La Iglesia católica mexicana respaldó la discusión sobre una regulación responsable del uso de teléfonos celulares y tabletas electrónicas en las escuelas, aunque advirtió que prohibir estos dispositivos no es suficiente y llamó a los adultos a revisar sus propios hábitos frente a las pantallas.
“El problema de las pantallas no pertenece exclusivamente a las nuevas generaciones. También los adultos hemos permitido que ocupen espacios que antes pertenecían a la conversación, al silencio, a la lectura, al descanso y al encuentro”, señaló la Arquidiócesis de México en el editorial de su semanario católico Desde la Fe.
La Iglesia consideró que, además de establecer reglas en las escuelas, es necesario impulsar una educación digital que involucre a estudiantes, maestros y familias. En ese sentido, destacó que los padres necesitan herramientas para establecer límites, acompañar a sus hijos y aprender a gestionar el uso de la tecnología.
En las últimas semanas, el Gobierno mexicano ha planteado la posibilidad de establecer criterios sobre cuándo, cómo y bajo qué excepciones pueden utilizarse estos dispositivos en las escuelas. El tema fue llevado a consulta con docentes durante agosto por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
El pasado lunes, el titular de la SEP, Mario Delgado, informó que 81% de los participantes se pronunció a favor de establecer lineamientos para garantizar un uso seguro y con fines pedagógicos de los dispositivos. Además, 48% consideró que los celulares dificultan mantener la atención de los estudiantes, mientras que 38.7% señaló que los conflictos surgidos en redes sociales terminan trasladándose a las aulas.
El órgano católico recordó que actualmente 19 de los 32 estados del país ya regulan o prohíben el uso de estos dispositivos, salvo cuando existe autorización del maestro para desarrollar alguna actividad escolar. A estas medidas se suman numerosas escuelas privadas que han establecido restricciones similares.
La Iglesia señaló que las nuevas generaciones “han crecido conectadas a una pantalla” y que las redes sociales forman parte de su manera de comunicarse, entretenerse e informarse. Sin embargo, advirtió que su uso excesivo puede favorecer la distracción, fragmentar la atención y dificultar la concentración.
Por ello, consideró que es pertinente discutir la regulación de los celulares en las escuelas, pero advirtió que sería un error pensar que la prohibición, por sí sola, resolverá el problema.
“Si un niño pasa varias horas sin celular en la escuela, pero llega a una casa en la que cada integrante de la familia permanece absorto en su propia pantalla, poco habremos avanzado”, apuntó.
Asimismo, señaló que regular el celular en las escuelas puede ser un buen comienzo, pero pidió no convertir la prohibición en una manera de “tranquilizar nuestra conciencia” ni asumir una postura de jueces frente a las nuevas generaciones.
Finalmente, la Arquidiócesis de México cuestionó a los adultos sobre su disposición para acompañar a niños y adolescentes en su relación con la tecnología.
“¿Estamos dispuestos a sentarnos junto a nuestros adolescentes y niños, conocer lo que miran, escuchar lo que les preocupa y ayudarlos a construir criterios para discernir lo que encuentran en una pantalla?”, planteó.
Y agregó una última pregunta dirigida a los padres y adultos: “¿Estamos dispuestos a poner en pausa la pantalla de nuestro celular para escucharlos?”.






