Pablo Beltrán
El extraño retorno
Y vaya que retiembla en sus antros la tierra, pues lo sucedido en la semana llega a un punto culmen en la política binacional con los vecinos del norte, en donde no es tanto que suene fuerte el cuero de los tambores, pero en cuanto al micrófono, hubo más de tres desgañitados en defensa de la soberanía —desde Mérida a Ensenada—, con epicentro en la CDMX.
El tema de la Visa de Andy, la expulsión de Argentina del marino Farías para traerlo al proceso de huachicol fiscal y el curioso retorno de Rocha Moya, son asuntos que han provocado gran efervescencia, en donde la nomenclatura morenista pareciera estarle ganando en el discurso al Tío Sam, ya que el haber traído a Rocha de nuevo al centro de poder en el complicado escenario de Sinaloa, es porque seguramente se sienten con cierta seguridad en su actuar, producto de algunas jugadas o carambolas de varias barandas.
Después de la Carta de Andrés Manuel junior, en donde se les fue con todo a los operadores políticos de Trump —incluso con reto al rubio mandatario—, ya no hubo respuestas de ninguna naturaleza, e incluso el propio subsecretario de Estado, Cristopher Landau, solo se limitó a un “preparen palomitas”, dando a entender que vendrían algunas acciones, las cuales, al parecer y a juicio de los propios pro oficialistas, son “llamaradas de petate”, puesto que en otras ocasiones hasta ahí se ha llegado… a la simple advertencia.
El envío de Omar García Harfuch a tierras argentinas para la Conferencia Internacional para el Control de Drogas —del 18 al 20, con sede en Buenos Aires—, en donde terminó siendo reconocido por el propio de la titular de la DEA, Terry Cole (lo calificó como “socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos”), definitivamente es un bálsamo para el gobierno mexicano y con ello en apariencia se distensa la rigidez en los estados de ánimo de ambos lados de la frontera.
Tal reconocimiento —e incluso agradecimiento— tuvo su argumento de fondo: “El secretario Harfuch entiende las amenazas globales que enfrentamos juntos contra las organizaciones criminales transnacionales, las drogas letales y el impacto de la violencia y las instituciones corruptas”, aseveró Cole.
Sin duda Harfuch regresó como torero a suelo patrio, e incluso con el celo encima de varios protagonistas del statu quo, que no solo no son reconocidos, sino que además han sido parte de los señalamientos por parte de las agencias o de líderes de los Estados Unidos.
Como cereza del pastel, “casualmente” y al mismo tiempo, regresa detenido de Argentina a comparecer a proceso, el contralmirante Fernando Farías Laguna, reactivándose así un asunto de alto calado en materia penal, ya que el huachicol fiscal es hoy por hoy uno de los tópicos más álgidos que incluso sobrepasan el tratamiento penal para llegar al terreno político. Se cree que el Batman mexicano fue a apurar los trámites con estos resultados.
Pues bueno, se considera por algunos que la calma de Landau, el aprovechamiento para exacerbar el nacionalismo a través de la defensa de la soberanía —encarnada en Andy— y el éxito de García Harfuch por Sudamérica, generó un ambiente de confianza como para que desde lo más alto se diera la venia para el regreso del día de ayer de Rocha Moya al Palacio Estatal de Sinaloa, con sede en Culiacán.
Y claro que hizo su anuncio triunfal: “El día de hoy he retomado el ejercicio de mi cargo de Gobernador Constitucional del Estado Sinaloa. Es mi deber cumplir con el mandato de las y los sinaloenses, quienes me eligieron como titular del Poder Ejecutivo para gobernar hasta el 31 de octubre de 2027”.
Haciendo su defensa, aludió a que después de 112 días de investigación se le ha informado que no existen los mínimos elementos de prueba que sustenten su participación en conducta penal alguna. Refirió ser “ajeno e inocente de las patrañas que se han urdido en mi contra por personeros de la ultraderecha para dañar, como hoy se sabe a plenitud, al movimiento político de izquierda en el que milito y cuyos principios asumo y represento por completo”.
Prácticamente le faltó el “me hicieron lo que el viento a Juárez”.
Ahora bien, pensando al revés y de cabeza, otros pudieran pensar que la detención en la semana de Fausto Corrales —chofer del extinto Melesio Cuén e involucrado en la trama de su muerte—, así como la aparente liberación o tratamiento deferencial en los Estados Unidos del exsecretario de Seguridad Pública, General Mérida, dieron pie y obligaron estratégicamente a que Rocha Moya regresara a su sillón de gobernador —aprovechando, por supuesto, la exculpación de la FGR—, para recuperar el fuero ante las posibles embestidas que pudieran venir por estas dos situaciones, más otras que flotan en el ambiente.
De la forma que sea, el extraño retorno de Rocha bajo las circunstancias anotadas y bajo la hipótesis que fuere, dan a pensar que en lo del T-MEC ya ni la lucha se hará, que las relaciones binacionales ya no serán prioridad, pero, además, que el reto contra Trump, al parecer, ya no es solo de “los dientes pa’ fuera”, sino que se pudiera estar apostando de una vez por todas a vivir en México en una especie de Isla de Utopía, a la Tomás Moro.
Caray, nomás no se vaya a poner peor la cosa que cuando Doña Leonor de Santiago reencarnó en Diana Salazar…
Hay que hacer changuitos, en buen plan.






