se pierden, el panorama será muy complicado”, señaló.
Explicó que las investigaciones que realiza como parte de su maestría en Desarrollo Sustentable y Ambiental muestran que las alteraciones climáticas han reducido la disponibilidad de maderas, pieles y capullos utilizados para elaborar tenábaris y otras artesanías tradicionales.
Alertó que cualquier deterioro ambiental en los ecosistemas de Topolobampo y la Bahía de Ohuira tendría repercusiones directas en las comunidades indígenas del sur de Sonora.
“Habrá un efecto dominó. Los daños no se limitarían a Sinaloa; también impactarían a los artesanos y productores que dependen de esos ecosistemas para obtener materiales”, afirmó.
Pese a las dificultades, destacó que los artesanos yoremes continúan con su labor, recolectando materiales de forma silvestre en zonas ribereñas o adquiriéndolos a propietarios de ranchos y terrenos.





