La contaminación por plásticos ya está llegando a especies que forman parte de los ecosistemas y de la actividad pesquera de la península de Yucatán. Un estudio encontró microplásticos en 89 de 95 pulpos mayas analizados en Campeche, equivalente al 93.68% de los ejemplares.

La investigación, publicada en julio de 2026 en Regional Studies in Marine Science, identificó 367 partículas de plástico en los tractos gastrointestinales de los pulpos. Además, el promedio pasó de 3.18 partículas por ejemplar en 2021 a 4.62 en 2024, aunque los investigadores advierten que estos resultados deben interpretarse con cautela y no permiten confirmar por sí solos una tendencia sostenida.

¿Cómo llega el plástico al pulpo?

El pulpo maya habita principalmente en el fondo marino, donde busca pequeños crustáceos y moluscos para alimentarse. En ese entorno pueden acumularse partículas que llegan desde tierra, aguas residuales, escurrimientos urbanos, basura, actividades petroleras y artes de pesca.

Los investigadores identificaron 25 tipos de polímeros, entre ellos polietileno, poliamidas y poliésteres. Más del 80% de las partículas tenía una densidad superior a la del agua de mar, por lo que tienden a hundirse y permanecer disponibles para organismos que viven o se alimentan en el fondo.

El pulpo también podría ingerirlas al consumir presas contaminadas. Entre ellas se encuentra el cangrejo moro, utilizado como carnada en la pesca del pulpo en Campeche y en el que también se han encontrado microplásticos.

Del mar a la mesa

La presencia de estos contaminantes genera preocupación por sus posibles efectos en los ecosistemas y en las especies que forman parte de la cadena alimenticia. Sin embargo, el estudio no demuestra que consumir pulpo contaminado provoque enfermedades específicas en las personas.

En México, el tracto gastrointestinal del pulpo normalmente no se consume, por lo que retirar las vísceras reduce la exposición directa a las partículas encontradas. Aun así, los investigadores consideran necesario estudiar si algunos compuestos relacionados con los plásticos pueden llegar a los tejidos que sí se consumen.

Para los especialistas, el problema también representa un llamado a reducir la cantidad de plástico que llega al océano. Prevenir la contaminación resulta fundamental ante la dificultad y el costo de retirar los residuos que ya se encuentran en el mar.

Los autores proponen fortalecer el monitoreo de microplásticos, estudiar sus posibles efectos sobre la reproducción y crecimiento del pulpo maya y capacitar a las cooperativas pesqueras para contribuir a disminuir la contaminación en las costas de Campeche.

La investigación también evidencia un reto ambiental: mientras la pesca del pulpo cuenta con mecanismos para evitar la sobreexplotación, los investigadores señalan que no existe una institución responsable de administrar específicamente la contaminación por plásticos y microplásticos en Campeche.

Referencia:

Rendón-von Osten, J., Lara-Flores, M., Luna-Zavaleta, N.J., González-Euan, A., Sandoval-Gio, J.J. & Borges-Ramírez, M.M. Risk assessment of microplastics in red octopus (Octopus maya) from the southern Gulf of Mexico. Regional Studies in Marine Science 2.7 (2026), 105306. https://doi.org/10.1016/j.rsma.2026.105306

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