Por Dra. Gilda Berenice Audelo Aguilar
Subdirectora médica del HGR No. 1
en Cd. Obregón del IMSS Sonora
Autocuidado: una herramienta clave frente a las enfermedades crónico-degenerativas
Decisiones sencillas y constantes pueden mejorar el control, prevenir complicaciones y preservar la calidad de vida.
Vivir con diabetes, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, cáncer o un padecimiento respiratorio crónico no significa renunciar a una vida plena. Estas enfermedades suelen ser de larga duración y requieren vigilancia continua. Aunque no todas pueden prevenirse ni controlarse de la misma manera, las decisiones cotidianas influyen en su evolución y en el riesgo de complicaciones (OMS, 2025).
La Organización Mundial de la Salud define el autocuidado como la capacidad de las personas, familias y comunidades para promover y mantener su salud, prevenir enfermedades y afrontar una condición de salud. No significa atenderse sin ayuda ni sustituir al personal sanitario: complementa la atención profesional y debe apoyarse en información confiable y un plan individualizado (OMS, 2026).
¿Qué incluye un buen autocuidado?
El autocuidado efectivo se construye con acciones realistas, repetibles y acordadas con el equipo de salud.
Conocer la enfermedad. Pregunte qué metas debe alcanzar, qué estudios necesita y con qué frecuencia debe acudir a revisión.
Cumplir el tratamiento. Tome los medicamentos en la dosis y horario indicados; no los suspenda ni modifique por cuenta propia.
Vigilar lo importante. Registre presión arterial, glucosa, peso o síntomas únicamente como lo haya acordado con su equipo de salud.
Cuidar los hábitos. Priorice alimentos frescos, actividad física adaptada a su capacidad, sueño suficiente, relaciones de apoyo y una vida libre de tabaco; evite el consumo de alcohol.
Actuar a tiempo. Conozca sus señales de alarma y sepa a quién llamar o dónde acudir si aparecen síntomas nuevos o empeoran los habituales.






