La deuda financiera de Pemex disminuyó en 1.665 billones de pesos constantes durante los últimos ocho años, mientras que la administración federal inyectó un acumulado de 1.710 billones de pesos para sostener las finanzas de la empresa en el mismo lapso.

Al segundo trimestre de 2026, los pasivos de corto plazo registraron una reducción de 31 por ciento, impulsada por los esquemas de apoyo financiero vigentes. En contraste, los compromisos financieros de largo plazo aumentaron 1.3 por ciento.

Durante el periodo de análisis, la deuda financiera de corto plazo disminuyó 57 por ciento, mientras que el adeudo con proveedores de la empresa se redujo 16 por ciento.

Los ingresos netos de Pemex crecieron 7.7 por ciento respecto al año previo. Sin embargo, los recursos destinados a la adquisición de propiedades, mobiliario y equipo disminuyeron 26 por ciento.

El rendimiento operativo superó ligeramente el pago de impuestos y derechos cobrados por el Estado mexicano. Por su parte, el costo financiero de la deuda alcanzó 78 mil millones de pesos, equivalente al 62 por ciento del rendimiento operativo de la petrolera.

La cobertura de intereses concluyó en un nivel considerado saludable, con 3.4 puntos al cierre del periodo. No obstante, la relación entre la deuda financiera y el total del pasivo más el patrimonio se mantuvo en un rango crítico de 62.5 por ciento.

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