Por Deniss Cabrera
Los mariposarios al aire libre de los pueblos de Tórim, Belem y Huírivis, han permitido dotar de tenábaris hasta a tres danzantes por temporada, tras la eclosión de la Mariposa Cuatro Espejos, especie que se busca preservar por su valor cultural y ambiental pues está en riesgo de extinción.
María Trinidad Ruz Ruiz, coordinadora regional de la Unidad de Culturas Vivas, explicó que se cuenta con jardines con la planta de sangregado, que es la planta hospedera de la oruga de esta polilla, lo que garantiza que cuenten con alimento.
Mencionó que para mantener la producción de la especie se han coordinado con el Centro Cultural Yo’o Joara, el cual les ha donado larvas, pues al ser un espacio al aire libre se ha llegado a presentar la muerte de estas.
Los niños y niñas, dijo, ya han aprendido a respetar el ciclo de vida de la Cuatro Espejos, respetándolas desde que son larvas hasta que emergen del capullo.
Agregó que esperan que con las lluvias que se han presentado, la producción de la mariposa sea mejor a la de años anteriores, pues las precipitaciones mejoran el entorno para su reproducción y nacimiento.




