Martín Mendoza/MO
En punto de las 3 de la tarde de este lunes arribó la carroza fúnebre a la Jefatura de Policía; transportaba el féretro con los restos mortales de Carlos Alberto Monares Vargas para acudir a su última cita.
Desde minutos antes sus excompañeros activos y otros ya jubilados esperaban impacientes la llegada del cortejo encabezado por una patrulla.
El ulular de la sirena anunciaba su presencia en el edificio de la Secretaria de Seguridad Pública Municipal.
En medio de un pesado silencio uniformados y amigos bajaron el ataúd color azul metálico y lo ingresaron por la misma puerta por donde entraba y salía Monares Vargas en vida.
El féretro fue colocado en el centro del pórtico y numerosos agentes de Policía Preventiva y Tránsito Municipal montaron guardias de honor.
No hubo mensaje de despedida, pero si nutridos aplausos y cinco minutos después de que recibió el saludo oficial como lo hacían cuando estaba en vida terminó su visita al que por muchos años su segundo hogar.
Después, el ataúd fue retirado y colocado en la carroza que después de ahí lo llevo a la Parroquia del Espíritu Santo de la colonia Municipio Libre, donde se le ofició misa de cuerpo presente.
Finalmente, fue llevado a su última morada al cementerio del Carmen dónde reposarán sus restos eternamente.
Monares Vargas, fue jefe de la Policía Preventiva en la administración 2009-2012, siendo alcalde Manolo Barro Borgaro.
Siempre destacó en sus tareas como guardian del orden desde que la Comandancia funcionaba en el desaparecido edificio de calles Coahuila y 200, en la colonia Campestre.
Esto le valió ganarse por mérito propio los ascensos como sargento y después como teniente de la Policía Municipal hasta su jubilación que alcanzó a mediados de la década pasada entre 2010 y 2015.
Descanse en paz.






