El que no sirve para servir, sirve para estorbar… Y ese saco le queda a la medida a varios en el Ayuntamiento. De la noche a la mañana salió a la luz pública un influencer que bien vale la pena apoyar: su nombre es Tadeo Borbón. Si bien es cierto que busca reconocimiento, buena fama, likes y monetizar, sus buenas acciones le hacen al municipio de Cajeme el favor que nuestras autoridades nomás no pueden —o no quieren— hacer. Mientras los funcionarios locales siguen atrapados en la burocracia o esperando el presupuesto anual, a Tadeo lo hemos visto haciendo la chamba de Servicios Públicos: tapando baches, juntando basura y podando árboles que obstruyen la visibilidad de los automovilistas. Es una pena que un ciudadano con un teléfono y ganas de trabajar sea más eficiente resolviendo el caos urbano que toda una estructura gubernamental. Si vamos a hacer viral a alguien, que sea a quien sí trabaja por nuestra ciudad; al cabo qué obras son amores, y no buenas razones, y la monetización de los videos de Tadeo rinde más que nuestros propios impuestos… Músculo contra la adversidad… En el próximo mes de agosto la belleza y la disciplina van a estar a la vista de todos. De muy buena fuente me enteré que nuestra golpeada cabecera municipal volverá a convertirse en el epicentro de los cuerpos esculturales con la esperada gran final del certamen de fisicoculturismo y fitness “Miss & Mr. Cajeme 2026”. Este tipo de eventos son posibles aquí gracias al aval de la Oficina de Convenciones y Visitantes (OCV); lo que busca esta asociación civil sin fines de lucro es atraer turismo y recordarnos lo que verdaderamente significa tener constancia. La verdad es que da envidia de la buena ver a esos atletas entregándose en el gimnasio y cuidando cada detalle de su preparación para poner en alto el nombre de nuestro municipio. A fin de cuentas, tanto en la comunidad como en el deporte, queda claro que querer es poder y que no hay peor ciego que el que no quiere ver… Por desgracia, no todo lo que se organiza en la ciudad tiene ese nivel de compromiso. La que prometía ser una noche de bohemia y romanticismo terminó convirtiéndose en un trago amargo para el cantautor Edgar Oceransky. En su reciente presentación en Ciudad Obregón la magia brilló por su ausencia, y no por falta de talento, sino por la notable carencia de producción. Los organizadores no le pusieron ni la más mínima atención a los detalles del escenario, ofreciendo un espectáculo visual que hizo ver como verdaderos novatos a quienes trajeron al intérprete de éxitos como “Un beso grande” y “Juro”. Para colmo, el jardín de “Arcángeles” lucía desolado, albergando a escasas 100 personas que presenciaron un experimento musical que dejó un pésimo sabor de boca. Bien dicen que lo barato sale caro: por ahorrarse unos pesos en producción y logística, los organizadores terminaron vaciando el recinto y manchando la reputación de una plaza que merece espectáculos a la altura de sus ciudadanos. En Hermosillo la cosa pintó de otra manera, dándole al artista la oportunidad de resarcirse y brindar a su público una velada digna de su trayectoria. Como reza el dicho, el que mucho abarca, poco aprieta; mientras algunos improvisan eventos al vapor, los ciudadanos y los atletas demuestran que a Cajeme se le defiende con trabajo real y no con amateurismos… Etcétera…








