Martín alberto Mendoza Salazar
CIUDAD OBREGÓN VOLVIÓ A DESPERTAR CON UNA JORNADA SIN HECHOS VIOLENTOS DE ALTO IMPACTO, UNA NOTICIA QUE SIEMPRE ES POSITIVA; SIN EMBARGO, LA EXPERIENCIA DE LOS ÚLTIMOS AÑOS OBLIGA A TOMAR ESTOS PERIODOS DE CALMA CON PRUDENCIA Y NO COMO UNA SEÑAL DE QUE EL PROBLEMA DE LA VIOLENCIA HA QUEDADO ATRÁS; LA PAZ NO SE CONSTRUYE CONTANDO LOS DÍAS EN QUE NO OCURRE UN HOMICIDIO, PRIVACIONES O DESAPARICIONES. LA VERDADERA TRANQUILIDAD SE ALCANZA CUANDO ESA CALMA SE MANTIENE EN EL TIEMPO Y VA ACOMPAÑADA DE RESULTADOS SOSTENIDOS EN PREVENCIÓN, INVESTIGACIÓN Y PRESENCIA EFECTIVA DE LAS AUTORIDADES; EN CAJEME, LA CIUDADANÍA HA APRENDIDO QUE, EN CUALQUIER MOMENTO, UN SOLO HECHO PUEDE CAMBIAR POR COMPLETO EL PANORAMA; MÁS QUE UN AMBIENTE DE PAZ, LO QUE MUCHAS PERSONAS PERCIBEN ES UNA CONSTANTE EXPECTATIVA DE QUE ALGO VUELVA A SUCEDER; ES UNA TRANQUILIDAD FRÁGIL, QUE PUEDE ROMPERSE DE UN MOMENTO A OTRO, COMO UN CRISTAL; ESA PERCEPCIÓN SOLO PODRÁ CAMBIAR CUANDO LOS PERIODOS DE ESTABILIDAD DEJEN DE SER LA EXCEPCIÓN Y SE CONVIERTAN EN LA REGLA; INTEGRANTE DEL COLECTIVO GUERRERAS BUSCADORAS DE CAJEME LE TOCÓ LOCALIZAR LOS RESTOS DE SU HIJO; DESAPARECIÓ EN ABRIL 2022 EN CALLES DE LA COLONIA 410; FUE LOCALIZADO EN JUNIO PASADO EN UN PREDIO DE BACUM; ANTE LA ANGUSTIANTE ESPERA DE SU VÁSTAGO QUE YA NO REGRESÓ A SU HOGAR COMO ELLA HUBIERA DESEADO; DECIDIÓ SUMARSE A ESE COLECTIVO Y PARADÓJICAMENTE LE TOCÓ PARTICIPAR EN EL DOLOROSO HALLAZGO; DE ESTA FORMA TRISTEMENTE PUSO FIN A ESA LARGA ESPERA, AGOBIO E INCERTIDUMBRE; FUE EL EXTINTO EXPROCURADOR DE JUSTICIA ABEL MURRIETA GUTIÉRREZ QUIEN IMPULSÓ LA CREACIÓN DEL LABORATORIO INTELIGENTE CIENTIFICO FORENSE DE LA FGJE
ESTE MIÉRCOLES, Ciudad Obregón volvió a despertar con una jornada sin hechos violentos de alto impacto, una noticia que siempre es positiva. Sin embargo, la experiencia de los últimos años obliga a tomar estos periodos de calma con prudencia y no como una señal de que el problema de la violencia ha quedado atrás. La paz no se construye contando los días en que no ocurre un homicidio, privaciones o desapariciones. La verdadera tranquilidad se alcanza cuando esa calma se mantiene en el tiempo y va acompañada de resultados sostenidos en prevención, investigación y presencia efectiva de las autoridades. En Cajeme, la ciudadanía ha aprendido que, en cualquier momento, un solo hecho puede cambiar por completo el panorama. Más que un ambiente de paz, lo que muchas personas perciben es una constante expectativa de que algo vuelva a suceder. Es una tranquilidad frágil, que puede romperse de un momento a otro, como un cristal. Esa percepción solo podrá cambiar cuando los periodos de estabilidad dejen de ser la excepción y se conviertan en la regla. Por ello, el reto para las autoridades de los tres órdenes de gobierno no es únicamente reaccionar cuando ocurre un hecho violento, sino consolidar las condiciones para que esta serenidad se prolongue y recupere la confianza de la población…EL PASADO fin de semana, fueron entregados a sus familiares los restos humanos de Ángel Eduardo, una vez que se estableció científicamente su identidad a través de estudios genéticos que se realizaron en el Laboratorio Inteligente Científico Forense de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE). Los restos fueron localizados el 12 de junio pasado, por madres del colectivo Guerreras Buscadoras de Cajeme que lidera Silvia Velázquez Rodelo, en un lugar conocido como Baseran, en el municipio de Bácum, en un predio donde además se hallaron partes óseas de otras dos personas al pie de unos pinos. Ángel Eduardo, estaba desaparecido desde el 15 de junio del 2022. Desapareció de las calles de la colonia Sóstenes Valenzuela Miller, la popular 410. Era hijo de una integrante del organismo de búsqueda que, ante la angustiante espera de su vástago que ya no regresó a su hogar como ella hubiera deseado, decidió sumarse a ese colectivo y paradójicamente le tocó participar en el doloroso hallazgo que tristemente puso fin a esa larga espera, agobio e incertidumbre… JUSTAMENTE el jueves anterior, el Valle del Yaqui volvió a hablar desde la tierra, desde el silencio y desde el horror. En el ejido Francisco I. Madero, Campo 30, fueron localizados restos humanos calcinados dentro de un pozo. Solo se sabe que pudieran ser de una mujer, de acuerdo a los indicios que se localizaron entre los huesos calcinados. Sin duda que fue un hallazgo que volvió a sacudir al municipio y que obliga a decirlo con toda claridad: las personas desaparecidas también son víctimas de la violencia. No se puede seguir midiendo la seguridad únicamente por los homicidios visibles, por los cuerpos que aparecen en la vía pública o por los ataques armados que se reportan al momento. Cuando una persona es privada de la libertad, desaparecida, ocultada, calcinada o enterrada clandestinamente, también estamos frente a una víctima. También hay una familia destruida. También hay una comunidad marcada por el miedo. También hay violencia criminal, aunque no haya cámaras, patrullas o una escena pública de por medio. Lo hemos venido insistiendo: las desapariciones no pueden quedar fuera de la conversación pública ni de la medición real de la violencia. Porque desaparecer a una persona no es solamente ocultarla; es borrar evidencias, romper rastros, sembrar terror y mandar un mensaje de control territorial. Para los grupos delictivos, la desaparición se ha convertido en una estrategia de dominio, de intimidación y de impunidad: desaparecen para que no se investigue, para que no se sepa, para que no se cuente y para que no se castigue. Pero sí cuenta… HAY DECIR QUE Cuenta para la madre que busca. Cuenta para los hijos que esperan. Cuenta para las familias que recorren brechas, canales, predios, pozos y terrenos baldíos con una pala en la mano y el corazón destrozado. Cuenta para Cajeme, aunque muchas veces no aparezca en la estadística inmediata. Cuenta para Sonora, aunque las cifras oficiales tarden en reconocer lo que la realidad ya gritó desde el suelo. Si este hallazgo corresponde a una nueva víctima, entonces no estamos solamente ante “restos localizados”; estamos ante otra vida arrebatada, otro crimen que debe investigarse, otra identidad que debe recuperarse y otra familia que tiene derecho a la verdad. La violencia no baja cuando los cuerpos se esconden. Tampoco desaparece cuando las víctimas son enterradas, quemadas o arrojadas a un pozo. Al contrario: cuando los criminales ya no solo matan, sino que también desaparecen, calcinan y ocultan, estamos frente a una forma más cruel y más profunda de terror social…POR ESTO, cada hallazgo debe dolerle al Estado. Cada pozo, cada fosa, cada resto humano debe encender una investigación seria, científica y completa. No basta con acordonar, levantar y archivar. Se tiene que identificar, reconstruir, investigar y perseguir penalmente a quienes participaron en la privación de la libertad, en la desaparición, en el homicidio y en el ocultamiento del cuerpo. Cajeme no puede acostumbrarse a que sean las madres buscadoras quienes encuentren lo que las instituciones deberían buscar con toda la fuerza del Estado. Esta vez, desde el Campo 30, la realidad vuelve a recordarnos algo brutal: en el municipio no solo cuentan los muertos que aparecen; también cuentan los desaparecidos, los calcinados, los ocultos, los que fueron arrancados de su casa, de la calle, del camino o de su vida diaria. Porque desaparecer también es matar. Y mientras haya pozos, predios, fosas clandestinas con restos humanos, y familias buscando con sus propias manos, nadie puede presumir tranquilidad completa… IGUALMENTE HAY que decir que no es responsabilidad de las madres buscadoras, pero por dolor, angustia y desesperación han hecho suya esa tarea, pero en realidad compete a la Fiscalía del Estado, a los elementos de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC) y esto debe quedarle muy claro al Comisario de esa corporación, Carlos Alberto Flores y al encargado de la procuración de justicia en la entidad, Gustavo Rómulo Salas Chávez, aún y cuando existe una Comisión de Búsqueda de Personas para el Estado de Sonora que es dirigida por Dante Noel Talavera Nieblas quien es el enlace entre todos los grupos de búsqueda que, por cierto, aseguran que ha cumplido con la tarea de canalizar los recursos que requieren. Y, hablando de apoyos, hace tres semanas el Gobierno del Estado firmó un convenio con la federación para destinar 36.4 millones de pesos para fortalecer equipos y acciones de búsqueda y se cuenta con la capacidad operativa para este año. Ojalá se cumple al pie de la letra porque está tarea no sólo implica voluntad y fuerzas físicas, sino recursos como combustibles, vehículos, herramientas, entre otros muchos aditamentos…HAY ALGO que quizás muchos no lo saben pero la creación del Laboratorio Inteligente Científico Forense nació ante el impulso que le dio entre el 2008 y 2010 el entonces Procurador de Justicia en Sonora, Abel Murrieta Gutiérrez quien desde los primeros años del 2000 hacia delante envió a personal médico a capacitarse a los Estados Unidos en materia de genética forense. Fueron encabezados por el doctor Noé Muñoz Rivera que despachaba como director de Servicios Periciales en la entidad. A este proyecto igualmente se sumó el Químico Biólogo, Antonio Piña Montoya que era director de Criminalística e Identificación Criminal. Con amplia visión y conocimiento, Murrieta Gutiérrez invirtió los recursos necesarios para hacer realidad el CIF como también es conocido el Laboratorio por sus siglas en inglés. Finalmente, en 2018 le tocó inaugurarlo a la exfiscal Claudia Indira Contreras Córdova y ahí se identificaron las 38 osamentas halladas al poniente del Campo 30, entre el 31 de marzo y 14 de abril de 2019 en un suceso que estremeció al municipio…Luego seguimos, Dios mediante.

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