La actividad en las huertas de aguacate de Michoacán regresó a la normalidad luego de que el gobierno de Estados Unidos levantara las restricciones que impuso el 5 de agosto a la importación del producto.
La suspensión generó incertidumbre entre trabajadores, productores y empresarios, debido al impacto que tuvo sobre la cadena productiva de la que dependen alrededor de 200 mil personas. Para los jornaleros, la interrupción significó detener temporalmente su fuente de ingresos.
El principal productor de aguacates de México es Michoacán, y parte de una región donde operan cuatro cárteles designados organizaciones terroristas por el gobierno de Donald Trump, unos estaban contentos por recuperar sus jornales diarios; otros, esperanzados ante la posibilidad de que bajen la violencia y las extorsiones, y algunos temían que la tranquilidad sólo fuera pasajera. “Vamos a estar seguros un rato; a ver qué ocurre”, expresó Valentín Rodríguez, empresario veterano.
Una semana después de la suspensión de las exportaciones de aguacate desde Michoacán hacia Estados Unidos y del despliegue de más tropas en la región, las autoridades estadunidenses levantaron por completo la alerta de seguridad que motivó el paro y para el fin de semana las huertas ya recuperaban su actividad, las empacadoras trabajaban y los inspectores agrícolas volvían a certificar la fruta para asegurar que no tuviera plagas antes de cruzar la frontera.






