HASTA EL inicio de la tarde de ayer, Cajeme había alcanzado siete días consecutivos sin registrarse hechos violentos de alto impacto, una situación que desde hace varios años no se veía en el municipio y que, sin duda, representa una noticia cada vez más alentadora para la población. Cada día que transcurre en tranquilidad debe considerarse un logro, principalmente para las familias cajemenses, que durante mucho tiempo han vivido bajo la incertidumbre provocada por la violencia. Recuperar poco a poco la paz es una buena noticia que merece ser reconocida. Es innegable que este resultado guarda relación con el trabajo coordinado que vienen realizando las autoridades de los tres órdenes de gobierno. Sin embargo, sería simplista atribuir esta disminución únicamente al patrullaje. La reducción de la violencia responde también a diversos factores estructurales y operativos, entre ellos los operativos federales de inteligencia, una mayor coordinación institucional, acciones orientadas a la reconstrucción del tejido social y, de acuerdo con diversos análisis en materia de seguridad, la disminución de disputas territoriales entre grupos delictivos en determinadas zonas. No obstante, siete días sin hechos violentos no significan que el problema esté resuelto. Ciudad Obregón continúa enfrentando importantes retos en materia de seguridad pública y procuración de justicia. Mantener estos resultados exigirá constancia, inteligencia y un trabajo permanente por parte de las autoridades. También es notable reconocer que, aunque las estadísticas muestran una mejoría, persiste una alta desconfianza ciudadana hacia las corporaciones. Esto evidencia que el desafío no consiste únicamente en reducir los índices delictivos, sino también en fortalecer la legitimidad, la cercanía y la confianza de las instituciones encargadas de brindar seguridad. Cuando las cifras mejoran, también es justo reconocer el esfuerzo institucional. De la misma manera, cuando las cosas no funcionan, corresponde señalar con responsabilidad. Hoy, Cajeme registra siete días de tranquilidad; el verdadero reto será convertir esa excepción en una constante y demostrar que la paz puede mantenerse en el tiempo mediante estrategias integrales y sostenidas… HAY QUE decir que la mañana de este martes, una señora de edad avanzada que padece de pérdida de memoria o Alzheimer provocó una movilización policial por rumbo de la colonia Villas del Trigo, al reportarse supuesta privación de la libertad lo que propició que se activara el código rojo. Al hacer contacto los agentes de la Policía Municipal con la mujer de 84 años, la notaron desorientada y al advertir los uniformados en el estado en que se hallaba la octogenaria decidieron trasladarla a su domicilio situado en la colonia Nueva Galicia y se la entregaron a uno de sus hijos. De esta forma, se descartó el delito que se reportó inicialmente. Al final no se enteraron quien hizo la llamada al 911 para reportar la presunta privación ilegal de la libertad que de cualquier manera encendió las alarmas de las autoridades, luego de casi una semana de no ocurrir ningún evento delictivo que altere la paz y el orden social en todos los cuadrantes y polígonos de la localidad. De primer momento, el hecho generó preocupación entre el comandante José Daniel Navarro Salas, encargado del sector sur-oriente de la ciudad, donde se encuentran enclavadas las colonias Villas del Trigo y Nueva Galicia… EN UN ASUNTO muy sensible hay que decir que la búsqueda de personas desaparecidas en Cajeme dejó nuevamente en evidencia una necesidad urgente: contar con maquinaria suficiente, disponible y permanente para apoyar los trabajos de localización en terrenos, lotes baldíos, casas demolidas y posibles puntos de inhumación clandestina. Durante el fin de semana, integrantes del Colectivo DH Verdad y Justicia por Nuestros Desaparecidos y del colectivo Buscadores del Valle del Yaqui encabezados por Ana Isabel Castro Cota, participaron en una jornada de búsqueda en un lote ubicado sobre la calle Plutarco Elías Calles, en la colonia Óscar Russo Vogel, en Ciudad Obregón. Sin embargo, el tiempo disponible fue limitado: apenas alrededor de cuatro horas de trabajo efectivo con maquinaria pesada durante viernes y sábado. Ese dato no es menor. Para una familia que busca a un hijo, a una hija, a un hermano, a un esposo o a una madre, cuatro horas pueden significar una esperanza abierta; pero también pueden quedarse cortas frente a la magnitud del problema que se vive en Cajeme. De acuerdo con lo señalado por la buscadora Castro Cota, en el municipio se habla de una cifra cercana o superior a las 3 mil personas desaparecidas, una realidad que obliga a replantear la forma en que se atienden estas búsquedas… NO BASTA con acompañar a los colectivos de manera ocasional, ni depender de maquinaria prestada, rentada o condicionada a ciertos horarios. La emergencia humanitaria exige herramientas permanentes. Hablar de una cifra cercana a las 3 mil personas desaparecidas en Cajeme obliga a dimensionar la gravedad del problema. Aun cuando se trate de estimaciones referidas por colectivos de búsqueda y no necesariamente de una cifra oficial cerrada, el solo hecho de que las familias hablen de miles de ausencias revela una crisis humanitaria que no puede atenderse con apoyos limitados, maquinaria prestada o jornadas de apenas unas horas. Por ello, sería importante que el Gobierno del Estado, con apoyo del Gobierno Federal y del Gobierno Municipal de Cajeme, impulsaran una inversión tripartita para adquirir cuando menos dos o tres retroexcavadoras destinadas específicamente a tareas de búsqueda de personas desaparecidas. No se trata de un gasto menor, pero sí de una inversión profundamente humana. Una retroexcavadora puede hacer en horas lo que madres, padres y hermanos tardarían días en realizar con palas, varillas y picos… HAY QUE DEJAR en claro que el uso de la maquinaría podría ser regulado por el titular de la Comisión de Búsqueda de Personas para el Estado de Sonora, Dante Noel Talavera Nieblas, solo en Cajeme y municipios adyacentes como Bácum, San Ignacio Río Muerto y comunidades yaquis. En esta zona la incidencia de hallazgos es constante y sino habría que preguntarle a Silvia Velázquez Rodelo, dirigente de las Guerreras Buscadoras de Cajeme. En esta localidad, las búsquedas ya no son hechos aislados. Se han convertido en parte dolorosa de la vida pública del municipio. Los colectivos salen al monte, a canales, predios abandonados, colonias periféricas, casas demolidas y terrenos señalados por llamadas anónimas. Muchas veces lo hacen con recursos propios, con desgaste físico, emocional y económico, y con el riesgo que implica entrar a zonas donde el dolor se mezcla con la incertidumbre. Por eso, la respuesta institucional debe estar a la altura. Si existen miles de familias buscando una respuesta, el Estado no puede limitarse a acompañar con presencia; debe garantizar condiciones materiales para buscar mejor… AHORA BIEN, una inversión tripartita permitiría que la maquinaria no dependiera de la voluntad de particulares ni de la disponibilidad temporal de empresas. También ayudaría a calendarizar búsquedas, atender reportes con mayor rapidez y dar seguimiento a puntos donde, por falta de tiempo o herramienta, las revisiones quedan inconclusas. La participación del municipio es clave porque conoce el territorio. La del Estado es necesaria porque tiene responsabilidad directa en materia de seguridad, atención a víctimas y búsqueda. Y la Federación debe participar porque la desaparición de personas es una crisis nacional que requiere coordinación real, no solamente discursos. Los colectivos de búsqueda no están pidiendo privilegios. Están pidiendo herramientas para encontrar a quienes nadie debió perder. Están haciendo una labor que moralmente le corresponde al Estado, pero que en la práctica han terminado encabezando las familias. Cajeme necesita asumir esta realidad con seriedad. Si las cifras hablan de miles de desaparecidos, entonces las acciones también deben ser de ese tamaño. No se puede enfrentar una crisis humanitaria con apoyos de cuatro horas…POR CIERTO que, de acuerdo al padrón de registro de las Guerreras Buscadoras en los primeros siete días de julio en San Ignacio Río Muerto, donde el alcalde Abel González Ambriz, asegura que no pasa nada han desaparecido casi una decena de personas y en Ciudad Obregón se han reportado cuatro hombres y una mujer desaparecidos. Aunque un masculino ya apareció sano y salvo, pero luego seguimos con el tema, Dios mediante.

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