Después de años de sostener que todavía era posible evitar que el calentamiento global superara el límite establecido en el Acuerdo de París de 2015, funcionarios de la ONU reconocieron que el mundo cruzará ese umbral climático “en los próximos años”.
La admisión fue incluida este miércoles en un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el primero de su tipo, en el que se advierte que la humanidad ha perdido la oportunidad de evitar algunos de los peores efectos del calentamiento global.
Ante este escenario, funcionarios del organismo señalaron que ahora el reto será encontrar la manera de reducir las temperaturas y volver a situarlas por debajo del límite considerado seguro.
De acuerdo con el informe, la Tierra superará próximamente el umbral de 1.5 grados centígrados de temperatura global promedio por encima de los niveles de la época preindustrial, debido al calentamiento provocado por la emisión de gases de efecto invernadero derivada de la quema de carbón, petróleo y gas.
El límite establecido en el Acuerdo de París corresponde a un promedio global calculado durante 20 años y no a un solo año. Sin embargo, en 2024 la temperatura mundial ya rebasó los 1.5 grados durante un año.
Según científicos y funcionarios de la ONU, el nuevo objetivo será limitar primero el calentamiento excesivo y posteriormente conseguir que la temperatura global vuelva a situarse por debajo de ese umbral. Esto implicaría décadas con un aumento de desastres relacionados con el clima, el nivel del mar, las extinciones y el derretimiento de hielos y glaciares.
La estrategia contempla poner fin al uso de combustibles fósiles y desarrollar métodos capaces de extraer de la atmósfera el dióxido de carbono generado por las industrias.
“Es una llamada de atención. Tenemos que vivir con este mundo más cálido”, señaló el coautor del informe, Richard Betts, científico del clima de la Universidad de Exeter. “Pero todavía hay mucho que podemos hacer para limitar el calentamiento”, añadió.
La “joroba” tras superar el umbral
El objetivo de limitar el aumento de la temperatura a 1.5 grados por encima de los niveles de mediados del siglo XIX fue adoptado ante las estimaciones de que un incremento de 2 grados provocaría impactos considerablemente más graves para las personas y el planeta.
Actualmente, el mundo se encuentra alrededor de 1.4 grados por encima de los niveles preindustriales y el informe del PNUMA advierte que el umbral de 1.5 grados será superado “en los próximos años”.
El escenario más optimista planteado en el informe contempla un pico de calentamiento de 1.8 grados hacia mediados de este siglo, siempre que los países adopten objetivos climáticos ambiciosos. En contraste, las políticas actuales de los gobiernos llevarían las temperaturas a 2.6 grados por encima de los niveles preindustriales para 2100.
Por ello, la ONU plantea que los responsables de las políticas públicas deben prepararse para un futuro en el que el planeta supere temporalmente los 1.5 grados y posteriormente corrija el rumbo para reducir las temperaturas.
El informe describe esta trayectoria como una especie de “joroba”: las temperaturas continuarían aumentando, alcanzarían un punto máximo y después comenzarían a descender gradualmente hasta situarse por debajo de los 1.5 grados, idealmente antes de que termine el siglo.
Los expertos denominan “rebasamiento” a este periodo de temperaturas por encima del umbral. Richard Betts advirtió que el mundo probablemente permanecerá en esa etapa durante “muchas, muchas décadas”.
“Seamos muy claros: el objetivo de 1.5 sigue siendo la meta. Pero ahora necesitamos abordarlo de otra manera, desde arriba”, afirmó la directora general del PNUMA, Inger Andersen.
El científico del clima Andrew Weaver, de la Universidad de Victoria, quien no participó en el estudio, señaló a The Associated Press que el límite de 1.5 grados no representa un “acantilado climático mágico” en el que todo termine de manera repentina.
“Cada décima de grado que evitamos sigue significando menos daño”, afirmó.
La urgencia de actuar
Para Andersen, el objetivo inmediato debe ser limitar el nuevo máximo de temperatura y posteriormente reducir el tiempo durante el cual el planeta permanezca por encima de los 1.5 grados.
El coautor del informe, Joeri Rogelj, científico del clima del Imperial College London, señaló que cada cinco años de retraso en la reducción de emisiones añade al menos una décima de grado al pico de calentamiento.
“Si actuamos ahora podemos limitar el rebasamiento”, señala el informe. “No sería un mundo seguro, pero sí más seguro que permanecer por encima” de los 1.5 grados a largo plazo.
Andrew Weaver calificó el documento como uno de los informes climáticos más sombríos de la ONU que ha leído, aunque destacó que mantiene un sentido de urgencia y no de resignación.
“Este está entre los informes climáticos de la ONU más sombríos que he leído. Tiene un tono inconfundible de desesperación, frustración y urgencia, pero no de resignación”, expresó.
Por su parte, Bill Hare, científico del clima y director general de Climate Analytics, consideró que, aunque el PNUMA describe con claridad la gravedad de la situación, no muestra de manera suficiente una salida al problema.
“Aunque el PNUMA hace un buen trabajo describiendo el hoyo en el que nos hemos metido, hace un mal trabajo mostrándonos que hay una salida”, afirmó.


