Martín alberto Mendoza
EN LA POSTRERA DESPEDIDA DEL EXCOMANDANTE DE LA POLICÍA PREVENTIVA, CARLOS ALBERTO MONARES VARGAS; QUEDO CLARO ALGO QUE NO SIEMPRE SE VE DENTRO DE CORPORACIONES: CUANDO HAY RESPETO VERDADERO, LA FRATERNIDAD APARECE SOLA; NO FUE UNA DESPEDIDA FRÍA, VACÍA O DE TRÁMITE; HUBO PRESENCIA, HUBO SALUDOS SINCEROS, HUBO COMPAÑEROS DE DISTINTAS GENERACIONES, POLICÍAS VETERANOS, INVESTIGADORES DE LA VIEJA ESCUELA Y ELEMENTOS QUE, AUN YA JUBILADOS, SIGUEN CONSERVANDO ESE SENTIDO DE PERTENENCIA QUE SOLAMENTE SE GANA CON AÑOS DE TRABAJO, LEALTAD Y TRATO HUMANO; AHÍ ESTABAN ROSTROS CONOCIDOS, GENTE QUE HA CAMINADO LA CALLE, QUE CONOCE LA INVESTIGACIÓN DESDE ABAJO, QUE SABE LO QUE CUESTA PORTAR UNA RESPONSABILIDAD Y TAMBIÉN LO QUE SIGNIFICA GANARSE EL RESPETO DE LA TROPA; EN ESE MISMO ESCENARIO DEL LUNES, HUBO QUIENES COMENTARON QUE YA ES TIEMPO QUE LOS JEFES SUPERIORES DE SEGURIDAD PÚBLICA MUNICIPAL REALICEN SANOS MOVIMIENTOS EN LA ESTRUCTURA OPERATIVA; ES TIEMPO QUE REGRESEN A LAS FILAS A MÁS DE TRES MANDOS MEDIOS ANTE SU ANTISOCIAL CONDUCTA; EN SU INFINITA SOBERBIA Y ARROGANCIA NO HAN ENTENDIDO QUE LOS PUESTOS SON GOLONDRINOS Y ASÍ COMO SE FUE CLAUDIO CRUZ HERNÁNDEZ TAMBIÉN ELLOS TENDRÁN QUE DEJAR EL CARGO; ES NECESARIO QUE MEDITEN QUE NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS; TODAVÍA SE RECUERDA QUE INCONTABLES ELEMENTOS DE POLICÍA Y TRÁNSITO PREGUNTABAN: ¿SABES CUÁNDO SE VA A IR ESTE SEÑOR, PORQUE YA NO LO SOPORTAMOS?; ESTO, EN ALUSIÓN A LA SALIDA DEL CONTRALMIRANTE; LOS ENCARGOS DENTRO DE UNA CORPORACIÓN NO SON ETERNOS; SON PASAJEROS. POR ESO, QUIEN RECIBE UNA RESPONSABILIDAD, POR PEQUEÑA O GRANDE QUE SEA, DEBE ENTENDER QUE EL CARGO NO ES PARA GOLPEAR, HUMILLAR NI MARCAR DISTANCIA CON LA GENTE, SINO PARA SERVIR, ORDENAR, CORREGIR Y DEJAR HUELLA, PERO NO LO HAN ENTENDIDO
LA TARDE de este lunes, en el marco de la póstuma despedida del excomandante de la Policía Preventiva, Carlos Alberto Monares Vargas, acaecido la madrugada del domingo, debido a complicaciones de salud, quedó claro algo que no siempre se ve dentro de las corporaciones: cuando hay respeto verdadero, la fraternidad aparece sola. No fue una despedida fría, vacía o de trámite. Hubo presencia, hubo saludos sinceros, hubo compañeros de distintas generaciones, policías veteranos, investigadores de la vieja escuela y elementos que, aun ya jubilados, siguen conservando ese sentido de pertenencia que solamente se gana con años de trabajo, lealtad y trato humano. Ahí estaban rostros conocidos, gente que ha caminado la calle, que conoce la investigación desde abajo, que sabe lo que cuesta portar una responsabilidad y también lo que significa ganarse el respeto de la tropa. Debo confesar que resultó grato estrechar y dar ese apretón de manos a policías jubilados como Trinidad Pérez León, Jorge Alberto Serna Corral, Adolfo Estrada Liera, Servando Cruz, entre otros que se acercaron a un servidor para exteriorizar su tristeza ante la partida del ex jefe policíaco que era muy apreciado entre la tropa que cuenta con más de 15 años de servicio. Fue titular de la Preventiva Municipal en la administración de Manolo Barro Borgaro 2009-2012, cuando Jesús Alberto Navarro Salas era el director operativo y el director de la corporación el capitán en retiro del Ejército Mexicano, Mario Alberto Andrade Ramos, nativo de Chiapas… HABRÍA QUE rememorar que Navarro Salas estando como alto mando de la Policía en Bácum, en los primeros días de agosto del 2018 sufrió artero atentado sobre la carretera internacional al sur de Loma de Guamúchil. Por fortuna logró sobreponerse a las heridas de bala que le dispararon con intenciones de terminar con su vida, y, vivió para contarlo algo que no todos tienen esa dicha y la estrella para superar semejante ataque que lo obligó a no regresar al cargo que desempeñaba en el vecino municipio… EN ESE MISMO escenario del lunes, hubo quienes comentaron que ya es tiempo que los jefes superiores de Seguridad Pública Municipal realicen sanos movimientos en la estructura operativa y regresen a las filas a más de tres mandos medios ante su antisocial conducta. En su infinita soberbia y arrogancia no han entendido que los puestos son golondrinos y así como se fue Claudio Cruz Hernández también ellos tendrán que dejar el cargo. Es necesario que mediten que no hay mal que dure cien años. Todavía recuerdo que incontables elementos de Policía y Tránsito se me acercaban y la pregunta era siempre la misma: ¿Sabes cuándo se va a ir este señor, porque ya no lo soportamos? Esto, en alusión a la salida de Cruz Hernández. Aunque en realidad hacían cuestionamientos con florido lenguaje. Finalmente se fue pese a que, a decir de la misma tropa no se quería ir y algunos “besamanos” le organizaron más de alguna despedida…Y, ES AQUÍ DONDE vale la pena ahondar la reflexión. Los encargos dentro de una corporación no son eternos. Son pasajeros. Por eso, quien recibe una responsabilidad, por pequeña o grande que sea, debe entender que el cargo no es para golpear, humillar ni marcar distancia con la gente, sino para servir, ordenar, corregir y dejar huella. Porque una cosa es dejar huella y otra muy distinta es dejar marca. Lo que se comenta internamente sobre algunos mandos no es menor. No es una voz aislada, no son dos ni tres personas inconformes. Hay elementos que señalan, con preocupación, que ciertos encargados han hecho que algunos olviden de dónde vienen y con quién caminaron antes de ocupar una posición. En ese contexto se menciona con insistencia el nombre de Isaías Soria Galván, actualmente relacionado con responsabilidades dentro del C-2. La queja que se escucha entre la gendarmería no gira solamente en torno a decisiones administrativas, sino al trato, a lo altanero y, a una forma de conducirse que, según quienes lo conocen desde la tropa, ha sorprendido incluso a quienes antes lo consideraban amigo… DEBE QUEDARLE muy claro que la amistad verdadera no debería depender del cargo. El saludo, el respeto y la consideración no deberían cambiar porque alguien recibió un nombramiento. Cuando un elemento que antes caminaba con la tropa empieza a comportarse como si estuviera por encima de todos, algo se rompe. Y cuando eso ocurre, tarde o temprano la misma estructura lo resiente. También se mencionan otros nombres, como Ernesto Luzanilla Herrera, José Eduardo Jaramillo Soto y José Antonio Ángulo Reyes, sobre quienes algunos agentes expresan inconformidad por formas de trato que, de ser ciertas, deberían revisarse con seriedad. Porque una corporación no se fortalece con mandos que generan distancia, sino con mandos que saben conducir, escuchar y corregir sin perder la humildad. Y, otra vez es necesario traer a colación el caso de Claudio Cruz Hernández, de quien hoy muchos hablan mal, no necesariamente por falta de capacidad, sino por la forma en que, según señalamientos internos, trató a la gente cuando tuvo oportunidad de hacerlo distinto. Ese debería ser un espejo para cualquiera que hoy ocupe una responsabilidad. Las corporaciones se sostienen por la tropa. Si esa tropa se siente maltratada, ignorada o humillada, el problema deja de ser individual y se convierte en un asunto institucional…EN OTRO TEMA, es de sabios reconocer cuando existe equivocación, y también es de hombres responsables corregir el rumbo cuando la realidad termina imponiéndose sobre cualquier percepción previa. Hace apenas unos días señalé que Cajeme registraba una notable disminución en homicidios durante junio, lo que generaba expectativas de una posible mejora en materia de seguridad; sin embargo, los hechos recientes me obligan a poner los pies sobre la tierra y aceptar que la realidad volvió a golpear con fuerza. La violencia regresó a ocupar el centro de la conversación pública, las cifras nuevamente preocupan y la sociedad merece análisis serios, no lecturas apresuradas ni estadísticas acomodadas que intenten suavizar lo que realmente se vive en las calles. Durante la semana anterior se contabilizaron ocho personas ejecutadas, mientras que la cifra acumulada del mes alcanzaría ya once muertes violentas, sin que hasta ahora se informe de personas detenidas, presuntos responsables identificados o avances claros en las investigaciones relacionadas con estos hechos. El caso más reciente se registró durante la noche del jueves en el fraccionamiento Urbi Villa del Real, donde una persona fue agredida a balazos. Horas más tarde, durante la madrugada, se confirmó su fallecimiento a consecuencia de las lesiones sufridas. Pero la jornada violenta no terminó ahí. Alrededor de las 6:50 de la mañana, fue reportado el hallazgo de otro cuerpo en las inmediaciones de la calle 500, entre Meridiano y Canal Bajo. La víctima resultó ser un residente de la colonia Municipio Libre quien entre las 12:30 y 13:00 horas del viernes fue privado de la libertad y horas más tarde de la vida. Trascendió que murió de asfixia por estrangulamiento y heridas producidas con arma blanca. Fue identificado como René Ataulfo, de 42 años. Desde el lunes de la semana anterior, cuando se reportaron tres personas privadas de la vida, la estadística comenzó a crecer de manera alarmante, concatenando un caso tras otro, sin que la ciudadanía perciba una respuesta clara, contundente y eficaz por parte de las instituciones responsables de investigar y esclarecer estos crímenes. Y aunque formalmente se pueda decir que “existe una investigación en curso”, la realidad es que pedir resultados concretos parece cada vez más complicado frente a una Fiscalía que sigue quedando a deber en capacidad de investigación. En ese sentido, la responsabilidad política e institucional también alcanza al fiscal general de justicia en Sonora, Gustavo Rómulo Salas Chávez, pues la procuración de justicia no puede limitarse a recibir reportes, procesar escenas y acumular carpetas de investigación sin resultados visibles. Más allá de los números, como ya se ha dicho repetidas ocasiones cada caso representa una familia destruida, una comunidad lastimada y un nuevo golpe a la tranquilidad de Cajeme. La pregunta sigue siendo la misma: ¿Cuántos hechos más tendrán que acumularse para que las autoridades demuestren verdadera capacidad de investigación y respuesta? …Luego seguimos, Dios mediante.





