La Ciudad de México abrió la discusión sobre la posibilidad de regular la eutan4sia, luego de que activistas y ciudadanos marcharan para exigir el derecho a una mu3rte digna y entregaran a autoridades locales una propuesta legislativa respaldada por más de 200 mil firmas.
La iniciativa, impulsada por la activista y paciente terminal Samara Martínez, busca despenalizar y regular la ayuda médica para morir de manera indolora en personas con padecimientos crónico-degenerativos en etapas avanzadas o terminales.
Durante la jornada, los manifestantes se movilizaron hacia las oficinas de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, donde sostuvieron un encuentro con la mandataria capitalina, Clara Brugada, a quien entregaron el expediente para impulsar el proyecto a nivel local.
Al finalizar la reunión, Martínez aseguró que Brugada expresó su respaldo para avanzar en la discusión.
“Nos dijo que no solo ella, sino todo el Gobierno local ya está a favor de que sea un tema prioritario en este periodo legislativo”, afirmó la activista ante los asistentes.
Martínez señaló que existe el compromiso de establecer una ruta de trabajo y consideró que la capital podría convertirse en la primera entidad del país en aprobar una reforma de este tipo, antes de que el calendario electoral limite los debates legislativos.
Durante el recorrido, los legisladores locales Xóchitl Bravo y Fernando Zárate también recibieron el paquete de iniciativas para comenzar con su análisis en próximas sesiones.
¿Qué establece actualmente la ley?
En México, el marco legal permite la voluntad anticipada, mediante la cual las personas con enfermedades terminales pueden rechazar tratamientos destinados a prolongar la vida.
Sin embargo, la legislación prohíbe provocar deliberadamente la muerte mediante la eutanasia activa.
Durante la movilización, los participantes avanzaron con pancartas y consignas como “¡Muerte digna ya!”, “Mi cuerpo, mi vida, mi libertad” y “Hay una opción y es mi decisión”.
El debate también llegó en abril pasado al Gobierno federal, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum consideró que la eutanasia es un asunto complejo que “tiene que discutirse socialmente” y planteó la necesidad de abrir una discusión amplia entre la ciudadanía y los sectores involucrados.







