Una cosa es el amor al arte y otra muy distinta el amor al negocio… Así como el otro día me estaba preguntando qué tanto se ve beneficiada la familia de Sergio Vega con todos los tributos que al recordado “Shaka” le hacen algunos músicos y cantantes, hoy me salta otra duda idéntica: ¿Qué tanto le habrá dejado Julio Preciado a la familia de Lalo “El Gallo” Elizalde con aquel homenaje discográfico que le grabó hace ya bastantes ayeres? Porque una cosa es el cariño y otra el billete, ¿o me van a decir que todo es por pura cortesía?, ¿serán homenajes sinceros o negocios redondos? Y es que la lista de los que se “emocionan” cantando los éxitos de Sergio Vega es larga. Si queremos ponerle nombre y apellido a los de casa, ahí tenemos a la banda “Triguera”; los muchachos acaban de lanzar con bombo y platillo su producción “Puras Shakalozas”, un disco homenaje al “Shaka” del cual se desprende como primer sencillo el tema “¿Quién es usted?”. Ellos juran que lo hacen con profunda admiración y para mantener vivo el legado del originario de Hornos, pero uno que ya se sabe el caminito no puede evitar pensar en el ‘tintineo’ de las monedas. ¿Será que las regalías de las plataformas digitales van a parar a las manos de los herederos legítimos, o se quedan atoradas en las bolsas de la agrupación?, ¿dónde queda la tajada para la familia?… Los que ya andan anunciando en las redes sociales que tienen abierta la agenda de contrataciones para el llamado “Homenaje más Shaka” son Fito Gámez y Rosendo Amparano. Ambos aseguran que ofrecen un espectáculo de primerísima calidad y una experiencia musical inolvidable. Y miren, de eso yo no tengo la menor duda porque los dos son excelentes músicos; más aún Fito, que por algunos años se fletó como el acordeonista oficial del mismísimo intérprete de “Mi Huérfano Alazán” y se la sabe de todas, todas. El detalle fino, ‘el negrito en el arroz’, es que ninguno de los dos sale a decir cuál es el porcentaje real que le entregan a los dolientes del “Shaka” por andar haciendo uso de su imagen y de sus grandes éxitos para llenarse la billetera y el calendario de chamba. Qué bonito es recordar a los ídolos, pero es más bonito cuando el tributo genera facturas con muchos ceros y todos ganan… Lo que para unos puede ser insignificante, para otros es invaluable e importante… Cambiando radicalmente de aires, a seis días de haberse celebrado la pomposamente llamada “Serenata más grande del mundo” en los alrededores de “La Minerva”, la resaca que domina en Guadalajara ya no es de tequila, sino de profunda indignación. El eco de los mariachis ya se apagó, pero lo que sigue sonando fuerte son las quejas de miles de asistentes que vivieron una noche de terror logístico. Aquello pintaba para ser una velada histórica y terminó siendo, por obra y gracia de la mala organización, en una ruleta rusa colectiva. Amigos cercanos que se aventuraron al coloso de las avenidas Vallarta y López Mateos me cuentan historias que erizan la piel. Me aseguran que allá parecía que Protección Civil no existe. En medio de un mar humano que supera cualquier límite seguro, no se veía ni un solo uniforme policial, mucho menos una ambulancia o una ruta de evacuación. Dios es grande y es tapatío, porque imagínense ustedes si se hubiera desatado una riña campal entre la multitud alcoholizada: ¿cuántos muertos o heridos estaríamos lamentando hoy en las portadas de los diarios?… Procura ser la mano que levanta al caído y no ser el pie que lo hunde… Etcétera…





