Resulta increíble cómo las historias, la cultura y los rincones más significativos de nuestra región a veces se quedan ocultos a plena vista, esperando a que el destino o la simple curiosidad nos topen de frente con ellos… Les cuento esto porque apenas hace unos días me vine a enterar de un dato que me dejó frío: resulta que los encargados de ponerle ritmo y alma a nuestras vidas, nuestros queridos músicos, tienen su propio espacio oficial en el municipio. Jamás me hubiera cruzado por la mente que la “Plaza del Músico” existiera y, mucho menos, que estuviera ubicada allá en la comisaría de Esperanza, justamente en la intersección de las calles Niños Héroes y Tenochtitlan… Al descubrirlo, no pude evitar que me asaltaran varias dudas: ¿Por qué nunca nadie se tomó la molestia de decírmelo? ¿Será acaso que este rincón es un secreto tan bien guardado que ni los mismos músicos saben de su existencia? Un espacio que debería ser punto de reunión, algarabía y reconocimiento para nuestros talentos, parece descansar en un silencioso anonimato que urge romper…  No hay muerte que pueda con el cariño de un pueblo que no olvida… Se empieza a sentir ya el viento fresco de la víspera de noviembre, un mes que irremediablemente nos tiñe el calendario de nostalgia y nos trae a la mente el recuerdo de aquellos que se nos adelantaron en el camino. Y si de leyendas muy nuestras hablamos, es imposible no pensar en el entrañable Valentín Elizalde… A pesar de los años transcurridos desde aquel trágico desenlace que apagó su voz en 2006, el cariño de su gente sigue más vivo que nunca en la región. Muestra de ello es lo que ocurre aquí mismo, en Ciudad Obregón, donde año con año un grupo de fieles seguidores y admiradores de su legado se da cita para honrar su memoria. Con un profundo respeto, acuden puntuales a depositar ofrendas florales y encender veladoras al pie del monumento de bronce erigido en su honor. Esta emblemática e imponente escultura se encuentra resguardando el corazón del norte de la ciudad, justo en la colonia “Villa Bonita”, un rincón que los cajemenses han bautizado con orgullo y cariño como la “Plaza de Valentín Elizalde”. Con estos pequeños pero significativos altares callejeros, la comunidad demuestra que al “Gallo de Oro” no se le olvida… Como todos ya lo saben, el próximo miércoles 25 de noviembre se conmemorará el vigésimo aniversario luctuoso del intérprete de “Vete ya” y “Como me duele”. Al momento de su partida, el “Vale” contaba con apenas 27 años de edad. De seguir con vida, el pasado primero de febrero habría celebrado sus 47 años de existencia con una gran fiesta, de esas que tanto le gustaban… Lo mejor que Valentín Elizalde pudo haber hecho fue disfrutar cada momento que le tocó vivir. No por nada fue una auténtica sensación entre niños, adolescentes, jóvenes y adultos; fue uno de los pocos cantantes de la época que en verdad se dio a querer. Su popularidad era tanta que despertaba recelos, y es que el “Gallo de Oro” brillaba con luz propia en cualquier escenario donde se paraba, algo que no era bien visto por quienes deseaban a toda costa opacarlo. Al final, su voz se quedó grabada en el alma de su pueblo, recordándonos que el verdadero talento y la humildad son imposibles de apagar… Bien dicen por ahí que el que nace para gallo, dondequiera canta y el que es buen gallero, hasta el cantar le conoce, el “Vale” cantó con el corazón, por eso su gente lo seguirá escuchando siempre… Etcétera…

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