Manuel Grijalva
Lo que debió haberse convertido en una de las hazañas más espectaculares, memorables e históricas para la música regional mexicana a nivel internacional, lamentablemente ha dado un giro de 180 grados, mutando en un tremendo escándalo mediático y legal que hoy tiene en el ojo del huracán a Carin León. El icónico e imponente recinto de alta tecnología “The Sphere”, en Las Vegas, Nevada, que prometía ser el testigo de honor del rugido del sonorense, se convirtió el pasado 10 de septiembre en el escenario de una profunda frustración colectiva, luego de que de manera repentina y de último momento se anunciara la cancelación de una de sus esperadas e históricas presentaciones.
Aquella mágica velada en donde miles de apasionados seguidores portaban con orgullo sus botas, sombreros y prendas alusivas al orgullo de Hermosillo, listos para corear a todo pulmón sus más grandes éxitos, en cuestión de segundos se disolvió en un mar de reclamos e impotencia. No obstante, la furia y la enorme desilusión de los devotos fanáticos que viajaron desde diferentes latitudes del continente no se va a quedar sepultada únicamente en quejas y lamentos vertidos en las siempre volátiles y frías redes sociales. Lejos de conformarse con las tradicionales disculpas públicas o la simple y llana promesa de un boleto reembolsado para el concierto, un grupo de aficionados ha decidido pasar firmemente de las palabras a las acciones legales. El objetivo es contundente: hacer que Carin León y todo el equipo detrás de la organización del evento enfrenten con todo el peso de la ley las verdaderas consecuencias económicas y morales de sus actos.
La indignación de la gente creció como reguero de pólvora al destaparse detalles internos que dejan entrever una supuesta e inadmisible falta de respeto e interés hacia el público. De acuerdo con testimonios y declaraciones emitidas por personas afectadas que vivieron en carne propia la inesperada y amarga cancelación en Las Vegas, el conocimiento de que el concierto no se iba a llevar a cabo era ya un hecho irrefutable desde muy temprano por el propio personal que trabaja en las inmediaciones de “The Sphere”. Quienes eran parte de la operación del recinto sabían del problema e incluso fueron avisados formalmente muy temprano —como a las 11:00 de la mañana de aquel fatídico día—. En contraste, a la fanaticada se le notificó cuando ya estaban sentados en sus butacas esperando a que diera inicio la presentación del intérprete de “Según quién”, “Primera cita” y “Que vuelvas”. Para ese momento, muchos ya se habían tomado un par de bebidas y comprado sus souvenirs, razón por la que montaron en cólera al ver que los hicieron gastar aún más de forma inútil.
Para entender la enorme gravedad de este conflicto que hoy sacude al entorno del intérprete de “La boda del Huitlacoche”, es vital dimensionar las colosales pérdidas monetarias que este inesperado contratiempo representó para los bolsillos de sus seguidores. Según las estimaciones realizadas de forma meticulosa por las principales organizadoras del movimiento civil, los asistentes habrían gastado, en un cálculo conservador, montos que oscilan entre los 4 mil hasta los 15 mil dólares por persona o grupo familiar. Esta exorbitante cifra no solo contempla el valor de las costosas entradas para ingresar a la joya arquitectónica de Las Vegas, sino también gastos complementarios pero obligatorios como hospedajes en hoteles de renombre, pasajes aéreos, traslados terrestres, comidas de primer nivel y consumos variados planeados minuciosamente para disfrutar de una o más personas durante el fin de semana.
Hartas de la opacidad y decididas a buscar una reparación integral que vaya mucho más allá del costo de las entradas del espectáculo, una de las afectadas de nombre Vera, junto a otras decididas coordinadoras del movimiento, tomaron la batuta para unificar fuerzas. Con un espíritu solidario e inquebrantable, crearon un grupo masivo de comunicación en la plataforma de WhatsApp que cuenta ya con la impresionante cantidad de más de 800 miembros activos, todos compartiendo la misma condición de afectados y el mismo deseo de justicia.
A través de esta plataforma digital y comunitaria, se está haciendo una atenta e intensa invitación a cada uno de los defraudados para llenar un formulario detallado de registro. Este censo y recolección de pruebas servirá como base fundamental para que los afectados puedan recibir una atención jurídica personalizada y especializada por parte de un bufete de experimentados abogados en la Unión Americana. El plan de vuelo legal es muy claro: entablar una demanda colectiva sin precedentes que no solo señala directamente al cantante, sino que arrastre a todo aquel promotor, empresa o entidad encargada de la accidentada logística y organización de este truncado evento. La moneda está en el aire y el caso promete dar mucho de qué hablar en las próximas semanas dentro de los tribunales correspondientes.




