El avance de la inteligencia artificial en las empresas está cambiando la forma de trabajar, pero también elevando la preocupación entre los empleados: la proporción de colaboradores que temen perder su puesto a causa de esta tecnología pasó de 28% en 2024 a 40% en 2026, de acuerdo con un análisis presentado por Marsh durante el Latin American Forum 2026.
La inquietud crece al mismo tiempo que compañías de distintas industrias incorporan herramientas de IA en áreas administrativas, atención al cliente, recursos humanos, finanzas y operaciones para automatizar tareas, reducir tiempos y elevar la productividad.
El cambio también presiona a los trabajadores a desarrollar nuevas competencias. Según el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, cerca de 39% de las habilidades laborales actuales cambiarán hacia 2030 como consecuencia de la adopción de nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial.
El aumento de 12 puntos porcentuales en dos años refleja la incertidumbre que genera la automatización dentro de los centros de trabajo.
Mientras las empresas buscan incorporar sistemas capaces de realizar tareas repetitivas, procesar información y apoyar decisiones, una parte importante de los empleados teme que esas funciones terminen sustituyendo puestos completos.
El panorama cobra especial relevancia en México ante la transición hacia una jornada laboral de 40 horas, ya que las empresas tendrán que encontrar mecanismos para mantener sus niveles de productividad con menos horas de trabajo y sin disparar sus costos operativos.
En ese contexto, la automatización con IA aparece como una de las herramientas que podrían utilizarse para reorganizar procesos administrativos y operativos.
La incorporación de inteligencia artificial no sólo modifica las tareas existentes, sino también los perfiles que demandan las empresas.
Cada vez se requieren más trabajadores capaces de utilizar plataformas digitales, interpretar datos, operar herramientas de IA y convertir la información generada por estos sistemas en decisiones de negocio.
Esto implica que los empleados que no actualicen sus conocimientos podrían enfrentar mayores dificultades para mantenerse competitivos en el mercado laboral, mientras aumentará el valor de habilidades vinculadas con análisis, tecnología, creatividad y pensamiento crítico.





