Dr. César Alejandro Valdez Domínguez
El crecimiento prostático obstructivo es un problema de salud muy común en los hombres, especialmente después de los 50 años y en algunos casos, después de los 40 años. Ocurre cuando la próstata, una glándula que forma parte del aparato reproductor masculino, aumenta de tamaño y comienza a comprimir la uretra, que es el conducto por donde sale la orina desde la vejiga. Esta situación puede dificultar el vaciado adecuado de la vejiga y afectar la calidad de vida de quien la padece.
Es importante saber que el crecimiento de la próstata no siempre significa cáncer. De hecho, la mayoría de los casos corresponden a una condición benigna conocida como hiperplasia prostática benigna. Sin embargo, sus síntomas pueden llegar a ser molestos e incluso provocar complicaciones funcionales si no se atienden oportunamente.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la disminución de la fuerza del chorro urinario, dificultad para iniciar la micción, sensación de vaciado incompleto de la vejiga, necesidad de orinar varias veces durante la noche, aumento de la frecuencia urinaria durante el día, urgencia para orinar y goteo al terminar de hacerlo. Algunas personas también pueden presentar infecciones urinarias recurrentes o retención urinaria, que ocurre cuando ya no es posible orinar de manera espontánea y hay necesidad de colocar sonda urinaria de manera urgente.
Muchas veces los hombres consideran estos síntomas como una consecuencia normal del envejecimiento y retrasan la búsqueda de atención médica. Sin embargo, ignorar estas señales puede favorecer la aparición de complicaciones como infecciones urinarias, formación de cálculos en la vejiga, sangrado urinario, daño en la función de la vejiga e incluso afectación de los riñones.
La prevención y la detección temprana juegan un papel fundamental. Aunque no existe una forma completamente efectiva de evitar el crecimiento prostático asociado a la edad, sí es posible adoptar hábitos saludables que contribuyan al bienestar general y permitan identificar oportunamente cualquier alteración.
Se recomienda mantener un peso saludable, realizar actividad física de forma regular, llevar una alimentación equilibrada rica en frutas, verduras y fibra, así como reducir el consumo excesivo de grasas y alimentos ultraprocesados. También es importante evitar el tabaquismo y moderar el consumo de alcohol. Estas medidas favorecen la salud cardiovascular y pueden contribuir a un mejor funcionamiento del sistema urinario.
Los hombres mayores de 40 años, o aquellos con antecedentes familiares de enfermedades prostáticas, deben acudir periódicamente a valoración médica, incluso si no presentan síntomas importantes. Durante la consulta, el médico puede realizar una evaluación clínica con un interrogatorio relacionado a su forma de orinar e inspección clínica, -si ésta es necesaria-, solicitar estudios de laboratorio y cuando se requiera, estudios complementarios para determinar el estado de la próstata y descartar otras enfermedades.
Actualmente existen tratamientos eficaces para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Dependiendo de cada caso, el tratamiento puede incluir cambios en los hábitos de vida, medicamentos que ayudan a mejorar su forma de orinar y en algunos pacientes procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos o cirugía convencional.
El mensaje principal para la población es que los problemas urinarios no deben considerarse una parte inevitable del envejecimiento. Reconocer los síntomas, acudir oportunamente con un profesional de la salud y seguir las recomendaciones médicas, permite prevenir complicaciones y mantener una buena calidad de vida.
Cuidar la salud prostática es una responsabilidad que comienza con la información. Hablar abiertamente sobre estos síntomas y buscar atención médica temprana, puede marcar una gran diferencia en la salud y el bienestar de los hombres.
* * Urólogo del Hospital General de Zona (HGZ) No. 16 de Navojoa





