Ciudad de México. La Copa Mundial dejó estadios llenos y millones de aficionados eufóricos en México, pero no logró sacudir a una debilitada economía que requiere de fuertes inversiones, consumo y lidia con la incertidumbre asociada a la revisión del TMEC.
El torneo, que culmina el domingo tras más de un mes de vibrantes partidos en Canadá, Estados Unidos y México, dejó a la nación 13 de 104 encuentros, incluida la vistosa inauguración, pero no alcanzó las ambiciosas metas turísticas oficiales para dinamizar el Producto Interno Bruto (PIB), que sufrió una contracción en el primer trimestre.
“El Mundial no cambiará estructuralmente la trayectoria de la economía mexicana”, afirmó Humberto Calzada, economista en jefe de Rankia, al señalar que será solo un estímulo de corto plazo para una economía que el Gobierno prevé crecerá entre 1.8% y 2.8% este año, por encima del 1.1% esperado por analistas.
Desde antes de la justa, economistas anticipaban un impacto temporal y concentrado en pocos sectores de Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, las tres sedes mexicanas, principalmente hoteles, restaurantes, aerolíneas, comercio y entretenimiento.
Banorte, que en marzo estimaba una contribución mundialista de entre 42 y 62 puntos base al PIB de 2026, hacia el final del torneo dijo a Reuters que el aporte rondaría sólo entre 0.4% y 0.5% de la economía.
La moderación también apareció en otras mediciones. Banamex calculó una derrama cercana a 2,000 millones de dólares, alrededor del 0.1% del PIB y menos de la mitad de los 5,600 millones de dólares en remesas que México recibió sólo en mayo.
Más allá del gasto turístico, Deloitte proyectó que la competencia contribuyó a crear más de 100,000 empleos temporales, 10% menos que su estimación previa, y generó 548 millones de dólares de valor agregado en Ciudad de México, 35% por debajo de lo previsto inicialmente.








