Fabiola Navarro. MO
Las condiciones de pobreza, así como la desintegración familiar, son factores que influyen para que jóvenes ingresen a las filas de la delincuencia, señaló Edwin Arreola, director de Planeación y Estrategia de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno Federal.
Durante su visita a Cajeme, el funcionario destacó que una de las estrategias para combatir esta problemática y romper el vínculo con la violencia es fortalecer el tejido social mediante programas como “Jóvenes Unen al Barrio”, el cual ya comenzó a implementarse en el municipio.
Explicó que el programa brinda apoyo económico a jóvenes de 12 a 29 años que por diferentes motivos desertaron de la escuela o se encuentran desempleados, a cambio de que participen en labores comunitarias. “A los jóvenes que no están estudiando ni trabajando, en lugar de que se vayan a los grupos delincuenciales se les da una alternativa y una garantía para su desarrollo, dependiendo cuáles son sus cualidades”, afirmó.
Arreola señaló que muchos jóvenes enfrentan condiciones de vulnerabilidad debido a problemas familiares, falta de recursos económicos o porque deben trabajar para apoyar a sus familias, incluso algunos ya son padres o madres. “Si no se les da una posibilidad de una perspectiva distinta se van a ir de inmediato, es lo que busca la delincuencia: cooptar a esos jóvenes que están en un grado de vulnerabilidad”, advirtió.

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